REVUELTA INTERNACIONAL CONTRA EL CAPITALISMO MUNDIAL

La revuelta proletaria ha explotado a lo largo del mundo confluyendo violentamente en diferentes rincones del mismo. Chile, Ecuador, Irak, Haití, Francia, Líbano, Hong Kong, Colombia, Bolivia, Honduras, Argelia, Sudán… son algunos de los lugares donde en estos últimos meses hemos salido a las calles desatando toda la cólera acumulada durante años. Bastó el anuncio de una subida del subte en Chile, de la tasa de combustible en Francia, del precio del pan en Sudán, un impuesto en las llamadas por redes sociales y en la gasolina en Líbano, o que quitaran los subsidios al combustible en Ecuador, para que como en Irak o Haití, saliéramos desesperados y furiosos ante la imposibilidad absoluta de vivir.

La insaciable sed de ganancia de la burguesía mundial está llevando a la vida en la Tierra a límites inimaginables, la contradicción entre las necesidades de valorización y la vida humana explosionan desde hace años en revueltas que hoy, con la concentración en el tiempo de decenas de revueltas, anuncian una nueva agudización del antagonismo de clases a nivel internacional. Cada barricada, cada protesta que se alza contra los sucesivos aumentos de nuestra explotación, cada corte de ruta, cada saqueo, es un llamamiento del proletariado mundial a luchar contra el deterioro de nuestras condiciones de vida, a extender y afirmar la negación de este mundo, a empuñar y levantar de nuevo la bandera de la revolución social.

Lo que nos anuncian las revueltas que hoy se generalizan por el mundo capitalista no es otra cosa que la reemergencia del proletariado, el regreso del viejo topo que nunca dejó de cavar. La llamada primavera árabe, la revuelta social en Grecia, en Turquía, en Ucrania, o las recientes luchas en Brasil o Venezuela, eran la antesala de un movimiento internacional e internacionalista que hoy lleva el miedo a todos los representantes del capitalismo mundial e insufla esperanzas y fuerzas a los proletarios de todo el planeta.

Desde el gobierno de turno que ejecuta las medidas que imponen las necesidades económicas y suponen siempre una subida de los precios de lo imprescindible para vivir; desde el patrón que nos explota directamente en el trabajo sacándonos nuestra última gota de energía; desde el mercado que nos arroja al desempleo en un mundo en el que si no tienes billetes en el bolsillo sobras y vas directo el matadero; pasando por el banco, o mejor dicho, por los bancos mundiales que aumentan nuestro grado de explotación con todo tipo de medidas de expoliación que hace que esos mismos billetes valgan cada vez menos en nuestras manos; desde cada chute más de ganancia que ejecuta la burguesía mundial a costa de envenenar el aire, el agua, la tierra, nuestra sangre o lo que comemos, pasando por todas esas innumerables organizaciones, sindicatos y partidos de izquierda y de derecha que representan “alternativas” al interior del capital y que sirven para perpetuarnos en nuestra condición de esclavos… a todos y cada uno de ellos van siendo señalados por el fuego de la revuelta como responsables de nuestros sufrimientos, como representantes del capitalismo mundial.

La potencia que ha mostrado nuestra clase en estos meses ha conseguido trastocar incluso los encuadramientos que en algunos lugares la burguesía lograba imponer para fagocitar nuestra lucha. En Hong Kong, el encuadramiento interburgués recula por la fuerza de la lucha internacional que arrincona algunas de las consignas de nuestro enemigo y determina a los proletarios a delimitarse de las mismas. Hasta en Cataluña, donde el nacionalismo parece omnipotente dirigiendo un espectáculo que arrastra al proletariado a negarse como fuerza revolucionaria, han aparecido consignas y prácticas de minorías que expresan que la fuerza revolucionaria sólo se abrirá paso fuera y contra la trampa de las banderitas nacionales.

Claro que, dicho todo esto, subrayando la importancia histórica de lo que estamos viviendo y que tiende a afirmarse en la práctica como movimiento proletario internacional e internacionalista frente a todas las tentativas de la burguesía por reprimirlo, ocultarlo, canalizarlo, deformarlo, fraccionarlo… no dudamos ni un momento que no es más que el comienzo de un proceso largo y complejo. Es difícil predecir los pulsos y desarrollos que tendrá, las idas y venidas, pero indudablemente avanza ya hacia una confrontación cada vez más internacional y generalizada, cada vez más violenta, cada vez más decisiva.

Si bien estamos ya reventando de hambre, enfermando de todas las maneras posibles y asfixiándonos por todo lo que da empuje a la economía a costa de nuestra vida y la de nuestro planeta, lo que está por venir es todavía peor. La catástrofe capitalista que se viene encima es incomparable con lo que se ha vivido hasta ahora. Las insaciables necesidades vitales de la economía capitalista piden sacrificar al ser humano y a todo lo viviente en el altar de la ganancia. Pero los proletarios hemos retomado la vía que abre la puerta a otro futuro: la pelea, la lucha intransigente por imponer una transformación radical, el ataque a las diversas instancias y representantes del capital, la afirmación en las calle de innumerables rincones del mundo de la comunidad de lucha contra el capital.

Ante la fuerza de la revuelta internacional, el capitalismo mundial responde como no puede ser de otra manera, con todo su arsenal terrorista. Durante estas semanas de protestas la democracia del capital nos recuerda que su dictadura es la más brutal que ha conocido la humanidad. Policías, antimotines y milicos salen a llenar de sangre las calles, a destrozar cuerpos, a encerrarnos, a asesinarnos, a dejarnos sin suministros y sin abastecimiento para hacernos recular, para meternos el miedo y que abandonemos las calles, para mostrarse invencible. Centenares de muertos, decenas de miles de detenidos y encarcelados, hombres, mujeres y niños mutilados y torturados por las armas que usan contra nosotros, ciudades y barrios desabastecidos para que regresemos a nuestras casas y se añore la vuelta a la tranquilidad de los cementerios.

Pese a que en algunos lugares tratamos de responder a todo ese terrorismo creando ollas y cocinas comunitarias, albergues, espacios para cuidar a nuestros hijos más pequeños mientras otros pelean en las calles, centros para tratar a los heridos y refugiar a compañeros, y también respondemos con la violencia revolucionaria, tomando por la fuerza lugares de abastecimiento, atacando a los medios de comunicación del capital, consiguiendo y repartiendo armas con las que defendernos y atacar al terrorismo del Estado, intentando que el miedo cambie de campo, intentando responder a su terrorismo expresándonos como comunidad de lucha, como comunidad solidaria, lo cierto es que aún no tenemos la fuerza suficiente para responder como se necesita al terrorismo del Estado. Es cierto, los milicos y todo su arsenal asesino no nos ha hecho retroceder, y la resistencia en las calles nos llena de determinación y coraje. Sin embargo, cuando el ejército sale a las calles a desplegar todo su terror, pese a la existencia de minorías que mantienen el pulso de la lucha y tratan de dar directivas, todavía somos incapaces de dar un salto cualitativo que cristalice en insurrección. La necesidad que hoy se nos plantea en cada revuelta es cómo profundizar y desarrollar esa insurrección.

Tenemos que retomar la senda del pasado, recordar lo que hicieron nuestros hermanos de clase entonces, cómo se cristalizaron las insurrecciones pasadas que lograron desestabilizar al Estado. Tenemos que recordar cómo se desestructuró a los cuerpos represivos, cómo se descompusieron los ejércitos, cómo enormes franjas de milicos se negaron a disparar contra la revuelta o más aún, se pasaron con la armas a su lado. La descomposición del ejército siempre fue y será un salto de calidad fundamental en toda revuelta proletaria.

Tenemos también que retomar la creación de estructuras para el abastecimiento, para la autodefensa, organizar el asalto a los centros de armamento para cristalizar las necesidades insurreccionales del enfrentamiento. Pero también necesitamos saber cuándo replegarnos en los momentos en los que la correlación de fuerzas nos es desfavorable, manteniendo la fuerza colectiva para evitar que el Estado nos barra. A veces puede ser necesario el repliegue, que no el abandono, para estructurarse, ampliar el asociacionismo y la estructuración proletaria internacional. Necesitamos también sacar a los presos, a los detenidos, etc. Pero sobre todo necesitamos que todo esto sea materializado como expresión y dirección de nuestra comunidad de lucha contra el capital. Toda tentativa de eludir la necesidad insurreccional y desarrollar en su lugar una guerra entre aparatos, o la de escindir de la propia comunidad de lucha la organización de la violencia como tarea de específica de un grupo guerrillero, son caminos que liquidan la fuerza que estamos generando. Como lo son también todas las peticiones de derechos humanos, o las exigencias de dimisiones de responsables del Estado, formas de integración democrática. Sin embargo, estamos convencidos de que nuestra comunidad de lucha aprenderá no sólo de su propia experiencia actual, sino que esa misma experiencia le hará reencontrarse con su propio pasado para buscar las formas de asumir estas necesidades. Como en Irak, donde los proletarios lanzan consignas refiriéndose a la insurrección de 1991.

No podemos obviar que el orden social existente no sólo combate nuestra lucha con balas y milicos que se lanzan contra las barricadas, sino con un conglomerado de ideologías y fuerzas que maniobran para destruir toda contestación social. Y lo que es más peligroso, esas mismas fuerzas, aprovechando nuestras propias debilidades y límites actuales, se presentan como parte de nuestra comunidad de lucha, llevando a muchos sectores de nuestra clase a identificarlas como tal. Las “soluciones” nacionales o nacionalistas, los espectáculos de asambleas constituyentes, los pedidos de depuraciones democráticas o cualquier otra reforma al interior del Estado son balas más dañinas que las que tiran los milicos, pues van dirigidas al corazón de nuestro movimiento. De nuestra determinación a contraponernos y enfrentarnos a esas fuerzas de la contrarrevolución depende la perspectiva revolucionaria, el latido de ese corazón comunitario.

No hay que olvidar que también es fundamental asumir todas una serie de tareas en los lugares donde la paz social no se acaba de romper. Claro que las mismas no tienen nada que ver con limitarse a la cuestión antirrepresiva o/y movilizaciones en embajadas y consulados que son terreno abonado para discursos reformistas y de derechos, con quejas y condenas contra los “excesos del Estado”. Ni por supuesto con defender la revuelta en tanto “pueblo que no aguanta mas” y que es “reprimido brutalmente”. Estas prácticas permiten precisamente a fracciones progresistas liquidar la verdadera solidaridad de clase, hacer de la revuelta y su necesidad algo de otros lugares, ajeno, lo que justifica negarla en su propio territorio defendiendo la paz democrática y los llamados a votar al mal menor. Por el contrario, la solidaridad de clase defiende la revuelta como expresión de nuestra comunidad de lucha contra el capital, como una misma lucha contra un mismo enemigo mundial. Claro que, las necesidades y tareas que se pueden asumir en los diversos lugares viene condicionada, no por la voluntad o determinación de grupos militantes, sino por la correlación de fuerzas locales. Desde luego es necesario crear instancias y comités de solidaridad, para centralizar y difundir las distintas informaciones de la lucha, así como lo que se realiza al interior de la revuelta (la sociabilidad, los saqueos, la organización comunitaria, la autodefensa, los comunicados compañeros etc.), para contraponernos a las mentiras de los medios de comunicación, a las canalizaciones socialdemócratas; para crear redes de ayuda con los refugiados, etc. En definitiva, hay que impulsar la estructuración de nuestra comunidad de lucha internacional, buscar formas de satisfacer las necesidades que se nos plantean en la lucha y saltar los obstáculos que nos encontramos.

La revuelta proletaria que hoy pone patas arriba al capitalismo mundial deja en evidencia, frente a todos los que quieren hacernos creer que la revolución es imposible, que la única alternativa del ser humano al capitalismo es la revolución mundial. La propia lucha y lo que cristaliza, nos da la certeza de que la humanidad puede destruir esta forma de vivir basada en la comunidad del dinero, mandarla al basurero de la historia, y desarrollar una nueva sociedad basada en la comunidad humana y su unidad inseparable con la Tierra.

¡Desde diferentes países y distintos escenarios, una misma lucha contra el capitalismo!

¡Organicemos internacionalmente nuestra comunidad de lucha!!

Afuera y en contra de sindicatos y partidos

¡A profundizar la lucha contra las relaciones sociales capitalistas!

Proletarios Internacionalistas

No sólo arde París… Anotaciones sobre los chalecos amarillos

Por Proletarios Internacionalistas

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Presentación

Si una imagen se repite habitualmente en el movimiento de los chalecos amarillos es la de manifestantes que rompen un cordón policial, o expulsan a los antidisturbios a pedradas, o simplemente organizan una barricada para cortar la calle y saquear las tiendas de lujo, mientras a pulmón abierto, llenos de adrenalina, cantan con orgullo el himno de la Marsellesa. Es una buena imagen para expresar la naturaleza confusa y contradictoria del movimiento. En cualquier manifestación se podrán encontrar reivindicaciones del Referéndum de Iniciativa Ciudadana (RIC) y de la salida de la Unión Europea para la defensa de la economía nacional, al mismo tiempo que algunas banderas francesas y regionales ondean por aquí y por allá con cierta parsimonia. Todo esto convive en el movimiento con agresiones constantes a la propiedad privada a través de saqueos y piquetes, la creación de lazos de solidaridad, la apropiación de espacios de encuentro y asociación proletaria: en definitiva, el cuestionamiento práctico de la democracia. Entre tanto, se ve por todas partes una fuerte reivindicación de la nación y sus símbolos, entre los que la Revolución Francesa hace al mismo tiempo las veces de símbolo del orgullo patrio y de la sublevación contra la tiranía y la miseria.

Los chalecos amarillos son ―por si alguien lo dudaba todavía― un movimiento proletario. Como en todo movimiento proletario, en él se expresa a la vez el proletariado realmente existente y el mundo que éste anticipa. El primero parte de la confusión actual, de nuestra debilidad como clase, de la falta de memoria que los vencedores nos expropiaron a los vencidos. Pero parte también de la defensa instintiva, inevitable, de unas necesidades que el capital debe negar para poder reproducirse. Esta defensa de sus necesidades empuja al proletariado a negar a su vez al capital y su dominio sobre nuestras vidas, y no sólo, porque en ese proceso el proletariado también se niega, se reafirma como comunidad de lucha en contra de su propia existencia aislada, ciudadana, democrática. Esta contradicción esencial al capitalismo, inherente a su propia reproducción, es lo que determina la posibilidad de la revolución. Hace de ella algo material, físico, ajeno a nuestras voluntades y conciencias individuales. Es así como el proletariado anticipa en su combate otro mundo distinto, al mismo tiempo que sigue arrastrando una parte de la mierda de éste, que se constituirá en la base de su propia derrota si no consigue superarla en el proceso.

Sea como fuere, esta contradicción no puede ser obviada por ningún análisis militante que se plantee en serio las características del movimiento, sus avances, limitaciones y el rol que adquieren en él las minorías revolucionarias. Hay dos enfoques, dos caras de la misma moneda, que resurgen a menudo en los análisis que se realizan en torno a nuestra clase y que nos incapacitan para comprender esta contradicción. El primero es idealista y reduce el movimiento a lo que dice y piensa de sí mismo, omite lo que hace para quedarse con la bandera que agita y lo desecha a la menor demanda socialdemócrata que aparezca entre sus pancartas. El segundo es objetivista y pretende comprender la naturaleza del movimiento a partir de su composición sociológica. Bisturí en mano, toma individuo por individuo y lo coloca en una u otra columna en función de su renta, su posición en el sistema productivo, el barrio en que vive o los estudios que ha hecho. Una vez desmembrado, lo cose todo muy estadísticamente y pretende ver en ello la totalidad: tenemos aquí, bajo este prisma ideológico, un movimiento pequeñoburgués que ha conseguido meterse en el bolsillo a un proletariado embrutecido para defender la economía nacional. Voilà el movimiento de los chalecos amarillos. Para qué más. Sigue leyendo

Contra la catástrofe capitalista

La catástrofe capitalista sigue agudizándose en todas partes, alcanzando cotas cada vez más incompatibles con la vida en el planeta. Guerra generalizada a lo largo del mundo, hambruna masiva, intensificación de la explotación, cascada ininterrumpida de suicidios, cosificación de toda relación social, violencia entre y contra proletarios (violencia sexista, violencia racista, violencia contra niños y viejos…), cárceles atiborradas, destrucción de la Tierra, alimentación cada vez más tóxica, destrucción de la salud, etc. El antagonismo entre el capitalismo y la vida nunca fue tan devastador. Tampoco hubo nunca una desproporción tan grande entre la imperiosa necesidad de una revolución social y la poca tentativa de asumirla.

El único sujeto capaz de dar solución a los problemas de hoy mediante una transformación radical de la sociedad, el proletariado, se muestra incapaz de acabar con toda esa catástrofe. Pese a lo que padece y vive en sus carnes, pese a que una y otra vez se rebela contra las condiciones de vida que sufre, provocando estallidos sociales que hacen tambalear la paz social en tal o cual lugar, como los que recientemente vivimos en Irán o Nicaragua, existen toda una serie de factores que impiden a ese sujeto afirmarse como fuerza internacional para imponer su solución revolucionaria ante los grandes problemas que hoy padecemos.

Décadas de contrarrevolución y paz social han descuartizado al proletariado, potenciando los procesos y mecanismos de reproducción capitalista que velan la existencia misma de las clases sociales (sobre todo la del proletariado), desmembrando así la crítica unitaria desarrollada históricamente por esta clase social. La misma totalidad capitalista sobre la que se despliega la realidad que vivimos aparece fragmentada por una serie de ideologías que parcializan cada problema que este sistema genera, buscando una solución particular a cada uno de ellos. Como consecuencia, se alzan movimientos específicos que abordan esos problemas parciales y tratan de resolverlos. Pero no sólo no hay ninguna solución posible a cada problema tomado por separado, sino que además esa fragmentación altera al mismo tiempo el contenido real de esos problemas. Se constituye así la ideología de la opresión del hombre sobre la mujer, la opresión de la raza blanca sobre las demás razas, la destrucción de la naturaleza por el ser humano…, codificando la realidad bajo esos parámetros ideológicos. Al luchar a través de una categoría parcial, los distintos movimientos se sitúan en el plano de grupos específicos que compiten entre sí por un mayor reconocimiento de derechos por parte del Estado. La competencia entre mercancías se expresa políticamente como la competencia entre identidades separadas, todo en beneficio de las políticas “transversales” del valor y su gestión estatal. Se desplaza así la crítica unitaria del capitalismo, crítica que contiene en su seno la denuncia de cada aspecto, no como parcialidad, sino como expresión de una totalidad que determina cada parte y cuestiona el orden social que reproduce todos esos problemas. Sigue leyendo

1° DE MAYO ¡Afirmemos la Ruptura Proletaria!

Pese a las fronteras que imponen los Estados, la crítica radical y la agitación anticapitalista recorren el mundo, afirmando su carácter internacionalista e incentivando el potencial subversivo que tenemos como explotados para derrocar definitivamente a esta sociedad productora de mercancías.

Los diversos posicionamientos que compilamos en este dossier, son contribuciones realizadas por proletarixs en diversas partes del globo.

Alentamos la lectura de este material así como toda iniciativa de difusión, pero sobre todo, la discusión y el debate del mismo.

Contenido

– Presentación
– 1º de mayo: más de 100 años después
– 1º de mayo: ¡contra los festejos burgueses, retomemos el combate de clase!…
– Contra el capital; acción directa fuera y contra los sindicatos
– El trabajo no dignifica
– Lucha contra el trabajo
– Gloriosa labor sindicalista
– ¿Se puede acabar con el paro?
– ¿Nación o clase?
– ¡Viva la revolución social!
– Notas al vuelo
– Gráficas de Agitación

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PDF: «Dossier 1° De Mayo de 2017»

Rojava y el Capitalismo

(Extraído de: Proletarios Internacionalista)

Rojava y el Capitalismo

Presentación

“Rojava y el Capitalismo”, tal y como señala el subtítulo que acompaña al texto que presentamos, es un «informe de una reunión organizada por compañeros internacionalistas originarios del Kurdistan», realizada en París en mayo de 2016. En este documento, a total contracorriente del bombardeo publicitario y espectacular de “la revolución de Rojava”, los compañeros realizan una clara denuncia de esa “revolución” identificándola claramente como la contrarrevolución. Tiene además el interés de sintetizar las diferentes experiencias de luchas acontecidas en la región Kurda en las décadas pasadas. El documento en castellano no se hizo público hasta finales del año 2016, y pese a todo creemos que su difusión ha sido bastante limitada, por lo que hemos considerado fundamental colaborar en la difusión de un material tan importante.

Antes de dar paso al texto queremos recordar que hace un año y medio desde Proletarios Internacionalistas publicamos un material titulado “Guerra social y telaraña imperialista en Siria 2010-2015” en el que hacíamos un análisis y balance de la potente lucha proletaria acontecida en Siria en esos años y su transformación en guerra imperialista. Englobado en el análisis profundizábamos en las particularidades de la lucha en Rojava, subrayando los esfuerzos de nuestra clase por imponer sus necesidades y cómo los mismos eran neutralizados y liquidados por ciertas fuerzas que eran presentadas al resto del mundo como “revolucionarias”. Desde entonces el desarrollo de la “revolución” no ha hecho más que clarificar lo que allí denunciábamos, el papel liquidacionista del PYD, el PKK y la ideología cristalizada y proyectada por esas fuerzas. Así es, desde que escribimos ese texto la “revolución de Rojava” no ha hecho más que consolidarse en el capitalismo mundial, aumentando sus acuerdos, negocios y compromisos con los Estados gendarmes. La colaboración a todos los niveles con esos Estados ha dado saltos cada vez más cualitativos. En esa coyuntura, el beneplácito que dio la “revolución” a la construcción de nada menos que tres bases militares de EE.UU es algo que no podemos dejar de apuntar. Una se encuentra justo en la frontera con Turquía, entre Kobane y el río Eufrates; otra en la ciudad petrolera de Rmeilan (Hasaka); y la tercera en la aldea de Sehbet en el sureste de Kobane. Desde el año pasado dos de esas bases están ya operativas, con todo lo que supone como arsenal represivo del capital. Por supuesto como contrapartida EE.UU ha incrementado su ayuda logística, militar y financiera al Estado de Rojava, además claro está de pagarle las tierras donde construyó las bases. Sigue leyendo

Anábasis en Radio QK #91: La Guerra de Siria (2011-actualidad) (II)

ISIS

Radiamos la segunda parte de la entrevista en torno al texto Guerra social y telaraña imperialista en Siria, 2011-2015 con un compañero de Proletarios Internacionalistas. Hablamos del reforzamiento de Assad y el auge del yihadismo avanzado 2012, del origen, función y relación con la oposición burguesa siria del Estado Islámico; del desarrollo de la lucha en el Kurdistán sirio, especialmente de lo que está aconteciendo en Rojava; de la relación entre las luchas en el Kurdistán y la conflictividad social en Turquía; de otros materiales recomendados y de los próximos proyectos del colectivo.

Link: Anábasis Radio QK…

Anábasis en Radio QK #90: La Guerra de Siria (2011-actualidad) (I)

alepo, 20-10-13

Con el título de Guerra social y telaraña imperialista en Siria, 2011-2015 el colectivo Proletarios Internacionalistas publicó hace unos meses un balance de este conflicto. En el programa de hoy, entrevistamos a un compañero de este grupo sobre cuestiones como la llamada “Primavera Árabe”, su concreción en Siria, la reacción estatal, el carácter de las protestas, su estructuración y su encuadramiento; el papel de las grandes potencias, el paso de un conflicto de clases a un conflicto puramente militar…

Link: Anábasis Radio QK…

Apreciaciones a los selenitas «Cuando se señala la luna»

PDF: «Apreciaciones…»

Recientemente se ha editado un libro en España que bajo el título «Cuando se señala la luna»,  afirma defender el verdadero “insurreccionalismo” de las falsas críticas que se le han hecho. Los propios autores expresan en las primeras líneas del libro que la idea del mismo es partir de la crítica de los errores de las “falsas críticas” contra el “insurreccionalismo”. Al mismo tiempo expresan su intención de que sirva de base para futuras discusiones.
Nuestro libro, Crítica  de la ideología insurreccionalista, ocupa un lugar destacado dentro de lo que ellos combaten como “falsas críticas”. Si bien es cierto que su lectura  nos llevó a cuestionarnos si era  necesaria una  respuesta a un texto que insistía en lo mismo que ya habíamos criticado en nuestro libro y poco más teníamos que añadir, valoramos que la respuesta podía servir para clarificar mejor algunas cosas y contraponernos a algunos métodos y confusiones que oscurecen la  crítica a la ideología insurreccionalista que en su día hicimos. De ahí que decidimos dedicar esfuerzos para hacer esta respuesta detallada que dejamos en adjunto.

Un saludo.
P.I.

Guerra Social & telaraña imperialista en Siria 2011-2015. Proletarios Internacionalistas

PDF: «Guerra Social & telaraña imperialista en Siria 2011-2015»

Siria. Diarios de la guerra

Con esta publicación queremos realizar un breve balance sobre lo que ha acontecido en Siria desde que comenzara la sublevación proletaria en marzo de 2011. Basado en informes, discusiones, investigaciones, textos y análisis internos, que han ido circulando entre nuestros compañeros, este texto es parte de la tentativa de nuestra clase de hacer un balance de lo sucedido en esa región.
Lo acontecido en Siria es un reflejo de la situación del proletariado en otros lugares del mundo, tanto por la fuerza insurreccional de la lucha en sus comienzos como por las canalizaciones burguesas que se han logrado imponer.
La cantidad de fuerzas e ideologías burguesas actuando en la región, así como sus complejas alianzas y enfrentamientos, solo se explica por la necesidad de sometimiento del proletariado insurrecto. El auge del islamismo radical, así como el del nacionalismo kurdo, son partes inseparables de ese proceso de encuadramiento del proletariado.
Aunque la lucha proletaria no está separada por las fronteras, es presentada como si así fuera, todas las noticias son presentadas país por país. Por esta razón, resulta tan difícil captar y analizar lo esencial: las contradicciones de clase, necesariamente internacionales. Todo se somete a la telaraña comunicativa de la guerra imperialista.
Es la telaraña de las comunidades ficticias, de lo interimperialista, de las noticias digeridas y deformadas por los medios. Nuestro texto se sitúa en una perspectiva internacional e internacionalista que busca romper esa telaraña de nuestro enemigo histórico.