El tema Greta Thunberg y el cambio climático

No estaría de más recordar que el continente europeo estuvo habitado durante cientos de miles de años por pueblos ancestrales de numerosos orígenes étnicos, lenguas y costumbres. Que esos pueblos fueron masacrados, esclavizados y civilizados a sangre y fuego por diversas élites imperiales. Que esa destrucción material, cultural y étnica se modernizó hasta adquirir la fisionomía de una división de la sociedad en clases, basada en un sistema productor de mercancías que no es europeo sino mundial. Que las actuales clases explotadas de Europa tienen con nosotros mucho más en común que lo que tenemos en común con las clases explotadoras de «nuestra América morena». Y que si hay que criticar a la niña Greta no es porque sea europea, o rubia o de origen acomodado, sino por el contenido político de su discurso, que es el de la socialdemocracia internacional empeñada en salvar de sí mismo a ese sistema productor de mercancías en su crisis catastrófica definitiva.

Tampoco vale criticarla porque se le ha dado más visibilidad que a las activistas del tercer mundo, porque esa asimetría es solo un efecto colateral de su discurso eco-keynesiano, aún cuando la mayoría de los activistas ecosociales del tercer mundo tampoco han roto con ese enfoque reformista. Formular la crítica en términos chovinistas (no es del sur), racistas (no es morena) o clasistas (no es pobre) es sólo una forma rebuscada de eludir la única crítica que tendría efectos decisivos: la crítica del programa socialdemócrata que busca salvar a toda costa las relaciones de explotación salarial, la producción de mercancías y el dinero como mediación social universal. Sólo teniendo esto en mente dejaremos de hablar weás.

Reflexión de un compañero de la región chilena

[Chile] El “Partido del Orden” cierra sus filas de derecha a izquierda

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Enviado al correo de Vamos hacia la vida

El 4 de diciembre se dio el “vamos” a una de las legislaciones más represivas que ha conocido este país. Es un ataque directo a nuestra clase. Le otorga al poder el marco legal ideal para sofocar nuestras luchas presentes y futuras. O eso es lo que pretenden.

Una vez más, hubo acuerdo transversal para salvaguardar su orden de miseria. Quizás causa más repugnancia la adhesión a este ataque de la clase capitalista de parte de la izquierda, principalmente del ya putrefacto Frente Amplio. En poco más de un mes, nuestra clase ha experimentado en carne propia lo que más de un siglo de luchas han debido sufrir en todo el mundo a manos de sus pretendidos representantes.

Boric, Jackson, y el resto de los siniestros personajes que pusieron su firma para hacer más fácil enviarnos a las cárceles, dispararnos y matarnos, no son sin embargo traidores. De eso ya no hay sombra de duda. Son perfectos representantes serviles de la clase capitalista, y nunca han sido otra cosa. El día de ayer, estos seres con carcasa humana, y sus camarillas políticas, han salido a dar cobardes excusas, diciendo que tal vez cometieron un error, pobrecitos ellos, ingenuos en esto de la política. Boric dice sin pudor alguno que su idea era condenar los saqueos, no la “protesta social”. Que personaje más vil. En primer lugar, las leyes actuales (que, en todo, no debemos nunca olvidar que ya son brutalmente represivas en tanto su función es asegurar la perpetuación de la normalidad capitalista, esto es, asegurar nuestra explotación evitando a toda costa cualquier sobresalto) ya castigan el saqueo. Lo que el actual paquete represivo condena específicamente es precisamente la recuperación colectiva y destrucción de la infraestructura capitalista y sus mercancías -creadas por nosotrxs mismxs, valga aclarar- en contextos de revuelta social, de protesta. Es decir, hace más duro el castigo a una expresión inmanente de las luchas proletarias (y no por ello la romantizamos y entendemos acríticamente). Incluso dice, perspicaz, que algunos de los artículos serán una herramienta para denunciar la represión policial. Claaaro. Imbécil.

Ese aparato llamado absurdamente “Revolución Democrática”, ejemplo sublime de lo que se conoce como oxímoron, que de por sí revela la bajeza intelectual y ética de sus militantes, emite una declaración donde reconoce que fue un error haber aprobado en general el proyecto porque “genera una señal confusa” y los distancia del “sentir de las mayorías sociales”. Es decir, que se equivocaron solo porque no supieron prever el desprestigio que sufrirían, no por haber avalado el endurecimiento de la represión. Son los cálculos mezquinos en materia de proselitismo lo que esta gentuza le preocupa, lo afirman abiertamente, no la sangre que podrá correr gracias a su diligente actuar al compás de la derecha más dura, que cuenta precisamente hoy con niveles históricos de rechazo.

El P”C”, por su parte, pretende jugar a ser consecuentes, sabiendo ya que su rechazo es testimonial, y el orden burgués que defiende desde siempre como partido contra revolucionario no se verá en entredicho en lo más mínimo por su aparente rechazo a algunas proyectos y pactos políticos abiertamente reaccionarios y represivos. Pero nuestra memoria no es tan frágil. No olvidamos que son el aparato de la contra-revolución por excelencia en todo el mundo, ni mucho menos su ruin actuar cotidiano en todos los espacios sociales y jornadas de protestas, en los que se han dedicado a apagar toda iniciativa autónoma y rebelde, junto a su labor parapolicial que los ha caracterizado por años –no por nada se les llama “pacos de rojo”-, golpeando y entregando compañerxs a la policía. Su mediocre radicalidad actual, y decimos mediocre pues este último ataque represivo ni siquiera contó con su abierto “rechazo”, sino apenas con su pusilánime abstención, no se la creemos ni hoy ni nunca.

Ahora que ya es más que evidente el compromiso de esta izquierda institucional y electorera con la defensa del orden social capitalista, debemos actuar en consecuencia. No es para nada un llamado a la división y al sectarismo, afirmar la necesidad de expulsar de los espacios sociales gestados al calor de la lucha, principalmente las asambleas territoriales y de las manifestaciones, a los representantes de estos aparatos políticos. No es sino una de tantas otras medidas básicas de autocuidado. No podemos compartir espacio con quienes firman con nuestros enemigos las leyes que nos encarcelarán y nos pretenden desarticular y desarmar frente a la desquiciada represión policial. Es lógica elemental.

[Chile] ¿Convención constituyente o asambleas territoriales autónomas?

Nota de Vamos hacia la vida: hemos recibido y compartimos otro interesante texto anónimo sobre la relevancia de la autoorganización y autonomía de nuestra clase para profundizar la ruptura que comenzó aquel 18 de octubre. Solo a través de la organización horizontal y autónoma en asambleas territoriales, en centros productivos y educativos, por fuera y en contra del Estado y las organizaciones que pretendan cooptar nuestra lucha hacia el politicismo y la gobernabilidad, es que las personas  reestablecen sus lazos comuntarios, se hermanan en la lucha y constatan en la práctica que todo es posible si actuamos juntxs. El siguiente texto es un esfuerzo en profundizar y problematizar en esto.

¿Convención constituyente o asambleas territoriales autónomas?

I

La rebelión del 18/10 fue espontánea, popular, masiva y anárquica. La “válvula de descompresión” que se intenta instalar desde arriba es jerárquica, elitista, institucional y “democrática”.

En efecto, pareciera que esta insurrección a nivel nacional casi no tiene precedentes históricos. Tal vez dos estallidos con los que notoriamente tiene más en común serían los de abril de 1957 en Valparaíso, Concepción y Santiago, y el movimiento de las ocupaciones en junio/mayo de 1968 en Francia.

En el primer movimiento, el proletariado de esas tres ciudades se alzó espontáneamente con un leve desfase temporal (30 de marzo en Valpo, 1 de abril en Conce y 2 de abril en Stgo.) a raíz del alza de precios del transporte, gatillando una insurrección intensa y breve que para ser derrotada obligó a retirar la policía de las calles y sacar al Ejército. Varias decenas de muertos, y el Gobierno echó atrás el alza[1].

En el segundo, la fuerte represión al movimiento estudiantil generó una huelga general espontánea, boicoteada por los partidos burgueses (sobre todo por el Partido “Comunista” Francés) y sus sindicatos. Tras un mes de una verdadera explosión popular de creatividad y combates callejeros con la policía, el movimiento empieza a decaer cuando se reorganiza el partido del orden incluyendo manifestaciones masivas por la paz social, y finalmente llegando a acuerdos de reformas económicas entre la patronal, los sindicatos, y el gobierno. Uno o dos muertos en todo el proceso (las vidas valen menos mientras más te adentras en el Tercer mundo), y el estallido del 68 adquiere una dimensión global (EE.UU., Córdoba, México, Japón, Checoslovaquia y un largo etc.)[2].

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Contra los bufones del Capital, afirmemos nuestra memoria histórica

“Los encapuchados no son anarquistas son conservadores» una frase repugnante cargada de cinismo, expresada por parte del nuevo títere de la burguesía que ocupa la silla presidencial, quien a su vez ha sido respaldado por la iglesia evangelista, energúmenos mojigatos, misóginos e inquisidores a los cuales ahora les da cobertura y privilegios políticos y económicos.

Y por si fuera poco, durante la formación de su Partido, se atrevió a usurpar el nombre de un periódico revolucionario de una organización  anarquista del siglo pasado, tergiversando su significado histórico, todo para beneficio de su partido y su gobierno mezquino que está al servicio del capitalismo, dándole continuidad con sus proyectos extractivistas (minería, fracking), su tren maya y el reforzamiento del aparato represivo del Estado mediante su guardia nacional.

***

Ricardo Flores Magón, fue anarquista hasta su muerte y nunca se vendió a los poderosos ni aceptó puestos en el gobierno de ninguna índole cuando el caudillismo se los ofreció a cambio de abdicar de sus posiciones anti capitalistas y anti estatistas.

Pero desde su deceso en noviembre de 1922 en las mazmorras de la prisión en Kansas EEUU, año con año el Estado capitalista mexicano [a través de los diversos partidos políticos que han detentado el poder hasta la actualidad] ha intentado  recuperar su figura con el propósito de volver a matarlo y también sepultar su verdadero legado de lucha por los oprimidos, solo limitándose a resaltar alevosamente sus inicios en el liberalismo juarista; y al mismo tiempo, negando sus posiciones radicales que sostuvo y desarrolló durante más de la mitad de su vida.

Magón nunca titubeo en afirmar que: “Gobierno es lo mismo que tiranía; gobernante es lo mismo que opresor. Un gobierno, cualquiera que sea su forma, ya sea republicano o monárquico, no es otra cosa que una institución creada para defender las personas y los intereses de la clase rica, contra las posibles agresiones de la clase pobre a esas personas y a esos intereses. Quien crea que el gobierno es una institución creada para proteger al débil, está en un error, pues ni la historia, ni los hechos actuales demuestran que el gobierno sea un ángel tutelar de los desheredados.”

Es por eso, que es una contradicción detestable el hecho de que hoy desde las tribunas parlamentarias, electorales y partidistas pretendan rendirle homenajes y culto a su personalidad, pues eso se contrapone por completo a lo que Magón y el PLM reivindicaban.

Aun así, pese a todo intento de cooptación y “recuperación”, la historia oficial nunca podrá apropiarse de sus acciones propagandísticas y organizativas que dejaron fuerte huella en los obreros y campesinos que se abalanzaron a la lucha contra los explotadores, ya sea mediante grupos armados (en Baja California, Sonora, Chihuahua etc.) o la prensa agitativa-revolucionaria, que trascendió más allá de las fronteras de este país México (su influencia del periódico Regeneración en países como Cuba, Argentina, Italia, EEUU y España, entre otros lo demuestra).

Hoy todavía, el legado de Ricardo Flores Magón y el grupo que encabezaba [Partido Liberal Mexicano], sigue presente inspirando a la agitación, la autonomía y la revuelta de hombres y mujeres contra este sistema opresor; por ello insistimos, su legado no reside en las instituciones y partidos políticos del Estado, pues por el contrario, éste solo puede encontrase contundentemente en las luchas que han ocurrido en Atenco, Oaxaca, Guerreo, Chiapas, Ayotzinapa, Matamoros  y decenas de lugares más que han exacerbado la lucha de clases contra este sistema de muerte y miseria.

Hoy más nunca es necesario  reivindicar su memoria histórica como algo que forma parte del combate por nuestra emancipación, así como romper con las mismas estructuras e instituciones que Magón y el PLM combatieron en su día y hoy pretenden enlodarlo.

¡Ninguna unión con la izquierda reformista!

¡Muerte al nacionalismo, las fronteras y el trabajo asalariado!

¡Ni del PRI ni de MORENA, ni de ningún gobierno!

¡El legado de Magón y el PLM pertenece a los explotados que luchan contra el Estado y el Capitalismo!

***

——  Algunxs del subsuelo por la destrucción de la sociedad mercantil generalizada ——- Noviembre 2019

[Chile] El “Partido del Orden” en pleno

Luego de que manifestantes increparan a un puñado de militantes del FA -que intentaron hacer un punto de prensa en Plaza de la Dignidad-, por haber pretendido pactar una paz silenciadora, toda la “clase política” se cuadra en su defensa.

Juan Latorre, de RD -sí, ¡Revolución Democrática!, así se llama ese aparato político que, hace unos años, llorara cuando el Servel no quiso autorizarle la inscripción como partido legal, debido a que su nombre le resultaba algo incómodo, y que no dudaron en asegurar que no tenían intención alguna de hacer algo remotamente calificable como “revolucionario”, obteniendo al fin el visto bueno del poder-, decíamos, que este payaso utiliza por millonésima vez el cobarde recurso retórico ese de que “los extremos se tocan”, para equiparar a la derecha más rancia y el fascismo, con la “otra ultra”, que es así como le llama este cretino a las cientos de miles de personas que no se resignan a volver a la casa tras su criminal “pacto de paz”. Y aún más: tiene la desfachatez de calificar a la mentada acción de “agresión patriarcal”. ¿Cómo nombraría este remedo de ser humano a la violencia sufrida por miles de compañeras a manos de pacos y milicos, que incluyen vejaciones sexuales y violaciones? ¿Cómo puede poner a un mismo nivel tales agresiones con una funa a un grupo de representantes del “pacto de paz”, que solo legitima la violencia represiva contra la protesta callejera? Bueno, en realidad es esperable este grado de distorsión de la realidad, en quienes no tienen idea de lucha real alguna y cuya función precisamente es la de mantener y defender la mentira generalizada.

Camila Vallejo, voz representativa del P “C”, deja atrás los matices indistinguibles que les separan de sus socios frenteamplistas, para también condenar “tajantemente” la funa. Sólo en la afiebrada mente de acérrimos derechistas, este partido y sus figuras representan una amenaza para el sistema.

Leonardo Soto, diputado “socialista”, dice que, si este es el ejemplo de lo que algunos quieren, no contemos con él. Pero por favor, Sotito, ¡qué hombre tan sagaz! Por supuesto que no queremos ni podemos contar contigo. De eso se trata precisamente, vivaz burócrata.

Miguel Crispi, otro cuico charlatán frenteamplista, encuentra que gritarles unas cuantas verdades a estos rostros públicos del FA, constituye una “agresión muy violenta”. Y unas frases después, advierte que no renunciarán a la calle. Pelmazo. Qué calle es la que conoce este tipo.

Y la guinda de la torta, el chiste que se cuenta solo, la verdad hablando por su propia boca: Karla Rubilar manifestando su “repudio absoluto” a las de muestras de rechazo popular al circo politiquero, que hoy chorrea sangre por todos sus poros.

Qué ternura ver tantas muestras de cariño y solidaridad entre quienes a veces juegan a tener diferencias irreconciliables. Sus lealtades ya están claras. Sumisión absoluta al orden que nos ahoga. Literalmente nos ahoga, con gases tóxicos y en sangre.

Pero ya está bueno de pretender hacernos lxs desengañadxs cada dos o tres días, de acusar traición a manos de quienes no podía esperarse otra cosa. Asumamos de una buena vez que nada esperamos del poder y sus lacayos, que nos tenemos solo a nosotrxs mismxs para afirmar nuestras necesidades vitales y alcanzar nuestras victorias. Y con eso nos basta y nos sobra. No los necesitamos y no los queremos.

Fortalezcámonos en nuestros espacios, botemos por la borda toda herencia del viejo mundo. Esta revuelta ha demostrado que no mendiga nada, que no está derrotada, y que no aceptará su paz de cementerio.

¡QUE SE VAYAN TODXS!

Proletarixs en Revuelta

La fuerza de la ciénaga: Contra todo nacionalismo

Lo más destacado de la situación en Cataluña durante los últimos años no ha sido la movilización permanente, el número de personas que han participado en ella o el contenido de las reivindicaciones. Lo que resulta más llamativo es la ausencia de una contestación inequívoca al Procés que no venga desde posiciones nacionalistas españolas, en un juego de espejos entre imágenes reaccionarias. Las oposiciones firmes, desde posiciones de crítica social y revolucionaria,  al movimiento nacionalista catalán se podrían contar con los dedos de una mano, siempre limitadas a tomas de posición de compañeros aislado.

Bien podríamos decir que el Tsunami ha afectado sobre todo a las filas de quien deberían haberse opuesto de forma inequívoca. Lo que queda de todo esto es un panorama desolador y una demostración más de lo insustancial y vacío de la crítica social de hoy en día.

Decía Paul Valéry que ya está todo dicho pero que la gente tiene tan mal oído que hay que repetirlo de nuevo. No es agradable recordar verdades de Perogrullo.

El llamado conflicto catalán tiene su origen en las disputas entre las oligarquías y burguesías de Barcelona y Madrid. Vamos, en como se reparten la plusvalía y los beneficios entre estos grupos mafiosos en un periodo de recursos escasos y de profunda crisis y transformación del capitalismo mundial. Sigue leyendo

Apuntes críticos sobre la coyuntura actual en Ecuador un mes después del Paro Nacional, desde los dos bandos de la lucha de clases

Terrorismo de Estado: eso es el Capitalismo organizado.

Desde el bando del Gobierno o del Estado burgués: 

1. Existe represión selectiva, tanto legal como policial y mediática, contra dirigentes indígenas, sindicales y estudiantes, brigadistas médicos incluidos, que participaron en el Paro, a modo de venganza y “castigo ejemplar”.

2.  Las FF.AA. de este país se están preparando para la Contrainsurgencia: se trata de una declaración de guerra del Estado contra los luchadores sociales arriba mencionados y, en especial, contra los supuestos “19 grupos violentos” y “células anarquistas” (inexistentes), a las cuales están rastreando y van a erradicar, dicen. Al igual que ha pasado en otros países, el Estado ecuatoriano se está inventando un nuevo enemigo interno para justificar su brutal e hipócrita terrorismo y para atemorizar a la población, porque en el fondo tiene miedo de las masas proletarias después del Paro, de lo que son capaces de hacer y de que vayan a hacerlo de nuevo. Para lo cual, pide que se cambien algunas leyes y que les den más dinero y equipamiento. Para colmo, Presidencia le rinde homenaje a policías y militares en el Palacio de Carondelet por su “excesiva generosidad” en el “uso progresivo de la fuerza” durante el Paro; Palacio que, por cierto, sigue rodeado con rejas y alambres de púas. Además, les está dando “terapia” a los policías que se quedaron “traumados” por haber sido “secuestrados” durante el Paro… sí claro, pobrecitos. Lo dicho: brutal e hipócrita terrorismo de Estado. Sigue leyendo

Una crítica al concepto de colapso

Publicamos nuestra intervención en el debate del 17 de octubre de 2019 sobre el colapso capitalista, la catástrofe ambiental y las alternativas que se nos plantean a los revolucionarios.

En estos meses, con el surgimiento de Más País y la incorporación de algunas personas conocidas del ámbito anarquista y ecologista en Madrid, me ha venido a menudo una anécdota a la cabeza. Puede parecer un poco extravagante empezar con una historia del siglo XIX una discusión sobre los problemas a los que nos enfrentamos como especie en el siglo XXI, pero sólo lo es en apariencia.

El caso es que a finales del XIX estalla un debate al interior del partido socialdemócrata alemán.

Eduard Bernstein, uno de sus dirigentes más importantes, abrirá el melón afirmando que la revolución en realidad no es necesaria y que el propio desarrollo del capitalismo, gracias a su tendencia a socializar la producción y al empuje de las asociaciones, ateneos, sindicatos y cooperativas obreras, lo haría caer como fruta madura. Había pues que favorecer desde el Estado las reformas socialistas apropiadas para acompañar este proceso objetivo. El escándalo fue grande en el SPD. No porque no fuera lo que su dirección llevaba haciendo ya un par de décadas, sino por la manera de explicitar las consecuencias teóricas de esa misma práctica. En ese momento, Ignaz Auer, el secretario del partido, le escribía una carta a Bernstein diciéndole: «Mi querido Ede, nadie hace oficialmente lo que dices que hay que hacer, nadie lo dice, simplemente lo hace».

Esta anécdota me venía a la cabeza por dos motivos. El primero, porque muestra con claridad cómo lo que hacemos no es inocuo. Hay que tener en cuenta que el SPD era un partido que, con todo, pretendía acabar con el capitalismo y por ello era perseguido y encarcelado. Sin embargo, cuando nuestra práctica es ambigua y no se dirige claramente contra el capital y el Estado, antes o después se acaba negando la necesidad de la revolución. Y a la inversa: cuando se niega la posibilidad y la necesidad de la revolución, lo más normal es que se acabe colaborando de una u otra forma con el capital y el Estado. Sólo que algunos lo dicen y actúan en consecuencia y otros, a menudo sin saberlo, lo hacen. Sigue leyendo

Evade, desobedece, mobilizate. Reflexiones sobre el estallido social en Chile

Otra vez la coyuntura. Interludios entre la desobediencia y la acción transformadora

Hace 100 años, interpelados por el desenlace de la guerra civil que decidiría los destinos de la república de los soviets en Rusia, personajes legendarios como Lenin, Kautsky y Trotsky darán lugar a un emblemático debate sobre el poder, la democracia y la dictadura en un proceso revolucionario. En el contexto de dicho intercambio, Kautsky le pregunta a Trotsky si se atrevería “a subir en una locomotora y ponerla en marcha, confiando en que durante el viaje aprendería a conducirla”, una pregunta retórica sin otro objetivo que advertirle que: “…antes de ponerse a dirigir una locomotora hay que saber manejarla. Antes de hacerse cargo de la producción, el proletariado necesita capacitarse para dirigirla. La producción económica no tolera ninguna paralización, ninguna interrupción…”.

Algunos meses más tarde, Trotsky le responderá en los siguientes términos: “Nadie    ha aprendido a conducir una locomotora sin moverse de su despacho… nadie deja elegir al proletariado entre montar a caballo o no montar, entre conquistar el poder inmediatamente o dejarlo para más tarde”

Hoy por hoy, al otro lado del mundo, en un territorio aún más alejado que Rusia del suelo histórico europeo, la coyuntura se impone y obliga a las y los proletarios a hacerse cargo de sus destinos para poner en jaque el modelo económico que les condena y asola. Chile, emblema mundial del neoliberalismo y de la así llamada “paz social”, de la democracia y los éxitos del mercado autorregulado, ve cómo se desgarran esos velos de colores exitistas que ocultaban las marcadas desigualdades económicas, la frustración política y el endeudamiento. Una población anquilosada en la impotencia de ver cómo las alternativas se agotaban, decide salir a las calles, encontrarse y con una sola voz gritar que han aguantado demasiado, que en las condiciones actuales ya no se puede vivir en paz. Sigue leyendo

NOTAS PROVISIONALES EN TORNO A LA “ANÁRQUICA” REVUELTA DE MASAS QUE SACUDE A LA REGIÓN CHILENA

El viernes 18 de octubre una salvaje revuelta estalló en la ciudad de Santiago y al siguiente día ya se había expandido a prácticamente todas las ciudades del país. El motivo aparente fue el alza del pasaje en la locomoción colectiva de Santiago (en los buses de Red Metropolitana de Movilidad y el Metro), pero en la raíz mostró un descontento total con el modo de vida capitalista. Un enorme e incontrolado movimiento hizo de esta manera su aparición histórica y como algunos/as compañero/as han afirmado en varios panfletos repartidos en la revuelta: “ya nada volverá a ser igual”.

Lo favorable del movimiento para la perspectiva antagonista

-Lo primero que debemos destacar es la generalización espontánea del movimiento y su crítica en los actos a la totalidad del modo de vida capitalista-neoliberal: expropiación y repartición en masa de mercancías de grandes capitalistas (supermercados, centros comerciales, farmacias, bancos, etc.), destrucción de infraestructura estatal (comisarías, edificios municipales, etc.), repudio masivo a los cuerpos represivos del Estado en un contexto “democrático” (carabineros, policía de investigaciones y milicos), y un esbozo intuitivo de crítica a la totalidad de la mercantilización de todos los aspectos de la vida cotidiana (no hay una “demanda” o “reivindicación” concreta, se quiere “cambiar todo”).

-El rol dinamizador que ha jugado y juega el proletariado juvenil, con su intransigencia programática y combatividad subversiva a toda prueba.

-Las protestas salvajes efectivamente constituyeron un daño cuantioso a la propiedad privada de los grandes capitalistas de este país: este fue el verdadero motivo de que el Estado pusiera los milicos en las calles. Esto horrorizó a la clase dominante-capitalista.

-Otro aspecto que nos ha llamado profundamente la atención es la proliferación de núcleos que practican de manera extendida la violencia ofensiva y la autodefensa contra las fuerzas represivas del Estado en las manifestaciones –tanto en el “centro”, como en los barrios periféricos-. Existe algo como “violencia proletaria de masas difusa”, que se coordina de manera solidaria en medio de las barricadas, que hace innecesaria –al menos, por ahora- cualquier tipo de especialización o profesionalización de esta actividad por grupúsculos. Hasta el momento, esto ha sido bastante efectivo.

-La fractura del aislamiento y la incomunicación a que somos sometidos a diario en este sistema que se manifiesta en: solidaridad espontánea de clase y comunicación social por fuera de los roles previamente prefabricados.

-A pesar del “Estado de emergencia”, del toque de queda, y de los milicos en las calles, el proletariado no ha tenido miedo y no ha abandonado la lucha pese a la brutal represión que ha cobrado un número aún desconocido de asesinados/as, torturados/as, desaparecidos/as y encarcelados/as. Al momento de escribir estas líneas se ha anunciado en muchas regiones, incluyendo la Región Metropolitana, el cese del toque de queda, por la presión social del proletariado que no lo ha respetado en absoluto y que manifiesta un odio visceral a los milicos.

-Pese a todos los esfuerzos del Estado por volver a “cierta normalidad” y de la difamación de los medios masivos de comunicación, ésta ha sido imposible de restaurar, ya que nuestra clase a continuado protestando a diario sin necesidad siquiera de “pedir permiso” para hacerlo –todas las manifestaciones han sido “ilegales”-.

-La realidad de la lucha ha desbordado los intentos de “espectacularizar” la revuelta de la prensa: el proletariado a reconocido que la función social-esencial de la prensa es distorsionar los hechos y montar un relato afín a los intereses de la clase dominante –los/as periodistas son los “voceros” del capital-.

-El movimiento, en el contexto de la revuelta, se está dotando –embrionariamente- de órganos de lucha con arraigo territorial, en base a la conformación de asambleas autoorganizadas de vecinas y vecinos, que se encuentran en diversos barrios y poblaciones construyendo desde abajo una perspectiva anticapitalista que se contraponga a la precarización de la vida. Consideramos estos espacios de asociatividad proletaria estratégicos para conformar una comunidad de lucha, debido a que expresa la necesidad de autoactividad por parte de los/as mismos/as proletarios/as de manera autónoma a cualquier intervención externa a ellos/as mismos/as.

-Un sector importante del proletariado ha rechazado en bloque las propuestas de “reformas” con las que el gobierno ha intentado apagar el fuego de la revuelta: son consideradas migajas indignas, lo que tiene al Estado en jaque, al menos, hasta el momento.

-No existe ningún “sector político” capaz de autoproclamarse representante y ente válido para dialogar con el gobierno: cuestión que tiene a la burguesía desconcertada. Es una revuelta sin líderes. De ahí, “lo anárquico” de este movimiento.

Las contradicciones y los límites que las minorías revolucionarias deben combatir en el seno del movimiento

-Durante las megamarchas efectuadas el día viernes 25 de octubre, que solo en la ciudad de Santiago convocaron según cifras oficiales a más de 1.500.000 manifestantes, se expresó masivamente un sentimiento de identificación patriótica y de unidad nacional, en detrimento de una perspectiva de clase del conflicto social. Ejemplo de esto fue la proliferación de banderas chilenas –que habían estado ausentes- y un ambiente festivo y pacifista que prevaleció durante toda la jornada, siendo esto valorado por el mismo gobierno como una oportunidad que “abre caminos de futuro y esperanza”.

-El titubeo que han demostrado ciertos sectores organizados del movimiento obrero de participar de la revuelta –por ejemplo, los mineros de la empresa estatal CODELCO y los sindicatos pertenecientes a la Coordinadora Nacional de Trabajadoras y Trabajadores NO+AFP-, con la digna excepción de la Unión Portuaria de Chile (UPCH) y el gremio de la construcción agrupado en el combativo sindicato SINTEC: lo que no ha estado exento de contradicciones, límites y un desarrollo desigual dependiendo de la ubicación geográfica.

-El eco que en ciertos sectores sociales ha hecho el rumor esparcido por la prensa y el gobierno de que existe una oleada de saqueos que tiene como objetivos casas de particulares y pequeños negocios –los que han sido casos muy particulares y poco numerosos-. Esto se ha expresado en el fenómeno de los “chalecos amarillos”, vecinos/as organizados/as en cuadrillas que defienden sus barrios de inexistentes saqueadores. Esto es peligroso porque es caldo de cultivo para corrientes ultraderechistas-neofascistas y porque enfrenta a proletarios/as contra proletarios/as.

-La existencia de militantes de partidos tradicionales y de la “nueva izquierda” –que es más de lo mismo- en las asambleas y cabildos autoorganizados, que intentan cooptar y suplantar la autodirección del movimiento para imponer sus posiciones y convertirse en interlocutores válidos para negociar con el poder.

-A pesar de los grandes saltos cualitativos que ha dado el movimiento en su vasta extensión, no ha podido cuajar y consolidar una lectura claramente de clase, debilidad que demuestra una gran tarea pendiente que debe ser subsanada por la proyección del movimiento. Esto ha significado, sobre todo desde las megamarchas, el resurgir de una identificación como “clase media” de algunos sectores del proletariado promovida por los partidos del orden y los medios masivos de comunicación.

-La revuelta encontró a las minorías revolucionarias desorganizadas y fragmentadas, lo que, sin embargo, no significó que participaran de inmediato en el movimiento, intentando brindar orientaciones por medio de los actos y la propaganda, a pesar de sus limitados medios. La izquierda y el leninismo en general no se quisieron mezclar con los incontrolados, se desmarcaron de la revuelta, e incluso sus sectores más tradicionales condenaron los saqueos a grandes empresas, y tardaron al menos tres días en demostrar su presencia en las calles. Esto pone de manifiesto la necesidad de constituir un movimiento abiertamente anticapitalista que agrupe a los sectores más radicales de la clase.

Perspectivas provisionales

Pese a lo que ocurra en el desenlace de esta gran coyuntura, es claro que se ha producido una ruptura irreversible, una grieta, que marca un cambio de época para nuestra clase en esta región. Lo que han vivido en estos días miles y miles de proletarios/as sin previa experiencia de lucha, difícilmente podrá ser borrado de la memoria combativa de nuestra clase. Esta revuelta ha brindado una oportunidad única que no debe ser desaprovechada: ha quedado claro que solo luchando se imponen las reivindicaciones y las mejoras concretas en las condiciones de vida del proletariado. Nos hemos dado cuenta de nuestra propia fuerza. La revuelta generalizada, anuncia la posibilidad latente de un cambio revolucionario posible, de la reconciliación de la especie humana consigo misma y su entorno natural, a pesar del previo desprecio que manifestaban sectores del entorno subversivo de nuestra región –con discursos del tipo “humano=plaga” o que el “pueblo está muerto”-. El proletariado no ha muerto, no somos solo capital variable, tenemos un enorme papel que desempeñar para liquidar este mundo capitalista y ha quedado demostrado en la práctica. Por ahora, la lucha continúa en la calle y en las asambleas contra el pacto social que nos quieren imponer y la recuperación reformista. Esta revuelta cuestionó intuitivamente los cimientos de la estructura social capitalista y eso no se podrá borrar de la memoria histórica. Nosotros/as vamos más allá, vamos hacia la vida.

Algun@s Proletari@s en lucha de la Región chilena

Mañana del sábado 26 de octubre – Primavera subversiva del 2019

Elecciones en España: Una victoria de la democracia es una derrota del proletariado

CON LA IZQUIERDA O CON LA DERECHA, UNA VICTORIA DE LA DEMOCRACIA ES UNA DERROTA DEL PROLETARIADO

Por tercera vez, en el breve plazo de tres años, se han convocado elecciones generales en España. Después de que el gobierno del PSOE, en minoría en el Parlamento y el Senado y por tanto dependiente de alianzas extremadamente frágiles para gobernar, no fuese capaz de sacar adelante los presupuestos generales del Estado durante el pasado invierno, una nueva crisis parlamentaria ha dado como resultado la disolución de las Cortes y la puesta en marcha de otro circo electoral en el que, de nuevo también, todos los voceros y propagandistas de uno u otro signo político repiten hasta la náusea que “todo está en juego”.

Ahora que el bipartidismo está roto (mentira: únicamente el PP y el PSOE tienen opciones reales de gobernar y el resto de partidos aspiran sólo a ser, si acaso, sus muletas) y que un coro de nuevos partidos ha irrumpido en la escena (nueva mentira: a la izquierda del PSOE sólo hay un refrito de la antigua Izquierda Unida y a la derecha del PP una escisión del mismo PP y un viejo partido regional) la democracia española avanza por derroteros completamente inéditos, según afirman los voceros del periodismo hooligan político que los Florentino Pérez y los Roures pusieron en marcha hace unos años como acompañamiento de sus nuevas marcas políticas.

Pero, ¿qué significan realmente estas nuevas elecciones? Aún sin dejarse arrastrar por las campañas publicitarias y por los recursos de marketing político, es imposible pasar por alto que la situación en España está muy lejos de ser normal, si por normalidad entendemos los casi cuarenta años de alternancia pacífica en el poder de PSOE y PP. De hecho, la situación es tremendamente anómala si tenemos en cuenta que el ordenamiento jurídico y político posterior a la Constitución de 1978 se diseñó como copia actualizada del sistema de cambio político de finales del siglo XIX y principios del XX: en este caso, una gran socialdemocracia levantada con los marcos del Bundesbank y los dólares de la Reserva Federal y una amplia derecha que aunaba tanto a los sectores ultras del Régimen de Franco como a las pequeñas burguesías regionales, se disputaron el poder durante varias décadas alternándose para llevar a cabo, en primer lugar, las medidas más acuciantes de modernización económica del país y, después, aquellas que permitiesen a la burguesía nacional competir con sus rivales extranjeros. Este equilibrio, basado en un sistema de turnos naturales, en los que un partido abandonaba el gobierno cuando se volvía incapaz de gestionar la creciente tensión social a que había conducido su política, parecía el más adecuado para un país en el que la burguesía se había negado durante décadas a aceptar incluso las más mínimas reformas sociales que tan buen resultado, en el sentido de apaciguar a los proletarios, habían dado en otros países. Fue un equilibrio surgido del pacto social que realizaron todos los sectores de la burguesía y la pequeña burguesía después de la muerte de Franco, cuando la crisis capitalista mundial de mediados de los años ´70 arrasaba los principales países europeos y americanos… y ha durado, precisamente, hasta que una nueva crisis económica ha golpeado con dureza similar. Fue en ese momento cuando las fuerzas sociales que permanecieron adormiladas durante décadas emergieron con energía renovada. Y fue también entonces cuando se fraguó la crisis política que vivimos hoy y en nombre de la cual se llama de nuevo al voto.

A la derecha, la aparición de Ciudadanos, un partido político que comenzó su existencia circunscrito prácticamente a las ciudades de Cataluña como representante de una pequeña burguesía local, profesional y “cosmopolita” que salía perjudicada por el enfrentamiento entre el gobierno catalán y el gobierno español, como gran fuerza nacional organizada en pocos meses como alternativa a un Partido Popular desgastado por los escándalos de corrupción, es una muestra de la agitación y del malestar que reina entre la pequeña burguesía de prácticamente todas las grandes ciudades españolas, en las que el partido de gobierno (PP o PSOE) ha tomado, durante los últimos diez años, las medidas necesarias para resguardar de la crisis a la burguesía local dejando de lado a los sectores pequeño burgueses que han visto sus negocios hundirse, su nivel de vida caer y, sobre todo, el riesgo de no poder mantener el estatus privilegiado que han ostentado durante tanto tiempo. El “problema catalán” ha dado a esta pequeña burguesía local una proyección nacional, ejemplificando en la incapacidad del gobierno del PP para acabar con las corrientes nacionalistas, todos los males que para esta clase deben ser solucionados.

Más a la derecha aún, la escisión del Partido Popular, dirigida por Santiago Abascal, ha recogido al sector típicamente ultra que tuvo en el PP, hasta hace unos años, una casa que compartir con otros sectores más moderados. Una tupida red de altos funcionarios del Estado, militares de carrera, mandos de la policía, etc., junto con otros elementos patrocinados por la burguesía rentista (la antigua aristocracia reconvertida en parásitos del Estado) han vuelto al enfrentamiento abierto y explícito no sólo contra las fuerzas nacionalistas de Cataluña sino contra el propio Partido Popular y el ordenamiento constitucional de 1978. Este partido, Vox, lejos de ser una corriente de tipo fascista, como se ha apresurado a gritar el conjunto de la izquierda parlamentaria y extra parlamentaria, es una reacción típicamente nacionalista y ultra conservadora que se ha precipitado a la arena política no para imponer su programa, sino para espolear a las otras dos fuerzas de la derecha a ser más duras: les proporciona una fuerza de choque electoral, parlamentaria, mediática… e incluso callejera para llegar allí donde no podían llegar. Es significativo ver cómo organizaciones policiales como Jusapol, creadas bajo la protección de Ciudadanos para organizar a miembros de los tres cuerpos de la Policía como fuerza de presión, han orbitado rápidamente hacia Vox en un exquisito reparto de tareas. Vox no es una amenaza fascista, su programa electoral es exponente de las exigencias más rudimentarias y básicas de la burguesía y como tal representante de la burguesía que se ha animado a hacer explícitas sus exigencias, muestra a los proletarios la cara más dura del enemigo de clase… pero esto no es nada que cuarenta años de democracia no hayan mostrado abiertamente.

A la izquierda, la implosión de Podemos en varios grupos separados, la fragmentación de la corriente de izquierdas fraguada en 2014 y la definitiva convergencia con el PSOE, que después de ser el enemigo a abatir es el hermano al que ayudar contra el “fascismo” de la derecha, es el final lógico para este tipo de formaciones. Entre 2013 y principios de 2014, el periodo de movilizaciones más intensas contra la crisis económica, el esfuerzo combinado de las grandes corporaciones mediáticas e importantes industriales, puso en marcha la marca electoral Podemos, aupándola desde la marginalidad extra parlamentaria hasta los Ayuntamientos de Madrid, Barcelona y Cádiz. La tensión social se recondujo hacia el juego electoral: unos pocos escaños en el Congreso y alguna victoria local sirvieron para desalojar las calles y recuperar la confianza en el juego democrático. Cuatro años después, la clase proletaria sigue soportando sobre sus espaldas el peso de la recuperación económica, los grandes Ayuntamientos en manos de Podemos y sus aliados locales siguen siendo las grandes corporaciones regionales de la gran burguesía, que hace sus negocios con la seguridad de quien sabe que velan por sus intereses día y noche, incluso los aspectos más llamativos de estos negocios, los pelotazos urbanísticos y la reestructuración urbana que necesitan los nuevos tipos de empresas siguen su curso sin interrupciones… mientras que los partidos “del cambio” se han convertido en depredadores voraces que se han adaptado rápidamente al juego político de “la casta”.

En las elecciones del próximo 28 de abril no está en juego un cambio radical de la situación política, económica y social del país. No serán unas “elecciones constituyentes” como ha dicho el líder de Podemos ni una “reconquista” como quiere el jefe de Vox. Más allá de los diferentes programas políticos, de las estridencias mediáticas de cada una de las corrientes que compiten por el voto, hay un denominador común para todas ellas: la defensa de la nación, de la democracia, del sistema electoral y parlamentario. La fragmentación de la izquierda y la derecha en diferentes tendencias refleja tanto las dificultades por la que la burguesía pasa a la hora de organizar sus tendencias como un inmenso esfuerzo por su parte para mantener la estabilidad básica en torno al orden democrático.

El principal foco de tensión, del que se alimentan todos los demás en la sociedad capitalista, es el que existe como consecuencia del enfrentamiento continuo entre la clase proletaria y la clase burguesa. Ante la crisis económica, ante la inestabilidad de las formas constitucionales y políticas, la burguesía en su conjunto lanza una consigna: democracia. El voto, las elecciones, el Parlamento, el respeto a la legalidad, la colaboración entre clases representada por el Estado de derecho, la defensa de la economía nacional, ese es el programa único del conjunto de la burguesía. En la medida en que logra imponérselo a la clase proletaria, que consigue forzarla a dejar de lado la lucha por sus intereses de clase, tanto en el terreno económico más inmediato como en el terreno general de la lucha política, la burguesía (toda la burguesía arropada por sus clases satélites) vence.

El nacionalismo de grupos como Vox, el nuevo “patriotismo” de Podemos, el independentismo de los partidos regionalistas vasco y catalán, llama a los proletarios a unirse en un frente único con la burguesía en defensa de los intereses nacionales, es decir, llama a los proletarios a soportar todos los sacrificios y todas las exigencias que los intereses nacionales les imponen. Y lo hace sobre la base de la participación democrática, de la colaboración electoral entre clases… ¿Frente al “independentismo” racista e indentitario? ¡Democracia! ¿Frente al nacionalismo tradicionalista español? ¡Democracia! ¿Frente al fascismo?… ¡Más democracia!

Mientras que los proletarios acepten este terreno, la burguesía respira tranquila, la democracia es, por el momento, la garantía de su dominio de clase. Y mañana, cuando la tensión social latente comience a salir a la superficie, cuando estas escaramuzas entre corrientes burguesas se transformen en enfrentamientos a una escala mayor, este hábito de participación democrática, de confianza en las instituciones, le será muy útil a la clase burguesa, que logrará debilitar la necesaria reanudación de la lucha de clase proletaria recurriendo ya no a la participación democrática sino a la defensa y salvaguardia de la democracia misma. Con el circo electoral permanente, la burguesía no sólo disipa la tensión social hoy, sino que agudiza la parálisis del cuerpo social proletario, que se hará especialmente aguda cuando la próxima crisis económica vuelva infinitamente más violentas las exigencias que la burguesía le imponga. Entonces, quizá sí, deba recurrir a métodos de gobierno extremadamente autoritarios, deba suprimir realmente las libertades que hoy tolera, deba, en fin, convertir a los proletarios en carne de cañón en cualquier enfrentamiento interburgués. Y para todo ello, el adoctrinamiento democrático, electoral y parlamentario de los últimos cuarenta años le será de gran ayuda.

En el esperpento electoral de estos años, los proletarios no deben ver otra cosa que todas las fuerzas de la clase enemiga coaligadas para imponerle el respeto al Estado burgués, su legalidad y sus instituciones. Cuanto más se habla de democracia, cuando más intensos son los llamados a la participación electoral, más necesita la burguesía que el proletariado se olvide de sus verdaderas necesidades, que sólo pueden ser satisfechas mediante la lucha de clase, para dar su apoyo, en forma de defensa de un candidato u otro, al orden capitalista. Así sucedió en 1978, cuando la crisis económica mundial forzó a la burguesía parapetada durante varias décadas detrás de Franco, a establecer un régimen parlamentario que pudiese facilitar la colaboración entre clases. Y así sucede hoy, cuando una crisis aún más fuerte, ha barrido el orden de entonces.

Para los proletarios de hoy y de mañana sólo hay un dilema: o se acepta el juego democrático y se fortalece con ello el dominio de la clase burguesa, o se lucha sobre el terreno de clase.

¡Por el retorno de la clase proletaria al terreno de la lucha de clase, antidemocrática, antiparlamentaria y antielectoral!

¡Por la reconstitución del partido comunista internacional e internacionalista!

Partido Comunista Internacional (El Proletario) – 20 de abril de 2019

POR LA REANUDACIÓN DE LA LUCHA DE CLASE

Memoria Obrera: Chile, Septiembre 1973

Marcha Cordones Industriales, Chile 1972.

[Revista COMUNISMO No.4 (Junio 1980)] – re-publicado por Agitación Inmanente

(A continuación difundimos íntegramente este texto enfocado en el análisis de la derrota proletaria en Chile, a partir de la carta que escribieran los cordones industriales el 5 de septiembre de 1973. Este texto apareció en la revista Comunismo No 4 en Junio de 1980, 7 años después del Golpe Militar. A mantener viva la memoria y afinar la teoría revolucionaria contra la verborrea socialdemócrata).

A continuación la carta que los Cordones Industriales dirigieran a Allende el 5 de setiembre de 1973, solo unos días antes del golpe de Pinochet. Hemos considerado importante publicar este documento, ya histórico porque aún sin pretender haberlo sido, es hoy una denuncia del papel contrarrevolucionario de todas las unidades populares en el mundo entero, de como los Pinochets son imposibles sin una clase obrera que ha sido desorientada, desorganizada y desarmada políticamente por la izquierda democrática. Este documento por otro lado permite denunciar todas las peroratas sobre los “generales traidores” a las que nos tienen habituados los partidos de izquierda, y situar las causas reales de la derrota obrera en Chile, no en los enemigos que es evidente que en conjunto preparaban la desorganización de los obreros total, de dirección, de perspectiva comunista. Publicamos este documento, además, porque a menos de 7 años parecería como si nunca hubiese existido, porque todas las fuerzas democráticas de oposición han hecho todo lo posible por enterrarlo intentado que se borre para siempre de la memoria de nuestra clase, pues mete demasiado el dedo en la llaga. En fin, publicamos este documento, no porque adheramos a su contenido, sino porque resume la tragedia no solo de la clase obrera en Chile, sino de la clase obrera mundial, tragedia que seguirá reproduciéndose mientras que el proletariado no barra con sus armas a los Allende que se esconden con otros nombres en todos los países: “… no solo nos está llevando por el camino que conducirá al fascismo, en un plazo vertiginoso, sino que se nos está privando de los medios para defendernos”.

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REIVINDICACIÓN Y REFORMA

La identificación entre reivindicación y reforma ha sido, desde tiempos inmemoriales, clave en la ideología dominante y una confusión siempre presente en las filas proletarias. Es lógico, pues es la que permite hacer pasar gato por liebre, presentar lo que interesa a las clases dominantes como igual a lo que piden los explotados y oprimidos,  las necesidades de la valorización del valor como si fuesen las necesidades humanas.

Pongamos entonces los puntos sobre las “i” definiendo el contenido socialmente opuesto de ambas.

La reivindicación es SIEMPRE expresión de lo que el explotado/oprimido necesita. En muchos casos la reivindicación es clara y se presenta bajo la forma de exigencia, de demanda basada en una relación de fuerzas, en otras es mucho más confusa y adopta la forma de un pedido… llegando hasta el extremo de ser una especie de ruego a los opresores. En algunos casos es directa y neta, en otros es confusa y piadosa, a veces se exige directamente lo que se necesita, en otros se pide al enemigo de clase como si fuera un favor, pero más allá de la forma, la relación de fuerza existe siempre y la reivindicación siempre expresa una necesidad. Sigue leyendo

Ni rojigualdas ni esteladas. ¡Por la independencia de clase contra toda nación!

[Recibimos y publicamos de http://barbaria.net]

No hay mejor imagen para explicar la naturaleza del denominado proceso independentista catalán que la elección de Quim Torra como presidente de la Generalitat. La autodeterminación y la libertad de voto ha terminado por tener a su cabeza a un admirador acérrimo de Miquel Badia (sirva de testimonio el homenaje realizado a los hermanos Badia por parte de Junqueras y Torra), uno de los mayores torturadores y asesinos del proletariado en la Cataluña revolucionaria de los años 30.

No hay ninguna contradicción en todo esto. A fin de cuentas, la libertad de voto siempre ha significado la libertad para hacerse masacrar por nuestra propia burguesía. Ese aspecto de la democracia se ha revelado siempre como un instrumento indispensable para aplastar al proletariado en lucha. Por citar ejemplos de sobra conocidos, la represión y masacres dirigidas por Azaña (Casas Viejas, Arnedo, Alt Llobregat, enero del 33…) hasta la de las fuerzas parapoliciales de ERC dirigidas por Badia, nos revelan esta realidad. Sigue leyendo

Apuntes sobre el relevo de cretinos en méxico

[Extraído de la publicación Contra la contra #1]

La victoria en las elecciones presidenciales por parte del payaso de la izquierda pusilánime, no debe entenderse como  “el castigo de la ciudadanía a los políticos cómplices de décadas de corrupción y destrucción del país” ni como la reemergencia de “una generación que dio el primer paso hacia un cambio más sustancial en la estructura del sistema”; hay que dejar estas elucubraciones nacionalistas-basura a los académicos, intelectuales y especialistas encargados de convencernos que este sistema debe ser reformado y no destruido.

El ascenso de Obrador, pero sobre todo, el desarrollo exitoso del pasado circo electoral bajo el orden ciudadanista, es simplemente la materialización de la fuerza que actualmente posee el capitalismo y su Estado para canalizar fácilmente el descontento de la clase explotada. Si bien, en los últimos años el hartazgo causado por la agravación de las condiciones de miseria y represión consiguió preocupar seriamente a los políticos y al empresariado (el caso de ayotzinapa, la reforma educativa y el “gasolinazo” como puntos culminantes); también fue latente la manera en que los estallidos sociales que se produjeron fueron liquidados. La nula perspectiva radical y la inexistente ruptura con el tradicionalismo formalista, interclasista y pacifista que caracteriza a los denominados “movimientos sociales”, han sido la moneda corriente que posibilitó que los designios de quienes gobiernan se acataran y por ende, toda la mierda permaneciera intacta. Sigue leyendo