¿Reverdece el capitalismo?

Naturalmente, también la burguesía está preocupada por el calentamiento global. A fin de cuentas, los problemas de gestión político-propagandístico-administrativos que puede suponer la llegada incesante de refugiados climáticos no son cosa menor, dicho de otra manera, son cosa mayor. Tampoco se pueden menospreciar las alteraciones en el mercado que fenómenos climáticos extremos como sequías, lluvias torrenciales, incendios o terremotos puedan provocar al afectar a las infraestructuras, como el tendido eléctrico o el buen estado de las autopistas patrias. Al igual que no deja de ser preocupante el desequilibrio en la balanza comercial cuando haya que importar alimentos a mansalva de otros países, porque nuestros cultivos no dan para más por la escasez de agua con la última sequía, o por la oleada de frío que nos ha venido así como si nada del Ártico, o las lluvias torrenciales que se han llevado la mitad de las plantaciones. Que a la burguesía todo esto le preocupa, tampoco se puede negar.

Pero en el fondo todo el teatro de las Naciones Unidas y sus COP numerosísimas no sólo tienen que ver con eso. No vamos a ser muy originales, porque los capitalistas tampoco lo son: ¿qué les preocupa? La tasa de ganancia. Y va en caída desde hace al menos cincuenta años, y a cada solución que le dan sólo agravan el problema. Tampoco eso es muy original. El capitalismo no escapa de sus contradicciones, sólo las supera momentáneamente para encontrárselas redobladas a la vuelta de la esquina. Pero el caso es que la tasa de ganancia va cayendo, porque la automatización de la producción expulsa trabajo como si no hubiera mañana y cada vez hay menos sangre y sudor que explotar. Como las máquinas son más productivas, los precios bajan, así que no hay más remedio que producir muchas más mercancías para ganar siquiera lo que se ganaba antes. Siendo así, pues vidas humanas explotas menos ―al menos en la fábrica, que alguna ocupación habrá que encontrarle a esa pobre gente―, pero materias primas y electricidad, a espuertas. Además, como hay más mercancías, también hay más mercados que encontrar, por lo que camiones, barcos y aviones son enviados viento en popa a toda vela con el combustible fósil consiguiente, porque hay que atravesar medio mundo para colocar convenientemente las mercancías.

Así que si se agota el petróleo es un problemón, un problemón que sin embargo no nos llevará a ningún colapso, sino a una catástrofe capitalista cada vez más brutal. No sólo se incrementan los costes de producción y de transporte de mercancías ―en un contexto en el que la ganancia es cada vez menor, un aumento de costes es mortal―, sino que además para bajar costes tiene aún más importancia quitarse de encima la renta petrolífera que se llevan las Arabias Sauditas y las Venezuelas y despejar el campo de posibles competidores, por lo que la tensión imperialista está servida. De ahí que Estados Unidos esté reventando el suelo patrio con el fracking o que las burguesías de las mayores potencias económicas sientan un reconcome de contradicción con el tema del cambio climático, porque oyes, no hay mal que por bien no venga y cuando el Ártico se derrita hay todo un mundo por descubrir: un cuarto de las reservas petrolíferas aún no descubiertas, concretamente. Sigue leyendo

VALOR, TIEMPO DE TRABAJO Y COMUNISMO: UNA RELECTURA DE MARX – GILLES DAUVÉ

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Value, Labour Time & Communism: Re-Reading Marx (2014)

Texto publicado en el sitio Troploin. troploin.fr/node/81

Traducción: Antiforma

Biblioteca de Cuadernos de Negación bibliotecacuadernosdenegacion.blogspot.com

Volver a Marx no tiene nada que ver con escarbar en capas de pensamientos y hacer un balance del mérito: unas pocas nociones abstractas esenciales – valor, trabajo, tiempo, tiempo de trabajo y productividad – bastan para indicar lo que queremos cambiar en este mundo, y cómo.

 

  1. El origen del valor

El Volumen I de El Capital no comienza con una definición de lo que es el capitalismo, sino de cómo se presenta: «una inmensa acumulación de mercancías». Este enfoque señala la elección de una perspectiva en particular. Marx aborda el tema partiendo con el encuentro entre productores independientes que se reúnen en el mercado para intercambiar sus mercancías. Ya que el capital/trabajo es el núcleo de todo el asunto, como señala el propio Marx, y ya que no está escribiendo un libro de historia, ¿por qué no empezó con el encuentro entre el asalariado y el capitalista? Su investigación sobre el trabajo asalariado toma como punto de partida la división del trabajo entre productores autónomos (el campesino se encuentra con el fabricante de ropa), y procede a analizar la doble naturaleza del trabajo: concreto (el trabajo tiene valor de uso) y abstracto (produce valor de intercambio).

Si seguimos la lógica del primer capítulo de El Capital, el valor de uso adquiere el carácter de valor de cambio una vez que entra en el mercado. Aunque Marx nos da las claves para entender que en la relación «valor de uso + valor de cambio», el uso se halla determinado por el intercambio, porque la producción se estandariza de tal manera que crea un ítem intercambiable, por otro lado describe el proceso como si el valor, en lugar de nacer de un tipo de producción muy específico, apareciese después del momento productivo y se impusiera sobre el trabajo como una restricción exterior.

Si así fuera, la tarea de la revolución sería liberar a los productores de esta restricción.

Aunque Marx constantemente vincula el valor con el trabajo, no insiste en su origen en la producción, a partir de un determinado tipo de producción, en la que cada artículo se fabrica para y de acuerdo con el tiempo de trabajo necesario para realizarlo.

El comunismo, tal como lo ve Marx, es un mundo sin dinero basado en el trabajo comunal: el problema es que el trabajo es mucho más que la gente que se reúne en un taller para fabricar objetos. La producción de estos objetos se rige por el tiempo medio de trabajo incorporado en ellos.

Esto implica cuantificar el tiempo promedio de trabajo necesario para producir tal o cual objeto: en otras palabras, implica medir lo que Marx llama, con razón, valor. El valor es el tiempo, y la producción se rige por el tiempo, es decir, por la productividad: los procedimientos de fabricación se organizan para obtener el mayor rendimiento posible por unidad de tiempo. El trabajo es una actividad basada en el conteo de tiempo, y el conteo implica acortamiento.

Sin embargo, Marx trata el valor de uso como un resultado natural de la actividad humana, y le gustaría tener valores de uso sin valor de cambio. Pero el valor de uso es una categoría analítica que al mismo tiempo se opone al valor de cambio y lo supone: es imposible eliminar uno sin eliminar el otro. Sigue leyendo

Hacia una sociedad verdaderamente orgánica

Traducido por Barbaria

Extractos del artículo de los compañeros de n+1: Controllo dei consumi, sviluppo dei bisogni umani

La sociedad capitalista no es una sociedad cualquiera. Mucho más que sus predecesoras, ha hecho de la producción su factor principal y la ha separado de la distribución, exasperando la división social del trabajo: ahora, en lo que concierne a las necesidades, no hay una necesidad específica hasta que no la produce una mercancía que la suscita obsesivamente con publicidad e impulsando la imitación. La mercancía precede a las necesidades y el individuo no se adueña de ella inmediatamente, sino mediante un intercambio generalizado con dinero. Entre el productor y los productos, entre las necesidades y su satisfacción con el consumo, se interpone la distribución que, entre otras cosas, establece según leyes sociales la cantidad del producto que debe ser distribuida a los «productores» y a quiénes debe serlo.

Dado que el proceso histórico es irreversible, en la sociedad futura el mecanismo de satisfacción de las necesidades, y por tanto de la producción-consumo, no podrá ser un regreso a la indiferencia primitiva ―como quisieran los ecologistas puros. Tampoco podrá ser una concesión al capital basada en la distribución equitativa y la reforma del propio mecanismo, porque como habíamos mostrado ya la acumulación capitalista ―producción por la producción― es sinónimo de indiferencia hacia las necesidades humanas. Por eso, la sociedad futura eliminará la división social del trabajo y mantendrá la planificación de la producción, que se ha demostrado tan eficiente al interior de las unidades productivas, y extenderá el programa, el proyecto, a toda la sociedad. Sólo cuando desaparezca la separación actual en compartimentos que se comunican exclusivamente a través de las categorías del valor se habrá conseguido alcanzar de verdad la unidad dialéctica ―es decir, relacional― entre necesidades, producción y consumo. Ya no tendrá sentido el orden en el que se disponen (y se exponen en la descripción) los momentos particulares en la sociedad: ésta los integrará en un «conjunto orgánico» efectivo, en el que «se ejercita una acción recíproca» entre sus partes.  Por tanto, no habrá intercambio de mercancías, sino una unidireccional cadena de transmisión de valores de uso, tal y como se produce en una planificación normal de la producción. Sigue leyendo

Mezcla explosiva (sobre el coronavirus)

Extraído de https://rentry.co/mezclaexplosiva

Cada martes a las 21:30 hrs., se lleva a cabo en algún lugar de Italia una «tele-reunión» a través de Skype, en la que participa una decena de compañeros vinculados a la revista N+1. Mediante estas «tele-reuniones» se las arreglan para compartir informaciones y análisis sobre el desarrollo del capitalismo mundial y de la lucha de clases que necesariamente trae aparejado. Así dan cuenta de las posibilidades que este momento histórico nos ofrece para profundizar nuestra lucha.

La telereunión del martes por la noche, a la que se conectaron 12 compañeros, comenzó con la noticia de que una empresa canadiense, BlueDot, había pronosticado, , gracias a la inteligencia artificial, la propagación del coronavirus una semana antes de que la Organización Mundial de la Salud lanzara su alarma sanitaria global.

En nuestro artículo «Big Data a toda velocidad» [1] vimos cómo las técnicas utilizadas para recabar y procesar datos tienen una gran importancia tanto para el comercio como para los estados. China, en particular, ha estado desarrollando durante años un sistema integrado consistente en más de 500 millones de cámaras repartidas por todo el país para mantener a la población bajo control. Cuando se habla de Big Data, hay que tener en cuenta que las enormes bases de datos en manos de gobiernos y empresas, además de procesar la información disponible en la web, rastrean los perfiles individuales mediante reconocimiento facial y de voz, utilizando también dispositivos distribuidos en supermercados, bancos, tiendas, para trazar mapas de preferencias, horarios, hábitos, etc. Estas bases de datos no se comparten sino que son privadas, y la información recogida a menudo se vende y a veces es robada.

La estructura productiva, tecnológica y científica de la sociedad actual está muy por delante de su superestructura política. El mono desnudo del que habla el científico Desmond Morris tiene a su disposición herramientas técnicas muy poderosas, pero sigue siendo un primate, un animal cuyo comportamiento social no difiere mucho del de sus antepasados monos. Por esta razón, la potencia productiva que ha creado puede causar desastres y catástrofes de grandes proporciones. Los datos recogidos en la red se auto-organizan y guardan mucha similitud con la forma de ser de la inteligencia biológica: es el ser humano, que forma parte de la naturaleza, el que ha producido estos sistemas, proyectando fuera de su cuerpo orgánico ciertas capacidades, como las de las redes neuronales. Hoy en día, gracias al uso de Big Data y algoritmos, se puede prever el desarrollo de una guerra, levantamientos sociales o el resultado de una elección política. En su obra sobre el imperialismo Lenin afirmaba que «las económicas y de propiedad privada forman un envoltorio que ya no corresponde a su contenido». En otras palabras: el desarrollo del cerebro social choca con las configuraciones sociales burguesas, propietarias y nacionales.

En el diario La Repubblica apareció un artículo titulado «En el mundo somos 7,7 mil millones de personas y producimos alimentos para alimentar sólo a 3,4 mil millones de ellas de manera sostenible» [2]: dejando de lado las olas de malthusianismo recurrente y tenaz, podemos afirmar que es cierto que el capitalismo tiene grandes dificultades para racionalizar las técnicas agrícolas, entre otras cosas porque una verdadera racionalización significaría la preparación y realización de un plan metabólico de las especies a nivel mundial, con el abandono de las categorías de valor y el paso a una contabilidad en cantidades físicas (kilogramos, julios, etc.).

Ya hoy en día existen organismos que estudian y controlan la evolución de las enfermedades, como la Organización Mundial de la Salud, una estructura supranacional dotada de poder al igual que otras similares, por ejemplo el Fondo Monetario Internacional para la economía o, en el ámbito del comercio internacional, la Organización Mundial del Comercio. La OMS no trabaja por intereses nacionales específicos, aún cuando trabaja por los intereses generales de la burguesía. Obviamente, sus funcionarios, como los de otros organismos internacionales, son pagados con una tasa excedente del valor producido socialmente.

En «Propiedad y Capital» (1948) [3] hay algunos ejemplos de actividades humanas no comerciales e ilimitadas (como el trabajo de los bomberos). El capitalismo en su apogeo ya anticipa la aparición en su interior de actividades sociales en las que no se lleva la cuenta de pérdidas y ganancias. «De hecho, las necesidades más amplias y modernas de la vida colectiva sólo pueden satisfacerse yendo más allá de los criterios mercantiles y de ganancias y pérdidas». Sigue leyendo

Notas sobre el ser del capital y sus separaciones

1) La base de la relación social capitalista es la separación entre una multiplicidad de átomos mercantiles escindidos de la reproducción material de su vida y que, por tanto, se ven obligados a vender su fuerza de trabajo. Esta escisión conlleva la separación capitalista entre economía y política y es en ella donde se inserta el derecho como expresión jurídica de los átomos individualizados mercantiles.

2) La separación entre economía y política implica que la democracia, el Estado, como metamorfosis política del ser del capital (del valor), unifica lo escindido, previamente, como comunidad ficticia.

3) Esto supone una ruptura decisiva con las formas de dominio clasistas previas al capitalismo, que tendían a mezclar las instancias de dominio económico, político, religioso, etc. Por ejemplo, en la Edad Media el señor feudal tenía al mismo tiempo atribuciones económicas y políticas. Así, para seguir con el ejemplo, la relación con el poder político y las formas estatales estaba determinada directamente por la pertenencia a un estatus social dado. Del mismo modo, las formas impropias, no plenamente desarrolladas en el sentido moderno, de derecho implicaban privilegio, nunca igualdad como en las relaciones mercantiles capitalistas. En función al estamento de pertenencia, se tenían derechos diferentes y los mismos tribunales se encontraban separados. Cada estamento social tenía una representación diferenciada en el cuerpo político: Cortes, Estamentos Generales, Cámaras…

4) De este modo solo se puede hablar con una cierta propiedad de economía, política y derecho, como formas separadas y unidas por el valor como relación social, bajo el dominio capitalista. Como indicaba Marx en la introducción de 1857 de los Grundrisse, las formas simples de la dominación clasista tienen existencia antes del capitalismo, pero sin el desarrollo de todas sus determinaciones concretas, basta pensar por ejemplo el dinero. Así, podemos hablar de formas antidiluvianas de capital previamente al capitalismo (formas usurarias o formas mercantiles)  que no desarrollan todas las particularidades que contienen lógicamente en el capital. Y esto es normal, ya que aún no son producto y resultado de las relaciones sociales capitalistas y de su sustancia social, el trabajo abstracto. Una relación social que opera a través de la igualación alienante y fetichista de todas las actividades humanas, las cualesson identificadas y reducidas a una misma medida de tiempo de trabajo socialmente necesario. Es decir, es solo a partir del capitalismo que podemos entender, en todas sus determinaciones, la esencia lógica e histórica del capital. Sigue leyendo

El tema Greta Thunberg y el cambio climático

No estaría de más recordar que el continente europeo estuvo habitado durante cientos de miles de años por pueblos ancestrales de numerosos orígenes étnicos, lenguas y costumbres. Que esos pueblos fueron masacrados, esclavizados y civilizados a sangre y fuego por diversas élites imperiales. Que esa destrucción material, cultural y étnica se modernizó hasta adquirir la fisionomía de una división de la sociedad en clases, basada en un sistema productor de mercancías que no es europeo sino mundial. Que las actuales clases explotadas de Europa tienen con nosotros mucho más en común que lo que tenemos en común con las clases explotadoras de «nuestra América morena». Y que si hay que criticar a la niña Greta no es porque sea europea, o rubia o de origen acomodado, sino por el contenido político de su discurso, que es el de la socialdemocracia internacional empeñada en salvar de sí mismo a ese sistema productor de mercancías en su crisis catastrófica definitiva.

Tampoco vale criticarla porque se le ha dado más visibilidad que a las activistas del tercer mundo, porque esa asimetría es solo un efecto colateral de su discurso eco-keynesiano, aún cuando la mayoría de los activistas ecosociales del tercer mundo tampoco han roto con ese enfoque reformista. Formular la crítica en términos chovinistas (no es del sur), racistas (no es morena) o clasistas (no es pobre) es sólo una forma rebuscada de eludir la única crítica que tendría efectos decisivos: la crítica del programa socialdemócrata que busca salvar a toda costa las relaciones de explotación salarial, la producción de mercancías y el dinero como mediación social universal. Sólo teniendo esto en mente dejaremos de hablar weás.

Reflexión de un compañero de la región chilena

De Bagdad a Beirut, ni suníes ni chiíes. ¡Continuemos la lucha!

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El gobierno iraquí se compone de todas las facciones burguesas que hay en Irak, y es aclamado tanto por las fuerzas regionales como por la burguesía mundial, sin embargo, el proletariado intentó derrumbarlo.

La «Zona Verde» es el centro del capitalismo mundial en Bagdad. El proletariado trató de tomarlo, perdiendo numerosas vidas en el intento.

El puerto de Basora es un corredor global para las exportaciones y el comercio internacional de petróleo. El proletariado lo bloqueó e intentó tomar el control del mismo.

La policía, las fuerzas de seguridad, y las fuerzas especiales y militares en Irak son fuerzas del capitalismo mundial en las que participan chiíes, sunníes, cristianos, kurdos y turcomanos, con una amplia dotación de fuerzas regionales e internacionales, incluyendo tropas de Estados Unidos, Europa, Turquía, Irán, etc. El proletariado los atacó, tanto a sus centros como a los destacamentos en las calles. Hubo muchos proletarios muertos (más de 650) y más de 20.000 heridos (sin mencionar el numero de secuestrados y encarcelados).

En todas las áreas rebeldes en Irak, el proletariado quemó las sedes de los partidos políticos (religiosos y nacionales sin excepción), asaltó e incendió las casas de los miembros del parlamento, de funcionarios del Estado, y también llevó a cabo ataques contra edificios de seguridad y de la policía, medios de comunicación, instituciones judiciales, el Ministerio de Justicia, periódicos y estaciones de televisión.

Al hacer todo esto, el proletariado atacó a la totalidad del Estado.

De acuerdo con el primer ministro Adel Abd Al-Mahdi, este movimiento ha destruido la economía nacional (capitalista) en todos sus aspectos.

En esta lucha, el proletariado atacó todo sin excepción: todo símbolo, persona o lugar ligado con la historia de la autoridad y la represión, incluyendo militares, instituciones diplomáticas, centros comerciales y servicios secretos, tanto internos como externos. Los ataques sobre las fuerzas represivas de Pasdaran y el consulado iraní en la ciudad de Karbala, no son ataques anti-iraníes como los medios dicen, sino que forman parte de la acción de clase contra las fuerzas y centros represivos en todas sus formas, igual que el ataque a la “Zona Verde” y otros lugares.

¿No está del todo clara la unidad de acción proletaria y sus consignas -«Abajo todos los ladrones», «De Bagdad a Beirut, ni sunníes ni chiítas», «¡Ni patria, ni trabajo estamos todos en las calles, ni patria, ni trabajo, hasta derrumbar este sistema!»– y que el proletariado apunta a la contrarrevolución en su totalidad, tal como lo hizo en Basora durante septiembre del 2018?

La burguesía siempre ha tratado de distorsionar y desviar el camino de clase de nuestro movimiento revolucionario. Han recurrido a diversos métodos para vaciar el contenido revolucionario de nuestra lucha, tejiendo todo tipo de tramas a su alrededor para transformarlo en cualquier cosa. Todo para ocultar su represión sangrienta y la destrucción del movimiento revolucionario mediante conflictos burgueses.

El proletariado se ha levantado socialmente contra los explotadores y tiene la intención de poner fin a su poder. Es consciente de que los capitalistas externos e internos (chiítas, suníes, kurdos, cristianos, judíos…, los ricos y los explotadores de todo el mundo) son los verdaderos miembros del Estado y todos ellos están unidos para explotar a la humanidad. Por consiguiente, la lucha proletaria es, sin duda, una lucha unitaria contra todos ellos.

El proletariado militante no permite que nadie lo represente, no tienen demandas, ni nada que negociar. No forma parte de ningún programa político. ¿No es acaso esta rebelión una profunda lucha de clases contra el sistema capitalista en su totalidad? El único programa que tiene el proletariado, su única demanda, es continuar y dirigir su lucha unitaria contra la dictadura del capital y el Estado.  «Estamos en contra de todos ellos y lo tomaremos todo». Esa es la autonomía de la clase y la fuerza de la lucha de nuestro movimiento. Por lo tanto, no es una cuestión fácil para el Estado erradicar este movimiento.

El proletariado no está en situación de espera o pasivo. Desde que el movimiento estalló, incluso con la represión masiva y asesinatos por parte del Estado, este movimiento continúa, y sus luchas y tácticas se están extendiendo día tras día. Por ejemplo, en Bagdad el movimiento formó unidades de combate repartidas por toda la ciudad para interrumpir el tránsito y tomar el control de puentes o áreas importantes. Coordinó de forma colectiva sus actividades para ampliar el alcance y la amplitud de su lucha, planificar el día siguiente, el siguiente objetivo, hacer publicaciones acerca de su lucha, cuidar a los compañeros heridos… Todo eso es coordinar, organizar y expandir su capacidad de lucha.

Del mismo modo que en el pasado las luchas proletarias tomaban energías unas de otras, y así continuaba el proceso de lucha, asumiendo sus intereses de clase y su internacionalización, y al romper los límites geográficos, ideológicos, económicos, así como los marcos democráticos y del Estado nacional… este movimiento apuntaba contra el capital y el capitalismo mundial, hoy sucede exactamente lo mismo.

El proletariado hoy en día, de Haití a Francia, de Francia a Hong Kong, de Egipto, a América Latina, de Líbano a Irak e Irán, está en una misma lucha, luchando contra el mismo enemigo, con los mismos intereses y con la misma esperanza: derrocar el capitalismo y afirmar una comunidad de vida humana sin explotación, lucro, capital, trabajo asalariado, contaminación, injusticia, guerra y destrucción.

Esta lucha proletaria no es una lucha «anarquista», tampoco es una lucha “socialista” ni en aras de democratizar el poder o el Estado nacional, sino que es una lucha revolucionaria, de clase e internacional contra la dictadura capitalista sobre la vida (sobre la Tierra). Es una lucha para liberar la vida de todas las formas de esclavitud humana.

Si hoy jóvenes militantes han salido a las calles participando y tomado la iniciativa de la lucha, ¡Es algo completamente natural! Porque esta generación, mientras huía de la catástrofe cotidiana del capital, soñaba con la vida. Son quienes no tienen estabilidad en la vida. Lo que ellos tienen hoy quizá no lo tengan mañana. Lo que sienten cerca hoy, mañana podría estar lejos. La codicia del capitalismo, sus guerras y sus desastres sucesivos los han dejado en una lucha constante. Esta situación se intensifica cada vez más en todo el mundo y se convierte en un infierno que empuja al proletariado a la lucha, y su lucha es la lucha de la vida contra este infierno capitalista. Los proletarios en la lucha comprenden el capitalismo y su catástrofe, se sienten vivos y felices en la lucha por la vida.

La lucha proletaria es la lucha de la clase explotada contra el mundo capitalista. Es una lucha por la vida contra las relaciones de explotación y muerte del capital mundial.

El proletariado continúa luchando: desde Francia hasta Líbano, desde Irak hasta Chile, desde Hong Kong hasta Irán… y llama al levantamiento de todas las áreas vecinas donde es posible la unidad y coordinación de acciones de clase en esta lucha contra el capitalismo.

En nuestra región, la lucha del proletariado en Turquía, Israel e Irán… bloquea las posibilidades de la guerra capitalista y empuja nuestra guerra de clases internacional hacia una mejor perspectiva.

¡Abajo la explotación y opresión!

¡Abajo la guerra! ¡Abajo el capitalismo!

¡Por la continuidad de la guerra de clases en todo el mundo!

Compañeros de la lucha internacional Proletarios Internacionalistas –Medio Oriente

Noviembre de 2019

Comunicación Compañera Internacional:

internationalist@riseup.net

info@proletariosinternacionalistas.org

[Radio] Chile: 3 meses de revuelta

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TEMPERAMENTO Nº 42
Chile: 3 meses de revuelta
Grabado entre el 14 y el 17 de enero.

En este programa:
Entrevista a compas de la región chilena
– Primer Bloque
Novedades desde el 1º de enero
Rol del proletariado juvenil
Antecedentes de la revuelta

-Segundo Bloque
Cambios en la represión
Criticas a la Asamblea Constituyente
Comentamos la publicación «Ya no hay vuelta atrás»

-Tercer Bloque
Situación de las presas y presos por luchar

-Cuarto Bloque:
Críticas al movimiento

-Audio desde las protestas del 17 enero (Prensa Opal)

-Comentamos La Oveja Negra nº 67

Nos acompañan: Colectivo No – Tata Barahona – Babel Trip Hop
Músicos rebeldes: “Los pacos son bastardos…” – No hay drama – Jonas Sanchez

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[Audio] La tierra o el capital. Sobre la catástrofe ecológica y la revolución

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A mediados de enero de 2020, poco después de la cumbre de la COP25 en Madrid, propusimos un debate sobre la catástrofe ecológica para pensar el posicionamiento de los revolucionarios ante ella. Dejamos aquí el audio de la charla.

PROGRE-EXTRACTIVISMO

Apenas asumido Rodolfo Suárez como gobernador de la provincia de Mendoza, ingresó el primer proyecto del Ejecutivo a la Cámara de Senadores: la Reforma de la Ley Provincial 7722, que flexibiliza el uso de productos químicos como cianuro y ácido sulfúrico en la explotación minera. Tal reforma buscaba fundamentalmente permitir que se activaran 19 proyectos mineros que sin ésta no podían desarrollarse, debido a las sustancias químicas utilizadas. Y, entre otros puntos, hacer que la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) de cualquier emprendimiento minero no necesite pasar por la Legislatura. El 20 de diciembre pasado, y solo restando su reglamentación, la reforma fue aprobada en ambas cámaras con acuerdo entre la nueva oposición y el nuevo gobierno: en lo importante no hay diferencias partidarias.

El Capital siempre es extractivista. La maquinaria capitalista depreda la naturaleza, también la humana. El capitalismo no es solo una relación de clase de explotación y dominación, sino también una relación de alienación de la sociedad con la naturaleza, en la cual tanto el proletariado como la naturaleza no humana (comprendida como fuerza productiva) se transforman en objetos dominados y saqueados. La razón capitalista ve “recursos” donde hay naturaleza y desde sus inicios se ha desarrollado en base a la extracción de “recursos naturales” del planeta. La economía mundial está basada en este conjunto de extracciones. Sigue leyendo

[Radio] LUCHAS EN ARGENTINA CONTRA LA MEGAMINERÍA – CRÍTICAS URGENTES

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Grabado el 03 de enero del 2020

En este programa:

– Audio folleto “Adiós al viejo mundo del Capital” (31 de diciembre de 2019 – Chile).

– Actualidad de la lucha en Argentina contra la megaminería.

– Críticas urgentes: latinoamericanismo, antiimperialismo y antineoliberalismo.

– Lectura del fragmento de “El persistente atractivo del nacionalismo”, Fredy Perlman.

– Comentamos: suscripciones Biblioteca Alberto Ghiraldo, publicaciones La Oveja Negra y Pólvora.

Nos acompañan: Naturaleza Muerta – Frío y Vacío – Tensión – Corrupted – Mueran Humanos

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[Panfleto] ¡Para mantener la revuelta debemos extenderla!

https://hacialavida.noblogs.org/files/2019/12/palomin2-1200x1823.jpg

Por más anuncios, fechas de caducidad y paquete tras paquete de la más pura represión, la revuelta se mantiene y lxs proletarixs se niegan a soltarla.

Algunxs afirman que aún no se ha conseguido nada mientras la izquierda más rancia pacta con la impunidad para que volvamos a la normalidad.

Sin embargo, hoy, y a medida que los días pasan, nuestra más firme certeza es que la revuelta es lo único que nos queda a todxs lxs desposeídxs de este territorio: nuestra única garantía y situación en la que no somos meras mercancías, con la miseria total que esto conlleva.

Pero la protesta misma sufre los desgastes de su propio desarrollo y el Estado apunta a este factor como su principal fortaleza en nuestra contra.

Tras conseguir el pacto transversal de la burguesía parlamentaria y asegurarse el apoyo político en su labor represiva cada vez mas criminal, el Estado usa la difamación para también quitarle el apoyo social a las expresiones más decididas de nuestra clase. A lo largo de estas semanas hemos visto desde incipientes montajes de “saqueos” a las ferias libres, una dudosa rienda suelta de ataques dirigidos a pequeños negocios hasta la deriva armada de la histeria burguesa. Todo esto mientras se reprimía brutalmente a las barricadas en las esquinas aledañas, quedando en evidencia su estrategia: el aislamiento y la difamación del proletariado para su posterior reconducción.

Asimismo, la represión directa, el seguimiento, la detención de compañerxs en el contexto de las marchas y la política de prisiones preventivas desatada (con el consiguiente trabajo que esto significa) se ha demostrado también como parte de la misma maniobra de desmovilización. El terror hacia el movimiento: la única arma mediante la cual el Estado pretende neutralizarnos.

Ante esto, nuestra principal herramienta ha sido la organización social y en los territorios. La comunicación de nuestra clase repele la ofensiva comunicacional del Estado e identifica bien sus intentos de distracción, aporta en la contención de la prisión política, y lo más importante: revitaliza y extiende la revuelta misma dándole el salto cualitativo que necesita.

La revuelta se extiende en la movilización de nuestra clase

¡Todo el poder a las Asambleas!

¡Libertad a los Presxs Políticxs de la revuelta!

¡Vamos hacia la vida!

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Oleada mundial de revueltas y situación revolucionaria

Este texto es un intento de profundizar la comprensión de la fase actual de la lucha de clases y al mismo tiempo es una expresión de cómo este esfuerzo es el resultado de la comunicación y discusión internacional que están haciendo minorías del proletariado en diferentes latitudes del mundo.

1) Creemos que estamos viviendo un período bisagra que acaba con el fuerte período de reflujo que se vivió en la década de los noventa del siglo XX. Período anticipado por las luchas del 2001 en Argentina, Ecuador, Bolivia, 2006 en Oaxaca, 2008 las revueltas por el hambre, hasta el 2011 mundial y su continuación en el 2013 en Brasil y Turquía.

2) Nos parece importante diferenciar entre la entrada en un período histórico de revolución social y que estemos ante situaciones revolucionarias. Creemos que estamos en el inicio de lo primero pero falta aún mucho para lo segundo. Es decir la crisis cada vez más fuerte del capitalismo, el desarrollo de cada vez más humanidad superflua, la crisis de la valorización, etc. van a obligar a los proletarios a luchar en defensa de sus condiciones de vida y a activar luchas cada vez más contundentes y radicales. En este sentido vivimos el inicio de un proceso de polarización social a nivel mundial.

3) Estas luchas tienen un carácter sincrónico y mundial. Tienden a alimentarse unas con otras y la dinámica será cada vez más ésta.

4) Pero estamos ante una oleada de revueltas, rebeliones, etc. No son revoluciones o situaciones revolucionarias donde podamos invertir la praxis del capital, donde estemos en disposición de desarrollar un ataque al capital y a sus relaciones sociales para poder imponer en alguna región del mundo la dictadura del proletariado contra el capital y el Estado. En nuestra opinión aún falta mucho para esto.

5) Por eso hay que leer lo que está sucediendo no como una fotografía sino como una película que conocerá flujos y reflujos. Pero es una película cuya trama es la de la polarización social cada vez más intensa y concentrada. El desarrollo de bloques sociales cada vez más  antagónicos.

6) Pensarlo como una película y no como una fotografía nos ayuda a pensar la dinámica en curso y que una de las tareas más importantes que tenemos minorías como las nuestras son las de la clarificación programática a través del estudio de las lecciones del pasado, la de la coordinación y comunicación internacional entre diferentes grupos… Este tipo de cuestiones son decisivas. Hoy no se trata de realizar una insurrección victoriosa que acabe con el capital en los lugares más avanzados de la revuelta en curso (Chile e Irak) sino tratar de desarrollar al máximo los niveles de autoorganización y autonomía de clase tal y como existen (y que son una repetición fractal, impresionante, de las revueltas y revoluciones del pasado, ver las imágenes de la Plaza Tahrir en Bagdad es algo increíble) y sobre todo realizar una defensa intransigente de nuestras posiciones comunistas y anárquicas, por ejemplo en Chile la crítica a la asamblea constituyente.

7) La defensa de estas posiciones será decisiva de cara a los procesos futuros venideros. Creemos que estamos en el inicio de un período histórico que irá radicalizándose cada vez más y se irá internacionalizando también con más fuerza. Por eso nos repetimos tanto en que es importante como pensamos la dinámica en curso como una película y no como una fotografía, como decíamos más arriba. No se trata de obsesionarse ahora por la insurrección o por los reflujos de los procesos que se viven y se van a vivir necesariamente, como en Ecuador, sino pensar la dinámica en curso, y esta dinámica es revolucionaria, es hacia niveles de antagonismo social cada vez más intensos.

8) En este sentido, sí, creemos que estamos en el inicio de una nueva época de revolución social. Una  época caracterizada aún solo por revueltas y rebeliones y aún no por situaciones revolucionarias en medio mundo como sucedió hace cien años, en 1919. Estamos en el inicio de una época de revolución social y de oleada revolucionaria como la que atravesó el mundo de 1910 a 1937 (sobre todo de 1917 a 1921) o de 1968 a 1980. Y esta oleada va a continuar y desarrollarse con cada vez más fuerza.

9) Como decíamos más arriba un aspecto que destaca de la actual oleada es la enorme extensión de la sincronización internacional de las revueltas en curso. Por eso creemos que podemos afirmar que la tendencia a la internacionalización de las luchas por parte del proletariado mundial será cada vez más fuerte. Es muy emblemático pensar la actual sincronía en relación a los inicios de las oleadas revolucionarias anteriores, en 1917 o 1968. Sin duda este es uno de los elementos más destacados e importantes del actual seísmo de la lucha de clases. Contra todos los negadores del internacionalismo, la lucha del proletariado será cada vez más internacional.

10) Lo más importante ahora es como se pueden dar las líneas asintóticas que comuniquen el aprendizaje revolucionario del proletariado en lucha y las lecciones programáticas del pasado llevado a cabo por minorías. Es decir como el proletariado se puede constituir en clase, en partido, ir alcanzando una claridad, a partir de su propia experiencia, que le lleve a desplegar su antagonismo contra el capital y

el valor en sus múltiples formas. Y para eso es fundamental el papel de minorías como las nuestras, como parte de la clase, nuestra participación en los momentos de las barricadas pero también en los momentos de balance, en el flujo de la lucha de clases pero también en

los reflujos que se sucederán. Por eso iniciativas como las que estáis haciendo allá son tan importantes. ¿Cuál es el papel que podemos tener las minorías revolucionarias? Es sin duda uno de los aspectos más débiles en que nos encontramos en esta nueva oleada de lucha de clases internacional. Concretamente esto significa como podemos reforzar la centralización y el debate en torno a posiciones, de experiencias, de balances… entre los diferentes grupos de las comunidades de lucha en los que tienden a organizarse los proletarios revolucionarios e internacionalistas. Y esto implica, en última instancia, fortalecer el papel de la teoría revolucionaria a la hora de saber cuál es la naturaleza del capital para romper con él, el reconocimiento del hilo discontinuo de la historia de nuestra clase y de las lecciones que se pueden extraer de las revoluciones y contrarrevoluciones del pasado y ahondar y profundizar en el papel que las minorías podemos tener desde dentro de los movimientos de clase actuales y futuros en criticar las debilidades de nuestra clase y tratar de impulsar adelante los movimientos prácticos y la clarificación en torno a los objetivos generales e históricos del proletariado. Estos aspectos nos parecen decisivos hoy.

11) Siempre hemos insistído en que nos parece muy importante tratar de analizar las relaciones de fuerza entre las clases. En última instancia un período de contrarrevolución es una época marcada por la paz social y el triunfo absoluto del capital. Son los tiempos normales del capital, de su fetichismo mercantil y de su lógica democrática. Períodos que fueron interrumpidos por períodos de lucha de clases intensos, como las oleadas revolucionarias que mencionábamos más arriba. Por eso, sí, creemos que estamos saliendo de un período de contrarrevolución y de reflujo social intenso como el de la década de los noventa. Ahora bien no existe una línea de demarcación neta entre revolución y contrarrevolución, sobre todo hay que saber que la revolución convive siempre con la contrarrevolución, que las luchas actuales despiertan la contrarrevolución por doquier por parte de la burguesía.

12) Dicho esto es muy importante como los revolucionarios analizamos las épocas de contrarrevolución para distinguirla de la actual. Como decíamos estamos ante el inicio de una época bisagra que deja atrás la fase de reflujo contrarrevolucionario de la década de los noventa. Período que ya fue anticipado con toda una serie de luchas a principios de siglo y sobre todo en el 2008-2013. En cualquier caso, la contrarrevolución de la década de los noventa, que nunca fue absoluta, se puede ver en como se debilitó la perspectiva de superar el capitalismo a través de un proceso revolucionario que coadyuvase a la consecución de la comunidad humana frente a las sociedades de clase. Este es el elemento principal de la contrarrevolución de los noventa y que todavía ondea como una pesada sombra sobre las debilidades de nuestra clase en las luchas actuales. En cualquier caso, no creemos que se pueda comparar el reflujo de los noventa con el que se inauguró a finales de los años veinte y en la década de los treinta del siglo XX, cuando era «media noche en el siglo», y la contrarrevolución se afirmó a través de los regímenes gemelos del fascismo, el estalinismo y los New Deal socialdemócratas. Contrarrevolución que redujo a algunos puñados de minorías aisladas las estructuras proletarias y de clase de la oleada revolucionaria anterior.

13) En fin, nos es muy útil este tipo de correspondencia, para poder aclararnos comúnmente. Esperamos poder haber aclarado algo, nos parece, en definitiva, que estamos solo en el inicio de una nueva época histórica marcada por la revolución social, por la polarización social que despertará antagonismos entre las clases cada vez más fuertes y virulentos. Este es el terreno fértil para que nuestra clase se construya como partido, clarificando su perspectiva histórica: su negación como clase para negar el capital y sus relaciones sociales. Pero para eso aún queda bastante, como decía Marx tras una primera oleada europea de luchas internacionales que él vivió (la de 1848): “Mientras nosotros le decimos a los obreros: tienen que atravesar 15, 20, 25 años de guerras civiles para cambiar la situación y prepararse ustedes mismos para ejercer el poder, se les dice: tenemos que tomar el poder de inmediato, o nos podemos ir a dormir».

Barbaria – Enero 2020

[Panfleto] Año nuevo: Adios al viejo mundo del Capital

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Adiós al nuevo mundo del Capital

Cada 31 de diciembre, millones de personas nos preparábamos para comenzar, como nos decían, un nuevo ciclo. Pero después de la fiesta y las vacaciones, nuestras vidas seguían siendo tan miserables como antes. Nada cambiaba, sólo los números en los calendarios. El 18 de octubre, con la revuelta, comenzó algo nuevo: aquellxs que jamás habíamos cruzado una palabra en la calle nos vimos envueltxs en algo en común. Eso es lo que asusta al Estado y a la clase capitalista, por eso es que han matado y mutilado a tanta gente, y por ello es que el pasado 27 de diciembre mataron a Mauricio Fredes, la víctima más reciente de la represión policial.

Lo que ocurre en Chile, está ocurriendo en muchas otras partes del mundo, se trata de un movimiento internacional que podría llevar a la humanidad hacia otro tipo de sociedad. Si en este sistema todxs sentimos que nos falta tiempo para hacer lo que realmente queremos, no es porque la naturaleza y el tiempo del universo estén en nuestra contra, ya que lo que realmente sucede es que vivimos bajo la dictadura del capital que convierte a la vida humana en un medio para crear ganancias monetarias. Pero hemos despertado, y ya no queremos ser cosas, queremos vivir una vida creada por nosotrxs mismxs y que se adecue a nuestras necesidades y deseos.

Parece un sueño difícil, una utopía, pero no lo es. Nosotrxs participamos todos los días en la creación de un mundo que nos es ajeno y que es cada vez más funesto y nocivo. Y nosotrxs podemos cambiar esta realidad: ese será el verdadero comienzo de nuestra nueva vida. La revuelta nos ha traído verdaderos momentos de felicidad, de encuentro colectivo, de juego, de fiesta, de amor… siempre estuvimos allí, unxs al lado de los otrxs, pero hasta ahora nunca nos habíamos encontrado como seres verdaderamente humanos. La alternativa es clara: revolución o lento suicidio cotidiano, revuelta generalizada o esclavitud asalariada. Contra la dictadura de los relojes, de las alarmas, de las listas de espera… ¡que viva el tiempo infinito de la comunidad humana!

¡Feliz primer año nuevo de nuestras nuevas vidas!

¡Ya no hay vuelta atrás!

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