Covid-19: homicidio del capital

Personas confinadas, hospitales y UCIs que no dan abasto, residencias convertidas en morgues; fábricas de cerveza o de motores de avión abiertas, obras nuevas en calles vacías, jardineros en los parques, transportes públicos llenos de trabajadores; militares que vigilan, guardias civiles que detienen y ponen multas, policías que hacen redadas a inmigrantes en las plazas…

Estos días asistimos a una aceleración de nuestros tiempos históricos. El coronavirus no inventa nada, es una pandemia causada por la lógica del capital, y que a su vez acelera la crisis sistémica del capitalismo. Nos parece importante hacer un pequeño balance de la catástrofe que estamos viviendo.

Lo que preocupa a todos los gobiernos es la salud de la economía nacional y no la de las personas. Por eso al inicio todos banalizaron el virus, decían que en abril todo el mundo se habría olvidado de él, insistían en seguir con la vida normal: la de la producción y circulación mercantil, la de los trabajos y los consumos, la de manifestaciones como el 8M o la de eventos futbolísticos. Todo va bien en el reino de la mercancía, nos decía Ada Colau cuando insistía en celebrar el Mobile World Congress.

Los gobiernos solo toman medidas cuando se encuentran desbordados, desde Pedro Sánchez a Conte, de Xi Jinping a Boris Johnson e incluso Donald Trump. Lo que les mueve no es la salud de las personas sino la preocupación de que la expansión del virus quiebre la producción y circulación de las mercancías. Lo que les preocupa es que arrastre su mundo, el mundo del capital, a un colapso inmediato por la muerte de millones de personas. Por eso el gobierno de España no detiene algunos sectores de la producción hasta que se contabilizan más de 6.000 muertos oficiales (El País, nada sospechoso de anticapitalismo, reconoce que los muertos reales son muy superiores). Y, por supuesto, habrá que devolver la jornada laboral a las empresas hasta la última gota de nuestra sangre.

Gobierne quien gobierne, todos actúan del mismo modo, con las mismas preocupaciones y objetivos: defensa de la economía nacional, presencia policial y militar en las calles para frenar las previsibles revueltas sociales, despidos colectivos, créditos a las empresas y otras medidas en las que todas las facciones políticas coinciden. Reina el estado de alarma, los móviles son geolozalizados para controlar nuestros movimientos, los policías en la calle ponen más de 180.000 multas y hay casi 1.600 detenidos en el Estado español. Todo esto bajo el gobierno democrático del PSOE y Podemos y no de los presuntos fascistas de Vox. No hay mal absoluto dentro del capitalismo: el mal absoluto es el capitalismo. Todos los partidos no son sino gestores de la catástrofe capitalista: no hay mal menor por el que votar.

Es importante entender estas lecciones de cara al futuro. No solo ante la catástrofe humana que estamos sufriendo, mucho más mortífera en Nou Barris que en Sarria, en Vallecas que en La Moraleja, sino a la que está por venir. No estamos todos en el mismo barco. Ensalzan al personal sanitario al mismo tiempo que lo tratan como carne de cañón para que se infecte sin medios de protección. Salvan la economía nacional y el funcionamiento de las empresas a costa de un endeudamiento masivo por parte del Estado. Endeudamiento que se verá acompañado de una caída brutal del PIB en los próximos meses y que habrá que pagar en forma de subidas de impuestos, intereses de la deuda, recortes masivos de salarios y despidos. El futuro inmediato es el de una agudización de la crisis del capitalismo, el de la aceleración de una catástrofe que vendrá de la mano de revueltas y rebeliones masivas como las de 2019. Como las que se intuyen en los trabajadores que se niegan a continuar su producción de muerte en las fábricas italianas, españolas, brasileñas o norteamericanas.

Vivimos tiempos históricos y en tiempos históricos es importante tomar determinaciones históricas. El futuro ya está escrito, y será el de una lucha a vida o muerte, un conflicto de clase, un combate de especie, entre la humanidad y el capital. Preparémonos con claridad y determinación.

29 de marzo de 2020

barbaria.net

¿Colapso del sistema capitalista? [Algunas notas sobre los acontecimientos actuales]

Extraído del boletín Contra la Contra #3

Desde el año 2019 la economía mundial ha venido dando señas de desaceleración, augurando una inminente crisis para este 2020. Si esto no fuera suficiente, desde principios de este año se ha agudizado la guerra comercial por el precio del petróleo, fraguada entre EEUU y Rusia, desembocando en la caída estrepitosa del precio del crudo, beneficiando con esto a los países que tienen las suficientes reservas (Rusia y Arabia Saudita) para amoldar su producción a los precios bajos. Por otro lado, el brote de la nueva sepa de coronavirus “Covid-19”, que ha ocasionó estragos en China desde fines del año pasado, ha rebasado fronteras y ha impactado en el resto del mundo, con ello, la inminente crisis económica no ha hecho sino adelantarse. La economía mundial ya está en plena crisis, los gestores del poder están pendientes a los grandes rescates financieros, la burguesía comienza a cerrar fábricas y despedir empleados tomando como pretexto la dichosa “cuarentena”. El desastre es inminente.

No obstante, es importante saber que las pérdidas monetarias no significan la caída del sistema capitalista. El capitalismo buscará en todo momento reestructurarse con base en medidas de austeridad impuestas a los proletarios para paliar todas las catastróficas consecuencias que traerá consigo[1]. Y esto se debe a que los “golpes” que ha sufrido el capitalismo a causa de estos fenómenos, son simplemente pérdidas en su tasa de ganancia, pero tales pérdidas no alteran en lo absoluto su estructura y esencia, es decir las relaciones sociales que le posibilitan seguir en pie: mercancía, valor, mercado, explotación y trabajo asalariado. De hecho, es en estas situaciones cuando el capital reafirma más sus necesidades: sacrificar a millones de seres humanos a favor de los intereses económicos, haciendo que la polarización entre clases sociales se agudice y revelando con más fuerza en qué posición se encuentra la clase dominante, la cual realiza todos los esfuerzos a su alcance para preservar este estado de cosas.

Y no es que la burguesía “haya planeado con antelación toda esta situación en torno a la pandemia para beneficiarse” (como rezan los conspiranoicos) al permitir que el sector más vulnerable (los ancianos) fallezca en los hospitales, en sus casas o hasta en la calle… y así ahorrarse millonarias cantidades de dinero en pagar pensiones. Esta situación, así como muchas otras, solo se dio como una maniobra oportuna que el momento exigía. Las cuestiones geopolíticas, de competición de mercados y de guerra mediática que puedan resultar de esto, son solo la consecuencia, más nunca la causa de lo que va configurándose.

Es evidente que toda esta situación que ha ganado terreno mundialmente aún yace en una fase temprana, pues las carencias y desabasto que afrontan los hospitales y las casas funerarias, rebasados en capacidad, son solo la punta del iceberg, pues aún falta ver los efectos de la escasez de alimentos y el desempleo cuando todo llegue a tope, en resumen, los efectos más adversos están aún por ocurrir. Sigue leyendo

Hacia una sociedad verdaderamente orgánica

Traducido por Barbaria

Extractos del artículo de los compañeros de n+1: Controllo dei consumi, sviluppo dei bisogni umani

La sociedad capitalista no es una sociedad cualquiera. Mucho más que sus predecesoras, ha hecho de la producción su factor principal y la ha separado de la distribución, exasperando la división social del trabajo: ahora, en lo que concierne a las necesidades, no hay una necesidad específica hasta que no la produce una mercancía que la suscita obsesivamente con publicidad e impulsando la imitación. La mercancía precede a las necesidades y el individuo no se adueña de ella inmediatamente, sino mediante un intercambio generalizado con dinero. Entre el productor y los productos, entre las necesidades y su satisfacción con el consumo, se interpone la distribución que, entre otras cosas, establece según leyes sociales la cantidad del producto que debe ser distribuida a los «productores» y a quiénes debe serlo.

Dado que el proceso histórico es irreversible, en la sociedad futura el mecanismo de satisfacción de las necesidades, y por tanto de la producción-consumo, no podrá ser un regreso a la indiferencia primitiva ―como quisieran los ecologistas puros. Tampoco podrá ser una concesión al capital basada en la distribución equitativa y la reforma del propio mecanismo, porque como habíamos mostrado ya la acumulación capitalista ―producción por la producción― es sinónimo de indiferencia hacia las necesidades humanas. Por eso, la sociedad futura eliminará la división social del trabajo y mantendrá la planificación de la producción, que se ha demostrado tan eficiente al interior de las unidades productivas, y extenderá el programa, el proyecto, a toda la sociedad. Sólo cuando desaparezca la separación actual en compartimentos que se comunican exclusivamente a través de las categorías del valor se habrá conseguido alcanzar de verdad la unidad dialéctica ―es decir, relacional― entre necesidades, producción y consumo. Ya no tendrá sentido el orden en el que se disponen (y se exponen en la descripción) los momentos particulares en la sociedad: ésta los integrará en un «conjunto orgánico» efectivo, en el que «se ejercita una acción recíproca» entre sus partes.  Por tanto, no habrá intercambio de mercancías, sino una unidireccional cadena de transmisión de valores de uso, tal y como se produce en una planificación normal de la producción. Sigue leyendo

Notas sobre el ser del capital y sus separaciones

1) La base de la relación social capitalista es la separación entre una multiplicidad de átomos mercantiles escindidos de la reproducción material de su vida y que, por tanto, se ven obligados a vender su fuerza de trabajo. Esta escisión conlleva la separación capitalista entre economía y política y es en ella donde se inserta el derecho como expresión jurídica de los átomos individualizados mercantiles.

2) La separación entre economía y política implica que la democracia, el Estado, como metamorfosis política del ser del capital (del valor), unifica lo escindido, previamente, como comunidad ficticia.

3) Esto supone una ruptura decisiva con las formas de dominio clasistas previas al capitalismo, que tendían a mezclar las instancias de dominio económico, político, religioso, etc. Por ejemplo, en la Edad Media el señor feudal tenía al mismo tiempo atribuciones económicas y políticas. Así, para seguir con el ejemplo, la relación con el poder político y las formas estatales estaba determinada directamente por la pertenencia a un estatus social dado. Del mismo modo, las formas impropias, no plenamente desarrolladas en el sentido moderno, de derecho implicaban privilegio, nunca igualdad como en las relaciones mercantiles capitalistas. En función al estamento de pertenencia, se tenían derechos diferentes y los mismos tribunales se encontraban separados. Cada estamento social tenía una representación diferenciada en el cuerpo político: Cortes, Estamentos Generales, Cámaras…

4) De este modo solo se puede hablar con una cierta propiedad de economía, política y derecho, como formas separadas y unidas por el valor como relación social, bajo el dominio capitalista. Como indicaba Marx en la introducción de 1857 de los Grundrisse, las formas simples de la dominación clasista tienen existencia antes del capitalismo, pero sin el desarrollo de todas sus determinaciones concretas, basta pensar por ejemplo el dinero. Así, podemos hablar de formas antidiluvianas de capital previamente al capitalismo (formas usurarias o formas mercantiles)  que no desarrollan todas las particularidades que contienen lógicamente en el capital. Y esto es normal, ya que aún no son producto y resultado de las relaciones sociales capitalistas y de su sustancia social, el trabajo abstracto. Una relación social que opera a través de la igualación alienante y fetichista de todas las actividades humanas, las cualesson identificadas y reducidas a una misma medida de tiempo de trabajo socialmente necesario. Es decir, es solo a partir del capitalismo que podemos entender, en todas sus determinaciones, la esencia lógica e histórica del capital. Sigue leyendo

[Chile] Reporte desde la revuelta proletaria en Santiago + panfleto insurgente

La jornada de ayer, 18 de octubre abrió la caja de Pandora de la insurrección proletaria en Chile. Desde aquí en adelante, no se sabe que ocurrirá. El proletariado está en las calles y ni los milicos, ni los pacos pueden contrarrestar su emergencia descentralizada y anárquica. Hay barricadas y cacerolazos por todas partes. El alza del pasaje se ha mostrado como la punta del iceberg, pero en el fondo todos saben que esto era una bomba de tiempo. La precarización de la vida es inaguantable, la sequía se torna cada vez más grave, los precios para sobrevivir se han vuelto insultantes, sumado a que el 80 % de la población vive de la deuda y las pensiones se han demostrado como un fraude histórico. Indudablemente la insurrección en Ecuador fue un disparador para las grandes masas que se vieron identificadas con la furia de nuestros hermanos del norte. Motivos sobran.

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En las calles se respira rabia, indignación, y furia antipolicial, aunque también solidaridad, algarabía y éxtasis por encontrarse en las calles y en lucha codo a codo contra lo que nos oprime. Se han quemado decenas de micros, se incendió el edificio corporativo de ENEL (empresa privada multinacional del rubro eléctrico) 7 estaciones del metro calcinadas, múltiples saqueos a supermercados y comercios, el monumento de los pacos y su bandera prendida fuego. La ciudad ardió por los cuatro costados.

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Hoy 19 de octubre la cosa parece no parar. Piñera gasto el cartucho de los militares precipitadamente y en las calles la gente comienza a reunirse y cortar las avenidas, los cacerolazos comenzaron a medio día y prontamente se van transformando en protesta callejera. La opinión común es de miedo y rabia ante la presencia militar, lo que recuerda inmediatamente a la dictadura. Pero el ánimo está más fuerte que nunca, en el aire se respira lucha, estos días harán historia.

Desde las calles de Santiago, con el corazón en la mano y la pasión de ver arder el viejo mundo, hacemos un llamado internacional a la solidaridad y expansión de la revuelta. Sabemos que es el comienzo de algo hermoso pero no sin dolor, como la vida misma.

¡Hic rodhas hic Salta!

¡Vamos hacia la vida! Proletarios del mundo uníos contra la catástrofe capitalista, ahora es cuando!

PD: adjuntamos panfletos distribuidos durante las protestas callejeras del 18 y 19 de octubre.

Panfleto 19 de octubre tiro y retiro.

Panfleto 18 octubre tiro y retiro.

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[Audio] 1º de Mayo – Anticapitalista-Internacionalista-Revolucionario

1º de Mayo – Anticapitalista-Internacionalista-Revolucionario

Compartimos aquí el audio del acto realizado en la ciudad de Rosario. Un
jornada de memoria y lucha, donde compartimos reflexiones, poesías,
lecturas, música y publicaciones con el 1° de mayo como punto de encuentro.

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¡Salud y revolución social!

Cuadernos de Negación #11 – Contra la valorización de la vida

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El fundamento de la sociedad capitalista es la dictadura del valor en proceso y la utilidad de los objetos producidos son solo un medio, el llamado valor de uso es solo un soporte del valor de cambio, del valor valorizándose.

Pero nada en ninguna parte posee naturalmente una cualidad tal como el valor. Esta es consecuencia del modo en que la sociedad organiza su producción. El valor y la mercancía, así como el dinero o el trabajo no son datos neutrales y transhistóricos, y mucho menos naturales y eternos, se trata de categorías básicas del capitalismo.

Valorizar la vida no significa poner la vida en el centro sino, por el contrario, situarla en la balanza económica.

Contenido:

▪ Presentación ▪ Mercancía y valor –Las aventuras de la mercancía -El valor contra la comunidad humana ▪ Acerca de los fundamentos lógicos e históricos de la sociedad capitalista ▪ El trabajo abstracto y el valor como abstracción real –La crítica del valor en su dimensión cuantitativa y cualitativa ▪ La ley del valor ▪ Crítica a las críticas de la teoría marxiana del valor –La utilidad marginal -¿qué tiene más valor, un diamante o una botella de agua? ▪ La valorización del valor: el plusvalor –Explotación capitalista: salario, trabajo y fuerza de trabajo -Las formas de la explotación: plusvalia absoluta y relativa -Plusvalor y ganancia: iguales pero diferentes -Crédito e interés -«Minusvalías» -Productividad y estandarización -Renta de la tierra ▪ Contradicciones capitalistas –La socialización privada de la producción capitalista -La contradicción capital-trabajo -El proletariado como contradicción -Valorización/desvalorización ▪ Notas sobre el capital ficticio –Los límites del capital ficticio ▪ No hay política contra la dictadura del valor –¡Contra el estado!

¡Qué reviente la economía!

Apuntes críticos contra la dictadura de la economía y por una práctica para librarnos de ella.

La economía, se nos dice, es la categoría de la vida social referida al área de administración y gestión del producto de la actividad humana, resultado natural de la actividad social. La economía así entendida poseería un carácter neutral y sólo sería una categoría de la vida social referida a la gestión, por lo general cuantitativa, de este resultado de la actividad humana. Pero esta perspectiva neutral de la economía como la mera cuantificación y gestión del producto de la actividad humana oculta el hecho de que lo que caracteriza actualmente a esta esfera de lo social es en realidad la esfera referida a la administración y gestión de la producción de un sistema en particular: el sistema productor de mercancías, el capitalismo.

La realidad capitalista, el mismo movimiento que enajena al humano de su actividad y del mundo en el que habita, fragmenta esta realidad en esferas separadas y aparentemente autónomas. Pero cuando una conciencia crítica lo suficientemente incisiva descubre que en la lógica del Capital la esfera de la economía no es sólo lo más importante sino que la única importante, revela a su vez que es ésta la que determina todas las demás, su autonomía es sólo aparente, porque en realidad están determinadas por las necesidades de la economía en expansión.

En su expansión, esta economía transforma el mundo, pero lo transforma únicamente en mundo de la economía (Debord). No hay esferas que puedan existir independientemente de las relaciones sociales en las que se producen, y nuestras relaciones sociales en particular están determinadas por la imposición de la economía. Sigue leyendo

Fragmento del libro: Work: capitalismo, economía y resistencia- crimethInc

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(Extraído de: crimethinc.com)

El capitalismo es un montaje piramidal. El trabajo de los de abajo enriquece a los de arriba. Para permanecer estable, la economía devora recursos sin parar, colonizando nuevos continentes, fuerzas de trabajo, aspectos de la vida cotidiana y regiones de nuestra psique.

CrimethInc. perfila en este libro un análisis del capitalismo: qué es, cómo funciona, cómo podemos desmontarlo. Lo acompaña con un diagrama de las diferentes posiciones y dinámicas que dan forma a la economía y configuran el trabajo.

«Criticar el trabajo no significa rechazar el trabajo, el esfuerzo o el compromiso. No significa exigir que todo sea divertido o fácil. Luchar contra las fuerzas que nos impulsan a trabajar es un duro trabajo en sí mismo. La conclusión es sencilla: todos merecemos la posibilidad de hacer con nuestros potenciales lo que crea o es adecuado, ser las dueñas de nuestros destinos. Ser obligados a vender esas fuerzas para sobrevivir es trágico y humillante. No es necesario vivir así.»

PDF: «Trabajo: capitalismo, economía y resisitencia»

La mercancía explicada a mis hijos

[Traducido por Agintea Hausten. Publicado en el nº 4 de la revista Sortir de l’économie]

Comprar y vender son actos extremadamente banales hoy, realizados cotidianamente por todo el mundo, todas las empresas y en todos los países. Por tanto, unos ejemplos de otras civilizaciones nos muestran que esta manera de actuar podría ser poco frecuente o reservada a ciertos casos. De hecho, intercambiar, comprar o vender nos parece natural porque es un acto tan extendido que no nos hacemos más preguntas al respecto.  Sin embargo, mirándolo más de cerca, hay muchas cosas que descubrir bajo su apariencia.

Aquello que se intercambia durante una compra o una venta, es una mercancía. Una mercancía es una cosa, un objeto o un servicio. El comprador desea adquirirla por no saber o no poder hacerla él mismo. El vendedor no la necesita directamente sino que la ha producido con el único fin de venderla.  Aquél que la compra ve por tanto la mercancía desde un punto de vista diferente que aquél que la vende: el que compra la mercancía se interesa por el uso que tendrá así como el que la vende se interesa por el precio que obtendrá. Sigue leyendo

El día que el centro de la capital fue iluminado por las llamas del proletariado (esto no es una crónica)

(Extraído de Hommodolars.org)

Como todos los escritos publicados por nac, estos corresponden a esbozos elaborados al calor de los acontecimientos sin la rigurosidad de un artículo acabado. Esto que puede ser una debilidad puede ser su fortaleza para los objetivos de esta web. Y es que hablamos de reflexiones en torno a situaciones concretas que pretenden aportar a la reflexión colectiva, gestar aperturas y no conclusiones. Aquí ofrecemos esbozos que aporten a la crítica unitaria al capitalismo, al mundo de las mercancías, pero que solo lo son en tanto sujetas a crítica o acopladas a una praxis, genere un despliegue de la misma en términos de profundizar el pensamiento revolucionario (el pensar como sensibilidad, acción y racionalidad). Sigue leyendo

Cuadernos de Negación #9: Contra la economización de la vida

Si bien la mercancía, el Capital y el valor no explican absolutamente todo en esta sociedad, sin ellos no podemos comprender nada. La crítica de la economía, como podría suponerse, no deja de lado la política, la religión, la ciencia y demás dimensiones de esta sociedad, sino que, por el contrario, nos permite comprenderlas y atacarlas en cuanto parcialidades de la totalidad que conforman.

 La contraposición que queremos enunciar es tajante: no nos dedicaremos a la economía en cuanto parcialidad, en cuanto disciplina. Se trata de la lucha contra la economización de la vida, de la contraposición práctica entre las necesidades humanas y las necesidades de valorización del Capital. Sigue leyendo