Apuntes críticos sobre la coyuntura actual en Ecuador un mes después del Paro Nacional, desde los dos bandos de la lucha de clases

Terrorismo de Estado: eso es el Capitalismo organizado.

Desde el bando del Gobierno o del Estado burgués: 

1. Existe represión selectiva, tanto legal como policial y mediática, contra dirigentes indígenas, sindicales y estudiantes, brigadistas médicos incluidos, que participaron en el Paro, a modo de venganza y “castigo ejemplar”.

2.  Las FF.AA. de este país se están preparando para la Contrainsurgencia: se trata de una declaración de guerra del Estado contra los luchadores sociales arriba mencionados y, en especial, contra los supuestos “19 grupos violentos” y “células anarquistas” (inexistentes), a las cuales están rastreando y van a erradicar, dicen. Al igual que ha pasado en otros países, el Estado ecuatoriano se está inventando un nuevo enemigo interno para justificar su brutal e hipócrita terrorismo y para atemorizar a la población, porque en el fondo tiene miedo de las masas proletarias después del Paro, de lo que son capaces de hacer y de que vayan a hacerlo de nuevo. Para lo cual, pide que se cambien algunas leyes y que les den más dinero y equipamiento. Para colmo, Presidencia le rinde homenaje a policías y militares en el Palacio de Carondelet por su “excesiva generosidad” en el “uso progresivo de la fuerza” durante el Paro; Palacio que, por cierto, sigue rodeado con rejas y alambres de púas. Además, les está dando “terapia” a los policías que se quedaron “traumados” por haber sido “secuestrados” durante el Paro… sí claro, pobrecitos. Lo dicho: brutal e hipócrita terrorismo de Estado. Sigue leyendo

[Chile] Asambleas territoriales: órganos autónomos de la comunidad de lucha

Afiche pegado en las calles de la ciudad de La Serena: «¡Todo el poder a las asambleas! Vida o catástrofe, el porvenir es incierto, pero hemos sabido navegar en aguas turbulentas. A construir comunidad de lucha contra la dictadura empresarial».

El terreno fértil de la insurrección en Chile trajo como su principal fruto las asambleas territoriales, instancias auto convocadas por los pobladores de todo el país como canal para resolver las necesidades inmediatas de la lucha y su propagación. En ellas se está debatiendo las medidas, horizontes y reivindicaciones de este movimiento. En muchos casos, con un fuerte carácter anti institucional y anti partidista. Las asambleas reflejan, de forma embrionaria, la necesidad real del proletariado para dotarse de órganos de poder representativos de la clase, que defiendan e impongan sus necesidades hasta el último aliento, sin tranzar con la clase política.

Estas organizaciones, aún incipientes, manifiestan el sentir y la necesidad de incidir directamente en la realidad, cuestionando la soberanía de nuestra vida al Estado y al Capital, ya que, en la práctica, organizarse colectivamente para resolver nuestros problemas, y profundizar esta lucha, expresa una disputa contra el Estado por el control y dirección de la vida en sociedad. Por ello es necesario que estas asambleas se planteen autónomas, dirigiendo el diálogo hacia los mismos explotados y no hacia la institucionalidad burocrática: son los propios intereses de clase los que están en juego y será enfrentando sus limitaciones que recuperaremos todo lo perdido, no mediando entre las bases y el Estado.

Al ser un órgano barrial, las asambleas están inmersas en la cotidianidad del territorio, por ello su funcionamiento es su principal arma. Su capacidad de cubrir expansivamente las necesidades de la lucha como el abastecimiento, la auto-defensa, la salud, el transporte, las comunicaciones, la solidaridad con sus presxs, etc. será la fuerza que las dotará de legitimidad. En este sentido, las asambleas son la expresión autónoma de la comunidad que auto-organiza sus necesidades y su lucha contra el Estado y el Capital. Es por ello, que su funcionamiento NO PUEDE agotarse en los petitorios o en la asamblea constituyente. Entendemos que muchas personas aún creen en las cantinelas social-demócratas y en que el Estado pueda resolver sus problemas inmediatos, pero sabemos que eso no ocurrirá, de hecho, se agudizará la precarización, es esencial que para cuando el estallido revolucionario comience, este preludio haya servido para sacar las mejores lecciones: fortalecer las asambleas y su carácter autónomo, que son nuestro principal triunfo hasta ahora.

Este ciclo de luchas recién inaugurado será de largo aliento. La insurrección que desbordó Chile estas últimas semanas sigue en curso y nada parece presagiar que acabará. La caja de pandora de la revolución social comenzó a abrirse y la tarea de crear poder territorial se ha puesto a la orden del día. Esto ha dispuesto las alarmas en toda la clase política, de izquierda a derecha toda la institucionalidad burguesa ha movido sus hilos para anular o cooptar estas instancias autónomas de organización. Su principal estrategia es conducir el movimiento hacia sus estrechos marcos de representatividad política, para ello dispuso de “cabildos” que sistematizan las demandas y “suben” los petitorios. Aquí el Estado es el único interlocutor posible y las posibilidades de diálogo comienzan y terminan en las soluciones que éste pueda darnos. No permitamos que las asambleas se conviertan en correas de transmisión del Estado.

Sabemos que cualquier intento por humanizar el Capital se topará con una crisis mundial de valorización en proceso, que esta vez trae añadida una crisis ambiental que, para muchos expertos, comporta la crisis terminal del Capitalismo. Desde Grecia hasta Ecuador, gobiernos de izquierda tuvieron que ceder ante las exigencias del banco mundial y aplicar paquetes de austeridad que precarizan a los mismos de siempre: la clase trabajadora. La socialdemocracia siempre será el “paco bueno” cuidando las garantías del FMI y de sus burguesías nacionales por sobre cualquier otro interés.

Hasta ahora, este movimiento se ha llevado a cabo principalmente en las calles, la protesta callejera espontánea ha paralizado el país principalmente a partir del enfrentamiento con la policía y la interrupción de la circulación capitalista. Barricadas, cacerolazos, saqueos e incendios han sido parte del arsenal proletario para enfrentarse al poder. Su contenido es “contra todo”, contra la totalidad del sistema que nos mata lentamente. El movimiento asambleario está llamado a ser quien dote de contenido a la protesta callejera, quien ponga en el tapete las soluciones reales a las necesidades del pueblo, así como también, quien anime las actitudes y valores que posibiliten una nueva forma de vida: la solidaridad, el espíritu de comunidad, el cuidado recíproco y la ofensiva insurgente serán la debacle del modo de producción capitalista.

Sin embargo, es necesario y URGENTE que estas asambleas se extiendan a los lugares de trabajo, principalmente a los sectores productivos estratégicos. Que instalen el cuestionamiento radical del modo de vida capitalista hasta las últimas consecuencias y se traslade el horizonte productivo de la capitalización infinita a la satisfacción de las necesidades humanas. Ejemplos históricos como los Cordones industriales o los Comandos Comunales pueden ser vitales para comprender el transito que cursamos. Ningún cambio será posible si los trabajadores no tenemos el poder de los medios de vida y producción en nuestras manos, si no tomamos el control de la riqueza que generamos para decidir <cómo> y <para qué> producir. No se trata de aprender a gobernar y auto-gestionar el Capital, se trata de crear una nueva forma de vivir. La economía entera depende de nosotros y temblarán cuando sepan que nos dimos cuenta de aquello.

La historia nos demostró que el Estado, como forma de garantizar las condiciones de vida, siempre será una forma de garantizar la dominación de una clase por otra, de perpetuar el Capitalismo. Con o sin cambio de constitución, el Estado siempre velará por perpetuar la explotación, dejando intactas las verdaderas bases de todo, la propiedad privada y el trabajo asalariado. Al fragor de esta lucha, vamos creando nuestras propias herramientas para destituir lo existente y forjar un mundo nuevo. El preludio de la revolución ya comenzó.

¡¡¡TODO EL PODER A LAS ASAMBLEAS TERRITORIALES!!!

***

¡LIBERTAD A TODXS LXS PRESXS DE LA REVUELTA PROLETARIA!
¡VAMOS HACIA LA VIDA!

La revuelta no para y la conflictividad aumenta: lxs proletarixs comienzan a atacar los barrios de la burguesía comercial mientras el gobierno anuncia un nuevo paquete represivo tras reunirse los altos esbirros de la «seguridad». El Estado sabe que su lucrativo oasis está en juego y lo defenderá con uñas y dientes.

¡A extender la solidaridad de clase y la organización!

La caza de brujas ha comenzado. Históricamente, ante la posibilidad de perderlo todo en una revolución social, la burguesía despliega todo su aparato terrorista para dividir e intimidar a las masas insurrectas. En la región chilena, ante la gran revuelta social que la sacude, la democracia -verdadera dictadura del capitalismo-, ha lanzado a la calle a sus sicarixs armados, al ejército y a la policía militarizada, para reprimir masiva y cruelmente con el consentimiento pleno de un Estado que promete impunidad y jugosos beneficios monetarios a quienes demuestran su lealtad masacrando, torturando y violando al proletariado en lucha.

Ahora, estamos asistiendo al comienzo de una represión selectiva hacia objetivos de la población civil, personas que el Estado, es decir, la clase dominante, considera como sus más temibles enemigos: mujeres en contra de la violencia patriarcal, defensores de la naturaleza, centros de estudiantes, juntas de vecinos, sindicatos de trabajadores combativos, profesores, etc. Frente a una revuelta generalizada e incontrolada, y ante la perspectiva de una posible revolución social, a la burguesía asustada no le temblará la mano para arruinar la vida de las personas que se han atrevido a romper con la pasividad suicida que caracteriza la “normalidad” de este sistema.

El Profesor Roberto Campos quiere ser castigado ejemplarmente: así pretenden amedrentar a la población: “¿Es usted un profesional con un prontuario penal intachable?”. Eso no importa. Por osar patear un torniquete -símbolo por excelencia de nuestra esclavitud a la mercancía, al pagar para vivir y vivir para pagar- usted será arrojado en aislamiento a la Cárcel de Alta Seguridad, lugar donde el Estado encierra a quienes cataloga como los más peligrosos subversivos. Y, justamente, esta clase de proletarixs son los que más amenazan actualmente al capital, pues con sus acciones ponen en peligro la continuidad de la totalidad del sistema, rompen la normalidad capitalista e inflan de coraje y valentía a las masas rebeldes. Este es solo un caso, sabemos de al menos 400 compañerxs de clase que se encuentran en prisión. El movimiento autoorganizado en asambleas, las minorías revolucionarias, junto a todxs quienes participan del movimiento deben exigir su libertad.

¡Libertad y solidaridad para todxs lxs presxs de la revuelta de Octubre!
¡Exigimos el esclarecimiento inmediato de los crímenes realizados por las fuerzas armadas y la policía durante la represión!
¡No más presxs ni desaparecidxs por luchar!

REVUELTA INTERNACIONAL CONTRA EL CAPITALISMO MUNDIAL

La revuelta proletaria ha explotado a lo largo del mundo confluyendo violentamente en diferentes rincones del mismo. Chile, Ecuador, Irak, Haití, Francia, Líbano, Hong Kong, Colombia, Bolivia, Honduras, Argelia, Sudán… son algunos de los lugares donde en estos últimos meses hemos salido a las calles desatando toda la cólera acumulada durante años. Bastó el anuncio de una subida del subte en Chile, de la tasa de combustible en Francia, del precio del pan en Sudán, un impuesto en las llamadas por redes sociales y en la gasolina en Líbano, o que quitaran los subsidios al combustible en Ecuador, para que como en Irak o Haití, saliéramos desesperados y furiosos ante la imposibilidad absoluta de vivir.

La insaciable sed de ganancia de la burguesía mundial está llevando a la vida en la Tierra a límites inimaginables, la contradicción entre las necesidades de valorización y la vida humana explosionan desde hace años en revueltas que hoy, con la concentración en el tiempo de decenas de revueltas, anuncian una nueva agudización del antagonismo de clases a nivel internacional. Cada barricada, cada protesta que se alza contra los sucesivos aumentos de nuestra explotación, cada corte de ruta, cada saqueo, es un llamamiento del proletariado mundial a luchar contra el deterioro de nuestras condiciones de vida, a extender y afirmar la negación de este mundo, a empuñar y levantar de nuevo la bandera de la revolución social.

Lo que nos anuncian las revueltas que hoy se generalizan por el mundo capitalista no es otra cosa que la reemergencia del proletariado, el regreso del viejo topo que nunca dejó de cavar. La llamada primavera árabe, la revuelta social en Grecia, en Turquía, en Ucrania, o las recientes luchas en Brasil o Venezuela, eran la antesala de un movimiento internacional e internacionalista que hoy lleva el miedo a todos los representantes del capitalismo mundial e insufla esperanzas y fuerzas a los proletarios de todo el planeta.

Desde el gobierno de turno que ejecuta las medidas que imponen las necesidades económicas y suponen siempre una subida de los precios de lo imprescindible para vivir; desde el patrón que nos explota directamente en el trabajo sacándonos nuestra última gota de energía; desde el mercado que nos arroja al desempleo en un mundo en el que si no tienes billetes en el bolsillo sobras y vas directo el matadero; pasando por el banco, o mejor dicho, por los bancos mundiales que aumentan nuestro grado de explotación con todo tipo de medidas de expoliación que hace que esos mismos billetes valgan cada vez menos en nuestras manos; desde cada chute más de ganancia que ejecuta la burguesía mundial a costa de envenenar el aire, el agua, la tierra, nuestra sangre o lo que comemos, pasando por todas esas innumerables organizaciones, sindicatos y partidos de izquierda y de derecha que representan “alternativas” al interior del capital y que sirven para perpetuarnos en nuestra condición de esclavos… a todos y cada uno de ellos van siendo señalados por el fuego de la revuelta como responsables de nuestros sufrimientos, como representantes del capitalismo mundial.

La potencia que ha mostrado nuestra clase en estos meses ha conseguido trastocar incluso los encuadramientos que en algunos lugares la burguesía lograba imponer para fagocitar nuestra lucha. En Hong Kong, el encuadramiento interburgués recula por la fuerza de la lucha internacional que arrincona algunas de las consignas de nuestro enemigo y determina a los proletarios a delimitarse de las mismas. Hasta en Cataluña, donde el nacionalismo parece omnipotente dirigiendo un espectáculo que arrastra al proletariado a negarse como fuerza revolucionaria, han aparecido consignas y prácticas de minorías que expresan que la fuerza revolucionaria sólo se abrirá paso fuera y contra la trampa de las banderitas nacionales.

Claro que, dicho todo esto, subrayando la importancia histórica de lo que estamos viviendo y que tiende a afirmarse en la práctica como movimiento proletario internacional e internacionalista frente a todas las tentativas de la burguesía por reprimirlo, ocultarlo, canalizarlo, deformarlo, fraccionarlo… no dudamos ni un momento que no es más que el comienzo de un proceso largo y complejo. Es difícil predecir los pulsos y desarrollos que tendrá, las idas y venidas, pero indudablemente avanza ya hacia una confrontación cada vez más internacional y generalizada, cada vez más violenta, cada vez más decisiva.

Si bien estamos ya reventando de hambre, enfermando de todas las maneras posibles y asfixiándonos por todo lo que da empuje a la economía a costa de nuestra vida y la de nuestro planeta, lo que está por venir es todavía peor. La catástrofe capitalista que se viene encima es incomparable con lo que se ha vivido hasta ahora. Las insaciables necesidades vitales de la economía capitalista piden sacrificar al ser humano y a todo lo viviente en el altar de la ganancia. Pero los proletarios hemos retomado la vía que abre la puerta a otro futuro: la pelea, la lucha intransigente por imponer una transformación radical, el ataque a las diversas instancias y representantes del capital, la afirmación en las calle de innumerables rincones del mundo de la comunidad de lucha contra el capital.

Ante la fuerza de la revuelta internacional, el capitalismo mundial responde como no puede ser de otra manera, con todo su arsenal terrorista. Durante estas semanas de protestas la democracia del capital nos recuerda que su dictadura es la más brutal que ha conocido la humanidad. Policías, antimotines y milicos salen a llenar de sangre las calles, a destrozar cuerpos, a encerrarnos, a asesinarnos, a dejarnos sin suministros y sin abastecimiento para hacernos recular, para meternos el miedo y que abandonemos las calles, para mostrarse invencible. Centenares de muertos, decenas de miles de detenidos y encarcelados, hombres, mujeres y niños mutilados y torturados por las armas que usan contra nosotros, ciudades y barrios desabastecidos para que regresemos a nuestras casas y se añore la vuelta a la tranquilidad de los cementerios.

Pese a que en algunos lugares tratamos de responder a todo ese terrorismo creando ollas y cocinas comunitarias, albergues, espacios para cuidar a nuestros hijos más pequeños mientras otros pelean en las calles, centros para tratar a los heridos y refugiar a compañeros, y también respondemos con la violencia revolucionaria, tomando por la fuerza lugares de abastecimiento, atacando a los medios de comunicación del capital, consiguiendo y repartiendo armas con las que defendernos y atacar al terrorismo del Estado, intentando que el miedo cambie de campo, intentando responder a su terrorismo expresándonos como comunidad de lucha, como comunidad solidaria, lo cierto es que aún no tenemos la fuerza suficiente para responder como se necesita al terrorismo del Estado. Es cierto, los milicos y todo su arsenal asesino no nos ha hecho retroceder, y la resistencia en las calles nos llena de determinación y coraje. Sin embargo, cuando el ejército sale a las calles a desplegar todo su terror, pese a la existencia de minorías que mantienen el pulso de la lucha y tratan de dar directivas, todavía somos incapaces de dar un salto cualitativo que cristalice en insurrección. La necesidad que hoy se nos plantea en cada revuelta es cómo profundizar y desarrollar esa insurrección.

Tenemos que retomar la senda del pasado, recordar lo que hicieron nuestros hermanos de clase entonces, cómo se cristalizaron las insurrecciones pasadas que lograron desestabilizar al Estado. Tenemos que recordar cómo se desestructuró a los cuerpos represivos, cómo se descompusieron los ejércitos, cómo enormes franjas de milicos se negaron a disparar contra la revuelta o más aún, se pasaron con la armas a su lado. La descomposición del ejército siempre fue y será un salto de calidad fundamental en toda revuelta proletaria.

Tenemos también que retomar la creación de estructuras para el abastecimiento, para la autodefensa, organizar el asalto a los centros de armamento para cristalizar las necesidades insurreccionales del enfrentamiento. Pero también necesitamos saber cuándo replegarnos en los momentos en los que la correlación de fuerzas nos es desfavorable, manteniendo la fuerza colectiva para evitar que el Estado nos barra. A veces puede ser necesario el repliegue, que no el abandono, para estructurarse, ampliar el asociacionismo y la estructuración proletaria internacional. Necesitamos también sacar a los presos, a los detenidos, etc. Pero sobre todo necesitamos que todo esto sea materializado como expresión y dirección de nuestra comunidad de lucha contra el capital. Toda tentativa de eludir la necesidad insurreccional y desarrollar en su lugar una guerra entre aparatos, o la de escindir de la propia comunidad de lucha la organización de la violencia como tarea de específica de un grupo guerrillero, son caminos que liquidan la fuerza que estamos generando. Como lo son también todas las peticiones de derechos humanos, o las exigencias de dimisiones de responsables del Estado, formas de integración democrática. Sin embargo, estamos convencidos de que nuestra comunidad de lucha aprenderá no sólo de su propia experiencia actual, sino que esa misma experiencia le hará reencontrarse con su propio pasado para buscar las formas de asumir estas necesidades. Como en Irak, donde los proletarios lanzan consignas refiriéndose a la insurrección de 1991.

No podemos obviar que el orden social existente no sólo combate nuestra lucha con balas y milicos que se lanzan contra las barricadas, sino con un conglomerado de ideologías y fuerzas que maniobran para destruir toda contestación social. Y lo que es más peligroso, esas mismas fuerzas, aprovechando nuestras propias debilidades y límites actuales, se presentan como parte de nuestra comunidad de lucha, llevando a muchos sectores de nuestra clase a identificarlas como tal. Las “soluciones” nacionales o nacionalistas, los espectáculos de asambleas constituyentes, los pedidos de depuraciones democráticas o cualquier otra reforma al interior del Estado son balas más dañinas que las que tiran los milicos, pues van dirigidas al corazón de nuestro movimiento. De nuestra determinación a contraponernos y enfrentarnos a esas fuerzas de la contrarrevolución depende la perspectiva revolucionaria, el latido de ese corazón comunitario.

No hay que olvidar que también es fundamental asumir todas una serie de tareas en los lugares donde la paz social no se acaba de romper. Claro que las mismas no tienen nada que ver con limitarse a la cuestión antirrepresiva o/y movilizaciones en embajadas y consulados que son terreno abonado para discursos reformistas y de derechos, con quejas y condenas contra los “excesos del Estado”. Ni por supuesto con defender la revuelta en tanto “pueblo que no aguanta mas” y que es “reprimido brutalmente”. Estas prácticas permiten precisamente a fracciones progresistas liquidar la verdadera solidaridad de clase, hacer de la revuelta y su necesidad algo de otros lugares, ajeno, lo que justifica negarla en su propio territorio defendiendo la paz democrática y los llamados a votar al mal menor. Por el contrario, la solidaridad de clase defiende la revuelta como expresión de nuestra comunidad de lucha contra el capital, como una misma lucha contra un mismo enemigo mundial. Claro que, las necesidades y tareas que se pueden asumir en los diversos lugares viene condicionada, no por la voluntad o determinación de grupos militantes, sino por la correlación de fuerzas locales. Desde luego es necesario crear instancias y comités de solidaridad, para centralizar y difundir las distintas informaciones de la lucha, así como lo que se realiza al interior de la revuelta (la sociabilidad, los saqueos, la organización comunitaria, la autodefensa, los comunicados compañeros etc.), para contraponernos a las mentiras de los medios de comunicación, a las canalizaciones socialdemócratas; para crear redes de ayuda con los refugiados, etc. En definitiva, hay que impulsar la estructuración de nuestra comunidad de lucha internacional, buscar formas de satisfacer las necesidades que se nos plantean en la lucha y saltar los obstáculos que nos encontramos.

La revuelta proletaria que hoy pone patas arriba al capitalismo mundial deja en evidencia, frente a todos los que quieren hacernos creer que la revolución es imposible, que la única alternativa del ser humano al capitalismo es la revolución mundial. La propia lucha y lo que cristaliza, nos da la certeza de que la humanidad puede destruir esta forma de vivir basada en la comunidad del dinero, mandarla al basurero de la historia, y desarrollar una nueva sociedad basada en la comunidad humana y su unidad inseparable con la Tierra.

¡Desde diferentes países y distintos escenarios, una misma lucha contra el capitalismo!

¡Organicemos internacionalmente nuestra comunidad de lucha!!

Afuera y en contra de sindicatos y partidos

¡A profundizar la lucha contra las relaciones sociales capitalistas!

Proletarios Internacionalistas

[CHILE] YA NO HAY VUELTA ATRÁS: LA AUTOORGANIZACIÓN Y SUS DESAFÍOS

MÁS ALLÁ DEL SENTIDO COMÚN DE ESTA SOCIEDAD ENFERMA

Estos días de revuelta nos parecen más largos de lo habitual. Vemos imágenes de una semana atrás y se nos hacen extrañamente antiguas. Todo lo contrario a lo que ocurría antes, cuando todo era “normal”, cuando la rutina muchas veces angustiante consumía implacable e imperceptiblemente nuestros días.

“Chile despertó”, se lee y escucha en todas partes. Y si bien esta explosión de rabia se nos presenta como el repentino abandono de un pesado letargo, tampoco es exacto decir que simplemente estábamos dormidxs o absolutamente engañadxs; son muchos los precedentes de agitación social que podemos citar (lo más reciente: el tenaz movimiento de estudiantes secundarixs, las diversas y masivas manifestaciones feministas contra la violencia patriarcal-capitalista, la revuelta comunitaria en Quintero-Puchuncaví contra la devastación ambiental, la continuidad de la resistencia de las comunidades Mapuche, y un rico etcétera de valiosas experiencias). La lucha siempre ha estado presente. Lo mismo en todas partes del mundo. Pero el pasado 18 de octubre se abrió una grieta profunda en la coraza de esta sociedad, acostumbrada al aislamiento y la sumisión. Y ya nada volverá a ser igual. Nos demostramos que somos miles, millones, hermanadxs en el rechazo a la miseria cotidiana y en los deseos de construir colectivamente un mundo mejor. A partir de entonces, la totalidad del discurso oficial de la dominación, a través del gobierno, su supuesta oposición, y la prensa en general, ha quedado en entredicho. Hoy todo nos parece posible. Por eso debemos, ahora más que nunca, permanecer despiertxs, evitando caer en los cantos de sirena con los que buscarán aplacarnos. Sigue leyendo

[CHILE] LOS EXPERTOS NO PASARÁN!

AVISO DE UTILIDAD PÚBLICA:

A PROPÓSITO DE LA AGONÍA DEL VIEJO MUNDO

Deploramos sus ofertas y demandas de educación, salud, transporte, pensiones, etc. ¿Por qué deberíamos aceptar seguir siendo parte de los campos de concentración donde el mercado elige sus esclavos? ¿Para qué querríamos ser “sanos funcionales” en un mundo que nos enferma? ¿Y qué ganas podríamos tener de llegar más rápido a los centros de explotación que devoran nuestra energía vital?

Poco importa que estas cosas pudieran conseguirse “gratis” con una “justa redistribución a través de los impuestos”. ¿Pagarían realmente los grandes terratenientes agrícolas del Aconcagua o las mineras? ¿O, más bien, continuarán pagando los territorios que desertifican, los ríos que secan, las aguas que contaminan?

No nos interesa perfeccionar nuestra integración a un orden que nos niega. La mirada del hambre ignora el hecho de que una vida asegurada a costa del poder y la riqueza solo es, en última instancia, una vida reducida a la economía.

El humano es el único animal capaz de realizar sus deseos cambiando el mundo y hasta ahora solo ha realizado el intercambio de su fuerza vital por la producción y acumulación de mercancías. La historia que dirigimos con cada paso del progreso no es la de nuestros deseos. Es la historia de una civilización moribunda que hoy está cerca de enterrarnos bajo el peso de su ausencia de vida.

Nos alegra ver cómo son saqueados y arden los supermercados, los bancos, los diarios, las multitiendas, los peajes, las fábricas, los trenes, pero no por el resultado, sino por el cambio de sentido que se produce en tales actos: romper lo que nos impide disfrutar de todo, no tolerar ningún obstáculo al placer.

Sin embargo, sabemos que algunos de estos actos son organizados por las fuerzas represoras del Estado para poner el levantamiento en contra de sí mismo, dividiéndolo entre quienes son pobres y defienden su lugar en el matadero y los que son más pobres y ya están hartos de vivir muriendo. Por eso no nos engañamos ¡romper símbolos no es romper el sistema!

Los amaneceres rojos o negros nos importan menos que la chispa de vida que los enciende. Nuestra pasión se dirige a la superación, a la violencia de una vida que no renuncia a nada y no a la violencia que, desbordada a fuerza de estar contenida, se repliega sobre ella misma y se muerde la cola con la rabia del perro encadenado. ¡Destruiremos lo que nos deshumaniza sin ofrecer nada a cambio!

Renegamos de todos los intelectuales y grupúsculos que se toman por conductores y representantes del “pueblo”. Son ellos quienes se sentarán a negociar con el Estado, los que acabarán diseñando medidas para reorganizar la ruina cotidiana. ¡No aceptaremos otra guía que no sea la de nuestros deseos!

Frente a la supervivencia capitalista, no tenemos otra alternativa más que intentar lo imposible: ¡la potencia de la vida realizada aquí y ahora es el arma que ninguna de sus armas podrá aplastar!

Compañerxs de la región dominada por el Estado chileno 31 de octubre 2019

[Folleto] Guerra de clases en Ecuador

Textos radicales surgidos al calor de la revuelta social de octubre del 2019

Los materiales que compilamos y publicamos en este folleto, fueron elaborados por proletarios que participaron activamente en el vórtice de la lucha de clases que recientemente tuvo lugar en la región ecuatoriana. Son materiales surgidos al calor de la lucha real y su propósito no se ha limitado a “informar o analizar los hechos”, sino que manifiestan de forma clara y firme las necesidades de dar un impulso a la lucha que rompa y supere definitivamente los convencionalismos reformistas y nacionalistas en los que la burguesía siempre busca encuadrar los álgidos combates del proletariado.

Otro hecho importante que caracteriza el contenido de  estos textos, es remarcar las fortalezas de una lucha que pese a las condiciones adversas en las que se desarrolló, se afirmó nuevamente como una de las tantas manifestaciones contundentes del enfrentamiento que nuestra clase sostiene históricamente contra el orden del capitalismo.

De igual manera, vimos imprescindible incluir en esta publicación dos textos más que fueron elaborados por camaradas que radican en otros países, y que a pesar de no haber estado presentes en el conflicto, sus posiciones parten de la misma línea, es decir, de la solidaridad de clase y el empuje hacia la revolución, afilando las armas de la crítica y la crítica armada.

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Contenido

-Introducción Breve análisis del «paquetazo» y las próximas protestas en este país desde la crítica radical Ecuador, 9 de octubre de 2019: 7mo día de Paro Nacional y 1er día de Huelga General. Panfleto de un@s proletari@s cabread@s de la región ecuatoriana por la revolución comunista anárquica mundial, desde «donde las papas queman» Ecuador: breve balance y perspectiva de las jornadas de lucha proletaria en octubre del 2019, al calor de los últimos hechos y debates al respecto  Solidaridad de Clase, -Comunidad de Lucha  Esto no se ha acabado, esto no ha hecho nada más que empezar Lenin Moreno y el progresismo La normalidad ya está rota

[Chile] LA REVUELTA SE EXTIENDE PESE A LA BRUTAL REPRESIÓN ESTATAL: ESTE LUNES 21 DE OCTUBRE VAMOS A LA HUELGA GENERAL POR TODO


Domingo 20 de octubre por la noche

Hace una semana, cuando el pasaje del Metro de Santiago alcanzó el estratosférico precio de $830 el incontrolado proletariado juvenil estudiantil –que tiene la virtud de negar en la práctica este mundo, negándose a cualquier tipo de diálogo con el poder- lanzó una ofensiva llamando a la “evasión masiva” autoorganizando un gran movimiento de desobediencia que contó desde el comienzo con una enorme simpatía por parte de nuestra clase, ya que este medio de locomoción colectiva es utilizado por al menos 3.000.000 de personas diariamente. El Estado respondió lanzando a cientos de policías de fuerzas especiales a resguardar las estaciones provocando duros enfrentamientos en el sistema de trenes subterráneos, que dejaron cientos de herid@s y detenid@s. El día viernes 18 de octubre se produjo la ruptura: en medio de una nueva jornada de protesta contra el alza de los pasajes, se comenzaron a cerrar totalmente desde las 15:00 horas, una a una, las líneas del Metro de Santiago lo que provocó un colapso nunca antes visto en el transporte urbano metropolitano. Ese día se encendió la chispa y la clase proletaria demostró su poder, cuando miles de personas se arrojaron a las calles desbordando a las fuerzas represivas y protagonizaron grandes disturbios en el centro de la ciudad que superaron cualquier previsión. El edificio corporativo de ENEL (empresa de electricidad que opera en Chile) ardió en llamas y varias estaciones de Metro corrieron la misma suerte. El Estado-Capital mostró su verdadera cara frente a la población, decretando el “estado de emergencia”, lo que implicó que los milicos por primera vez salieran a la calle desde el fin de la Dictadura producto de un conflicto social. Desde esa noche ya nada volverá a ser igual.

El día sábado desde el mediodía una convocatoria en Plaza Italia derivó rápidamente a una revuelta generalizada con tintes insurreccionales que llegó a todos los rincones de la ciudad, a pesar de la fuerte presencia militar en las calles. Y literalmente, el levantamiento se propagó por todas las ciudades de la región chilena. Así se multiplicaron como una mancha de aceite los cacerolazos, barricadas, ataques a edificios fiscales, sabotajes a infraestructuras estratégicas para la circulación del capital (plazas de peajes y tags en las autopistas, 80 estaciones de Metro parcialmente destruidas y 11 totalmente reducidas a cenizas, decenas de buses quemados, etc.), 130 sucursales bancarias dañadas, 250 cajeros automáticos destruidos, algunos asedios a comisarías y a un cuartel militar en Iquique, y lo que más ha irritado a la clase dominante: los saqueos a cadenas de supermercados y a grandes centros comerciales.

Frente a este panorama, que para nosotr@s es una fiesta, en donde el proletariado se está autoorganizando y enfrentando a su condición de extrema precariedad, se ha ampliado el “estado de emergencia” a aproximadamente una decena de ciudades que se han sumado a la lucha, en las que también se ha impuesto un implacable “toque de queda” controlado a punta de fusiles por la chusma militar y policíaca que cuenta actualmente con 10.500 efectivos que tienen carta blanca para disparar a matar.

Los saqueos y la satisfacción inmediata de las necesidades humanas

La sacrosanta propiedad privada fue cuestionada de manera radical por decenas de miles de proletari@s quienes se abastecieron de todo lo que pudieron en la mayoría de los supermercados y grandes multitiendas que han sido desvalijados totalmente, y en muchos casos incendiados, ante una aterrorizada burguesía que continuamente llama por medio de sus representantes a aplastar sin contemplación a lo que ellos denominan “un pequeño grupo de violentistas y vándalos”. Sin embargo, la realidad dista mucho de aquello, ya que, aunque lo nieguen continuamente, esto no se trata de una acción de minorías, sino de un fenómeno masivo que se ha expresado con una fuerza irrefrenable.

Quienes hemos sido despojad@s de todo y sobrevivimos como podemos, endeudad@s, sin poder llegar a fin de mes, en la práctica hemos afirmado que no tenemos por qué pagar para acceder a aquello que necesitamos para satisfacer nuestras necesidades. La reproducción de la supervivencia cotidiana mercantilizada en este modo de vida que nos imponen, está supeditada en todo momento a la acumulación de capital de la burguesía, a costa del trabajo asalariado y de la vida de miseria que debemos soportar día a día. Nosotr@s no hemos hecho nada más que expropiar lo que nos pertenece y nos ha robado toda la vida, y eso ell@s no lo pueden soportar. En definitiva, la revuelta generalizada significa reivindicarnos como seres humanos y negarnos como mercancías.

La prensa: voceros del capital y defensores de la mercancía

La prensa ha jugado un rol fundamental en la defensa del “sentido común” y encauzamiento de lo que se denomina “opinión pública”, es decir, la lógica dominante del sistema capitalista, en donde importan más las cosas materiales, la producción de mercancías, que las vidas humanas, haciendo hincapié una y otra vez, en la defensa del “orden público”, “los derechos de las personas”, la propiedad privada y la “paz social”, para justificar la masacre que están promoviendo el empresariado y los sectores más reaccionarios de la sociedad. A través de la tergiversación y/o el ocultamiento de la información, la propagación de mentiras y montajes, la criminalización de la subversión social, toda la prensa se ha hecho colaboradora del terrorismo de Estado: por todo esto deberán asumir las consecuencias. Algunos ejemplos de lo que afirmamos son los siguientes:

-Ocultar la cifra y los casos de asesinatos por parte de las fuerzas represiva, y no informar respecto a las reiteradas denuncias de “uso desmedido de la fuerza en detenciones, vejaciones a niñ@s, malos tratos, golpes en rostros y muslos, torturas, desnudamientos a mujeres y hombres y vejaciones sexuales”, tal como lo señala el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH).

-Difundir que se han producido saqueos a “ferias libres” en algunas comunas como La Pintana, Puente Alto, entre otras, lo que es totalmente falso. Poblador@s han denunciado por redes sociales y medios de difusión alternativos que se trata de policías infiltrados que han intentado promover una lucha intestina en el seno de nuestra clase.

-Promover el temor en la población enfatizando que los saqueos también afectarán a viviendas particulares y pequeños negocios, cuando esto solo se trata de hechos totalmente aislados, y que nuestra clase debe rechazar categóricamente.

-Diferenciar entre “ciudadanos” y “delincuentes”, entre manifestantes “pacíficos” y “violentos”, apostando a la división y el aislamiento de los elementos más radicalizados que forman parte del movimiento y que están intentando brindar una orientación anticapitalista al desarrollo de la revuelta.

-Guardar un silencio cómplice en torno a los cortes de abastecimiento de agua que afectan directamente a varias comunas del sector sur de Santiago, que “sospechosamente” coinciden con los lugares en donde se ha desarrollado más frontalmente la combatividad contra el Estado/Capital, sus instituciones y donde se desprecia más rotundamente a la autoridad.

El gobierno reconoce 8 muert@s, pero sabemos que son muchos más

Mientras el presidente Sebastián Piñera afirma que “estamos en guerra contra un enemigo poderoso que no respeta a nada y a nadie”, el despreciable Andrés Chadwick, Ministro del Interior, en una escueta declaración hecha por televisión, afirmó que 7 personas habían “fallecido” –y no asesinados a manos del Estado-, sin señalar ningún detalle más. Nosotr@s que hemos estado presentes en la lucha y nos coordinamos con camaradas en distintos puntos del país sabemos que l@s muert@s son much@s más. Por redes sociales y medios de contrainformación han circulado videos y fotografías, que están siendo eliminados de internet sistemáticamente, de personas asesinadas por milicos y pacos en diversos lugares en donde se está combatiendo. Al menos nuestro recuento –aún sin poder confirmar debido a la deliberada campaña de ocultamiento y desinformación del Estado/Capital- llega a 16 personas: 1 persona en Quinta Normal, 2 en San Bernardo, 5 en Renca y 2 en la comuna de La Pintana, fallecidas producto de incendios en medio de los saqueos, 1 persona asesinada en Lampa producto de un atropello deliberado de la policía, 1 por disparos de los militares en Colina, 3 en la ciudad de La Serena y 1 en la comuna de Pedro Aguirre Cerda muerto producto de la represión policial. Este saldo parcial sabemos que puede ser aún mayor, ya que mientras escribimos rápidamente este texto, continúan fuertes enfrentamientos bajo el toque de queda con los milicos, pacos y PDI en múltiples focos de la región chilena.

La huelga general de este lunes 21 de octubre y algunas perspectivas

Mañana, lunes 21 de octubre, un conglomerado diverso de organizaciones de masas han llamado a una huelga general, la primera que puede ser altamente efectiva, afectando la productividad de manera directa, debido al colapso del sistema de transporte, al menos en la ciudad de Santiago. El Estado está haciendo todo lo posible para que la “gente vaya a trabajar”: han habilitado parcialmente la línea 1 del Metro, están intentando reforzar el servicio de buses, y han llamado a la población a ser “solidaria” para que ayude a sus vecin@s a llegar a sus puestos de trabajo. A la clase capitalista solo les interesa que produzcamos para ell@s, solo les servimos para producir y hacer circular sus mercancías y acrecentar su acumulación de capital. Por esta razón, hacemos un llamado a no asistir al trabajo y a participar activamente de la huelga, tal y como lo hace el Sindicato de Trabajador@s de Metro debido a la “represión policial y militar”. Además, creemos pertinente agitar las siguientes perspectivas:

-No caer en la dinámica de ponernos en contra de nosotr@s mism@s por comida, agua y la satisfacción de nuestras necesidades: ese es el juego del Estado, dividir para vencer. Para resolver nuestros problemas tenemos que organizarnos comunitariamente, no hay otra salida.

-Evitar que los partidos y la socialdemocracia se levanten como “representantes”, se apropien de la lucha y se sienten a dialogar con el Estado para apagar el fuego de la revuelta, intentando decantar la resolución del conflicto en cosméticas y superficiales reformas que no apuntan a erradicar la raíz de nuestros problemas que nos aquejan como clase.

-Ocupar los centros educacionales para hacer de ellos lugares de resistencia, debate, reunión y autoorganización, acopio de alimentos y medicinas, y espacios para atender a nuestr@s herid@s.

-Organizar asambleas de base en los territorios en donde se está desarrollando la lucha para resolver colectivamente orientaciones de la revuelta en curso.

-Exigir la libertad de los cerca de 1700 detenid@s que están siendo procesad@s por su participación en la revuelta.

¡A LA HUELGA GENERAL POR TODO!
¡VAMOS HACIA LA VIDA!

Algun@s proletari@s comunistas/anárquicos que participan de la revuelta

[Chile] Reporte desde la revuelta proletaria en Santiago + panfleto insurgente

La jornada de ayer, 18 de octubre abrió la caja de Pandora de la insurrección proletaria en Chile. Desde aquí en adelante, no se sabe que ocurrirá. El proletariado está en las calles y ni los milicos, ni los pacos pueden contrarrestar su emergencia descentralizada y anárquica. Hay barricadas y cacerolazos por todas partes. El alza del pasaje se ha mostrado como la punta del iceberg, pero en el fondo todos saben que esto era una bomba de tiempo. La precarización de la vida es inaguantable, la sequía se torna cada vez más grave, los precios para sobrevivir se han vuelto insultantes, sumado a que el 80 % de la población vive de la deuda y las pensiones se han demostrado como un fraude histórico. Indudablemente la insurrección en Ecuador fue un disparador para las grandes masas que se vieron identificadas con la furia de nuestros hermanos del norte. Motivos sobran.

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En las calles se respira rabia, indignación, y furia antipolicial, aunque también solidaridad, algarabía y éxtasis por encontrarse en las calles y en lucha codo a codo contra lo que nos oprime. Se han quemado decenas de micros, se incendió el edificio corporativo de ENEL (empresa privada multinacional del rubro eléctrico) 7 estaciones del metro calcinadas, múltiples saqueos a supermercados y comercios, el monumento de los pacos y su bandera prendida fuego. La ciudad ardió por los cuatro costados.

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Hoy 19 de octubre la cosa parece no parar. Piñera gasto el cartucho de los militares precipitadamente y en las calles la gente comienza a reunirse y cortar las avenidas, los cacerolazos comenzaron a medio día y prontamente se van transformando en protesta callejera. La opinión común es de miedo y rabia ante la presencia militar, lo que recuerda inmediatamente a la dictadura. Pero el ánimo está más fuerte que nunca, en el aire se respira lucha, estos días harán historia.

Desde las calles de Santiago, con el corazón en la mano y la pasión de ver arder el viejo mundo, hacemos un llamado internacional a la solidaridad y expansión de la revuelta. Sabemos que es el comienzo de algo hermoso pero no sin dolor, como la vida misma.

¡Hic rodhas hic Salta!

¡Vamos hacia la vida! Proletarios del mundo uníos contra la catástrofe capitalista, ahora es cuando!

PD: adjuntamos panfletos distribuidos durante las protestas callejeras del 18 y 19 de octubre.

Panfleto 19 de octubre tiro y retiro.

Panfleto 18 octubre tiro y retiro.

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[Radio] Programa 38 de Temperamento – ESPECIAL LUCHA EN ECUADOR

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Grabado el 15 de octubre del 2019

En las primeras semanas de octubre se desató en Ecuador una revuelta proletaria como hacía mucho no se veía en esta región del mundo.
Recopilamos voces, testimonios, escritos y reflexiones a fin de entender mejor y por fuera de la información burguesa, aciertos y debilidades de lo que esta ocurriendo allí.-

En este programa:
-Audio compañero de Ecuador (13 de octubre)

Contexto del inicio de la revuelta
Paquetazo – CONAIE
Llegada de comunidades indígenas a Quito
-Audio compañera argentina en Ecuador (9 de octubre):
Organización comunitaria, huelga y represión.-

-Audio compañero de grupo Barbaria (región española):
Precarización de la vida y lucha internacional – Irak, Haití, Hong Kong, Francia, Argelia, Sudán.-

Extensión de la revuelta, toma de pozos petroleros, aparición de francotiradores estatales.
Negociación de la CONAIE
-La Paz – texto del fanzine compañero «Somos Pueblo», escrito al calor de los hechos
-Testimonio anónimo sobre la potencia creadora del proletariado en lucha.-

«Allí donde las masas laboriosas no se dejen subyugar, donde cultiven el amor de la independencia, donde concentren y fijen su espíritu y su voluntad de clase, ellas crearán siempre sus propios movimientos sociales históricos y obrarán según su propio entendimiento (…)
¡Proletarios del mundo!: Bajad a vuestras profundidades y buscad en ellas la verdad; creadla vosotros mismos. Que en ninguna otra parte la encontraréis.»

Piotr Archinov

Nos acompañan: Jaime Guevara – Juan Pino y  Quemando Palabras – Los Natas – Décima Victima – Partícula Mu

Escuchar o descargar programa

¿Qué es el Estado? Reflexiones sobre la violencia política

Podemos encontrar mil definiciones distintas del Estado. Pero básicamente se reducen a dos. Una, amplia, que habla impropiamente del Estado ya en las primeras civilizaciones de Mesopotamia y Egipto, y después de Grecia y Roma, que no vamos a utilizar, y que es inadecuada para estudiar la actual sociedad capitalista en la que vivimos. Se trata de una definición que, en todo caso, necesita calificar al Estado con el modo de producción imperante: Estado esclavista, Estado feudal, Estado capitalista. Otra, reducida, en la que se utiliza el concepto actual del Estado, o Estado capitalista, o Estado moderno, como poder soberano absoluto o único en cada país, que es la que aquí utilizaremos.

El Estado es una forma histórica reciente de organización política de la sociedad, surgida hace unos quinientos años, en algunos países, con el fin del feudalismo, el auge del mercantilismo y las primeras manifestaciones del sistema de producción capitalista. La aparición del Estado suponía la desaparición de las formas feudales de organización política.

El concepto de Estado surge con la aparición histórica del sistema de producción capitalista. Es la organización política adecuada al capitalismo. La proyección de este concepto a las antiguas civilizaciones es una anacronismo infértil y confuso.

En la sociedad feudal la soberanía era entendida como una relación jerárquica entre una pluralidad de poderes. El poder del Rey se fundamentaba en la fidelidad de otros poderes señoriales y los poderes del Rey eran venales, esto, es, podían venderse o cederse a la nobleza: la administración de la justicia, el reclutamiento del ejército, la recaudación de los impuestos, los obispados, etcétera, podían ser vendidos al mejor postor o adjudicados en una compleja red de favores y privilegios. La soberanía residía en una pluralidad de poderes, que podían subordinarse o competir entre sí.

El Estado, en la sociedad capitalista, convierte la soberanía en un monopolio: el Estado es el único poder político de un determinado territorio. El Estado detenta el monopolio del poder político, y en consecuencia pretende el monopolio de la violencia, la definición de legalidad y la administración de la justicia. Cualquier desafío a ese monopolio de la violencia se considera como delincuencia, y atenta contra las leyes y el orden capitalistas, y por lo tanto es perseguido, castigado y aniquilado. Sigue leyendo

Elecciones “europeas” del 26 de mayo: ¡Contra el capitalismo, contra la Unión Europea, contra todos los estados burgueses!

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¡Por el retorno a la lucha proletaria fuera del circo electoral y sobre el terreno de clase!

Desde hace unas semanas, los electores de los países de la Unión Europea son llamados a votar para renovar el “Parlamento Europeo”; en Bélgica y en Italia estas elecciones se unen a las administrativas, mientras que en España coinciden con la mayor parte de las autonómicas (sólo Cataluña, Valencia, País Vasco y Andalucía las han celebrado o las celebrarán en fecha diferente) y a las municipales.

A la derecha como a la extrema derecha y a la izquierda como a la extrema izquierda, todas las fuerzas políticas presentes en la “escena política” se han movilizado para participar en las elecciones –y para hacer participar a los proletarios. Las fuerzas que no han podido presentar a sus propios candidatos participan en la campaña apoyando a los candidatos de otras listas. Por ejemplo en Francia el NPA (Nuevo Partido Anticapitalista) llama a votar por “Lutte Ouvrière”, en Bélgica el PSL (Partido Socialista de Lucha) llama a votar al PTB (Partido de los Trabajadores Belgas), en Italia decenas de organizaciones que se reclaman del nombre “comunista” o de “izquierda”, apoyan a partidos que tienen ya diputados europeos, como es el caso del Partido Comunista (escisión de Refundación Comunista) afiliada a la Iniciativa Comunista Europea, que cuenta con dos eurodiputados del KKE (Partido Comunista Griego)

También se presentan a estas elecciones los adversarios de la Unión Europea, como en Gran Bretaña Nick Farage y su Brexit Party, en Francia el UPR (la Unión Popular Republicana) de Aselineau, que predica el “Frexit” (salida de Francia de la Unión Europea), en Italia el renacido Partido Comunista Italiano y, en España, el Partido Comunista de los Trabajadores de España (PCTE)

Aparte de sus diferencias y de sus oposiciones, todos están de acuerdo en difundir la propaganda burguesa según la cual las elecciones son el medio para decidir la política de los Estados (o de la Unión Europea en su conjunto) y, para los proletarios, el medio para obtener satisfacción a sus reivindicaciones esenciales o, al menos, para “parar” las políticas anti obreras “deseadas” por los partidos de derecha o de extrema derecha.

En realidad, la política de los Estados no está determinada por las papeleteas electorales ni por los políticos que en un momento dado se encuentran en los puestos dirigentes, sino por los intereses del capitalismo y, más concretamente, por los grupos de capitalistas más potentes. El sistema electoral democrático, perfeccionado en el curso de largos decenios, sirve como desviación y pararrayos de los enfrentamientos de clase; el mismo Estado, pilón y fuerza armada del sistema capitalista y del dominio burgués, se ha revestido poco a poco de una cara “social” para presentarse como una institución “neutra”, por encima de las clases. En los países capitalistas más ricos, este sistema “democrático” ha podido funcionar durante largo tiempo sin demasiadas sacudidas; ha asegurado a los capitalistas, en efecto, la paz social necesaria para el funcionamiento de sus empresas y de su economía, gracias a la distribución de las migajas de sus beneficios bajo la forma de “amortiguadores sociales” o de incentivos salariales para algunos estratos proletarios.

Pero el agotamiento inevitable del crecimiento económico, el agravamiento de la competencia en el mercado mundial saturado de mercancías y el estallido periódico de crisis económicas que son su consecuencia, fuerzan necesariamente a los capitalistas a retirar las concesiones acordadas a los proletarios en los periodos de expansión, a aumentar la explotación y a multiplicar los ataques antisociales en las más diversas formas: para ellos no hay otra solución que aumentar la extorsión de cada vez mayores beneficios al trabajo asalariado y reducir los gastos llamados “improductivos” que benefician a los proletarios. Los políticos, no importa si son de derechas o de izquierdas, dado que son todos defensores declarados del capitalismo (bajo el nombre de “economía nacional”) no pueden sino plegarse a esa imperiosa presión. Y las direcciones sindicales, indisolublemente ligadas a la colaboración con los patrones y el Estado, no pueden sino sabotear todas las reacciones proletarias.

Estas fuerzas son particularmente insidiosas cuando se presentan con la imagen “de izquierdas”; sostienen que las orientaciones llamadas “soberanistas” atribuidas a “Europa”, son responsables de la degradación de las condiciones de vida y de trabajo de las poblaciones; en realidad, no hacen sino colocar a los proletarios, de otra manera, a remolque de los intereses burgueses –más concretamente de los sectores económicos más débiles y más dependientes de la protección del Estado. España constituye un caso paradigmático de este engaño: siendo un país cuya economía depende del sector exterior en mucho mayor grado que la de las principales potencias europeas, el discurso anti europeísta está completamente ausente de los programas de izquierda (y de derecha, véase Vox). Estos son completamente conscientes que la economía nacional española depende completamente del mercado único de mercancías y capitales y de ninguna manera osan incluir entre sus exigencias la salida de la Unión… algo que no les impide marchar juntos con las corrientes anti europeístas de los demás países haciendo gala de una hipocresía sin límites.

“Europa” no es sino un cártel de Estados burgueses constituido para defender su mercado “interno” frente al resto de Estados capitalistas, para adquirir más fuerza en el mercado mundial y para reforzar su dominio imperialista sobre países más débiles. Las decisiones de “Europa” son presa de los Estados que la componen, más allá de los tratados; su “ley fundamental” no es otra que la ley del capitalismo: explotación y dominio burgueses. “Europa” no puede ser reformada para volverse más “social”, de la misma manera que no pueden serlo los Estados que la componen.

En un periodo de dificultades económicas crecientes, ciertos grandes Estados, como Gran Bretaña, pueden estimar que les irá mejor saliendo de la Unión Europea. Los proletarios no deben tomar parte ni por una ni por otra opción – soberanismo nacional o europeo – porque ambas son soluciones burguesas: en lugar de ello, ¡deben combatir a la burguesía y a su Estado y, en ninguna circunstancia, bajo ningún pretexto, apoyarlos!

Sean cuales sean los diversos programas que se proponen, más o menos detallados, las promesas más o menos confusas, las soluciones más o menos argumentadas, los partidos en liza participan en el terreno político burgués reforzando de esta manera la mistificación electoral – incluyendo a aquellos que se presentan reconociendo que las elecciones no cambian nada (como, por ejemplo, “Lutte Ouvrière” en Francia o el PCTE en España)

En realidad, todos son adversarios de la única vía que puede permitir a los proletarios defenderse eficazmente contra los capitalistas y su Estado, con la perspectiva de tener fuerza para liquidarlo: la lucha de clase abierta, con organizaciones independientes del colaboracionismo y utilizando los medios y los métodos clasistas de luchan sobre la vía de la reconstitución del partido revolucionario proletario, internacionalista e internacional.

¡No al circo electoral!

¡Abajo la Unión Europea y todos los Estados burgueses!

¡Por la lucha de clase proletaria contra el capitalismo!

¡Por la revolución comunista internacional!

Partido Comunista Internacional (El Proletario)

9 de Mayo de 2019.

Elecciones en España: Una victoria de la democracia es una derrota del proletariado

CON LA IZQUIERDA O CON LA DERECHA, UNA VICTORIA DE LA DEMOCRACIA ES UNA DERROTA DEL PROLETARIADO

Por tercera vez, en el breve plazo de tres años, se han convocado elecciones generales en España. Después de que el gobierno del PSOE, en minoría en el Parlamento y el Senado y por tanto dependiente de alianzas extremadamente frágiles para gobernar, no fuese capaz de sacar adelante los presupuestos generales del Estado durante el pasado invierno, una nueva crisis parlamentaria ha dado como resultado la disolución de las Cortes y la puesta en marcha de otro circo electoral en el que, de nuevo también, todos los voceros y propagandistas de uno u otro signo político repiten hasta la náusea que “todo está en juego”.

Ahora que el bipartidismo está roto (mentira: únicamente el PP y el PSOE tienen opciones reales de gobernar y el resto de partidos aspiran sólo a ser, si acaso, sus muletas) y que un coro de nuevos partidos ha irrumpido en la escena (nueva mentira: a la izquierda del PSOE sólo hay un refrito de la antigua Izquierda Unida y a la derecha del PP una escisión del mismo PP y un viejo partido regional) la democracia española avanza por derroteros completamente inéditos, según afirman los voceros del periodismo hooligan político que los Florentino Pérez y los Roures pusieron en marcha hace unos años como acompañamiento de sus nuevas marcas políticas.

Pero, ¿qué significan realmente estas nuevas elecciones? Aún sin dejarse arrastrar por las campañas publicitarias y por los recursos de marketing político, es imposible pasar por alto que la situación en España está muy lejos de ser normal, si por normalidad entendemos los casi cuarenta años de alternancia pacífica en el poder de PSOE y PP. De hecho, la situación es tremendamente anómala si tenemos en cuenta que el ordenamiento jurídico y político posterior a la Constitución de 1978 se diseñó como copia actualizada del sistema de cambio político de finales del siglo XIX y principios del XX: en este caso, una gran socialdemocracia levantada con los marcos del Bundesbank y los dólares de la Reserva Federal y una amplia derecha que aunaba tanto a los sectores ultras del Régimen de Franco como a las pequeñas burguesías regionales, se disputaron el poder durante varias décadas alternándose para llevar a cabo, en primer lugar, las medidas más acuciantes de modernización económica del país y, después, aquellas que permitiesen a la burguesía nacional competir con sus rivales extranjeros. Este equilibrio, basado en un sistema de turnos naturales, en los que un partido abandonaba el gobierno cuando se volvía incapaz de gestionar la creciente tensión social a que había conducido su política, parecía el más adecuado para un país en el que la burguesía se había negado durante décadas a aceptar incluso las más mínimas reformas sociales que tan buen resultado, en el sentido de apaciguar a los proletarios, habían dado en otros países. Fue un equilibrio surgido del pacto social que realizaron todos los sectores de la burguesía y la pequeña burguesía después de la muerte de Franco, cuando la crisis capitalista mundial de mediados de los años ´70 arrasaba los principales países europeos y americanos… y ha durado, precisamente, hasta que una nueva crisis económica ha golpeado con dureza similar. Fue en ese momento cuando las fuerzas sociales que permanecieron adormiladas durante décadas emergieron con energía renovada. Y fue también entonces cuando se fraguó la crisis política que vivimos hoy y en nombre de la cual se llama de nuevo al voto.

A la derecha, la aparición de Ciudadanos, un partido político que comenzó su existencia circunscrito prácticamente a las ciudades de Cataluña como representante de una pequeña burguesía local, profesional y “cosmopolita” que salía perjudicada por el enfrentamiento entre el gobierno catalán y el gobierno español, como gran fuerza nacional organizada en pocos meses como alternativa a un Partido Popular desgastado por los escándalos de corrupción, es una muestra de la agitación y del malestar que reina entre la pequeña burguesía de prácticamente todas las grandes ciudades españolas, en las que el partido de gobierno (PP o PSOE) ha tomado, durante los últimos diez años, las medidas necesarias para resguardar de la crisis a la burguesía local dejando de lado a los sectores pequeño burgueses que han visto sus negocios hundirse, su nivel de vida caer y, sobre todo, el riesgo de no poder mantener el estatus privilegiado que han ostentado durante tanto tiempo. El “problema catalán” ha dado a esta pequeña burguesía local una proyección nacional, ejemplificando en la incapacidad del gobierno del PP para acabar con las corrientes nacionalistas, todos los males que para esta clase deben ser solucionados.

Más a la derecha aún, la escisión del Partido Popular, dirigida por Santiago Abascal, ha recogido al sector típicamente ultra que tuvo en el PP, hasta hace unos años, una casa que compartir con otros sectores más moderados. Una tupida red de altos funcionarios del Estado, militares de carrera, mandos de la policía, etc., junto con otros elementos patrocinados por la burguesía rentista (la antigua aristocracia reconvertida en parásitos del Estado) han vuelto al enfrentamiento abierto y explícito no sólo contra las fuerzas nacionalistas de Cataluña sino contra el propio Partido Popular y el ordenamiento constitucional de 1978. Este partido, Vox, lejos de ser una corriente de tipo fascista, como se ha apresurado a gritar el conjunto de la izquierda parlamentaria y extra parlamentaria, es una reacción típicamente nacionalista y ultra conservadora que se ha precipitado a la arena política no para imponer su programa, sino para espolear a las otras dos fuerzas de la derecha a ser más duras: les proporciona una fuerza de choque electoral, parlamentaria, mediática… e incluso callejera para llegar allí donde no podían llegar. Es significativo ver cómo organizaciones policiales como Jusapol, creadas bajo la protección de Ciudadanos para organizar a miembros de los tres cuerpos de la Policía como fuerza de presión, han orbitado rápidamente hacia Vox en un exquisito reparto de tareas. Vox no es una amenaza fascista, su programa electoral es exponente de las exigencias más rudimentarias y básicas de la burguesía y como tal representante de la burguesía que se ha animado a hacer explícitas sus exigencias, muestra a los proletarios la cara más dura del enemigo de clase… pero esto no es nada que cuarenta años de democracia no hayan mostrado abiertamente.

A la izquierda, la implosión de Podemos en varios grupos separados, la fragmentación de la corriente de izquierdas fraguada en 2014 y la definitiva convergencia con el PSOE, que después de ser el enemigo a abatir es el hermano al que ayudar contra el “fascismo” de la derecha, es el final lógico para este tipo de formaciones. Entre 2013 y principios de 2014, el periodo de movilizaciones más intensas contra la crisis económica, el esfuerzo combinado de las grandes corporaciones mediáticas e importantes industriales, puso en marcha la marca electoral Podemos, aupándola desde la marginalidad extra parlamentaria hasta los Ayuntamientos de Madrid, Barcelona y Cádiz. La tensión social se recondujo hacia el juego electoral: unos pocos escaños en el Congreso y alguna victoria local sirvieron para desalojar las calles y recuperar la confianza en el juego democrático. Cuatro años después, la clase proletaria sigue soportando sobre sus espaldas el peso de la recuperación económica, los grandes Ayuntamientos en manos de Podemos y sus aliados locales siguen siendo las grandes corporaciones regionales de la gran burguesía, que hace sus negocios con la seguridad de quien sabe que velan por sus intereses día y noche, incluso los aspectos más llamativos de estos negocios, los pelotazos urbanísticos y la reestructuración urbana que necesitan los nuevos tipos de empresas siguen su curso sin interrupciones… mientras que los partidos “del cambio” se han convertido en depredadores voraces que se han adaptado rápidamente al juego político de “la casta”.

En las elecciones del próximo 28 de abril no está en juego un cambio radical de la situación política, económica y social del país. No serán unas “elecciones constituyentes” como ha dicho el líder de Podemos ni una “reconquista” como quiere el jefe de Vox. Más allá de los diferentes programas políticos, de las estridencias mediáticas de cada una de las corrientes que compiten por el voto, hay un denominador común para todas ellas: la defensa de la nación, de la democracia, del sistema electoral y parlamentario. La fragmentación de la izquierda y la derecha en diferentes tendencias refleja tanto las dificultades por la que la burguesía pasa a la hora de organizar sus tendencias como un inmenso esfuerzo por su parte para mantener la estabilidad básica en torno al orden democrático.

El principal foco de tensión, del que se alimentan todos los demás en la sociedad capitalista, es el que existe como consecuencia del enfrentamiento continuo entre la clase proletaria y la clase burguesa. Ante la crisis económica, ante la inestabilidad de las formas constitucionales y políticas, la burguesía en su conjunto lanza una consigna: democracia. El voto, las elecciones, el Parlamento, el respeto a la legalidad, la colaboración entre clases representada por el Estado de derecho, la defensa de la economía nacional, ese es el programa único del conjunto de la burguesía. En la medida en que logra imponérselo a la clase proletaria, que consigue forzarla a dejar de lado la lucha por sus intereses de clase, tanto en el terreno económico más inmediato como en el terreno general de la lucha política, la burguesía (toda la burguesía arropada por sus clases satélites) vence.

El nacionalismo de grupos como Vox, el nuevo “patriotismo” de Podemos, el independentismo de los partidos regionalistas vasco y catalán, llama a los proletarios a unirse en un frente único con la burguesía en defensa de los intereses nacionales, es decir, llama a los proletarios a soportar todos los sacrificios y todas las exigencias que los intereses nacionales les imponen. Y lo hace sobre la base de la participación democrática, de la colaboración electoral entre clases… ¿Frente al “independentismo” racista e indentitario? ¡Democracia! ¿Frente al nacionalismo tradicionalista español? ¡Democracia! ¿Frente al fascismo?… ¡Más democracia!

Mientras que los proletarios acepten este terreno, la burguesía respira tranquila, la democracia es, por el momento, la garantía de su dominio de clase. Y mañana, cuando la tensión social latente comience a salir a la superficie, cuando estas escaramuzas entre corrientes burguesas se transformen en enfrentamientos a una escala mayor, este hábito de participación democrática, de confianza en las instituciones, le será muy útil a la clase burguesa, que logrará debilitar la necesaria reanudación de la lucha de clase proletaria recurriendo ya no a la participación democrática sino a la defensa y salvaguardia de la democracia misma. Con el circo electoral permanente, la burguesía no sólo disipa la tensión social hoy, sino que agudiza la parálisis del cuerpo social proletario, que se hará especialmente aguda cuando la próxima crisis económica vuelva infinitamente más violentas las exigencias que la burguesía le imponga. Entonces, quizá sí, deba recurrir a métodos de gobierno extremadamente autoritarios, deba suprimir realmente las libertades que hoy tolera, deba, en fin, convertir a los proletarios en carne de cañón en cualquier enfrentamiento interburgués. Y para todo ello, el adoctrinamiento democrático, electoral y parlamentario de los últimos cuarenta años le será de gran ayuda.

En el esperpento electoral de estos años, los proletarios no deben ver otra cosa que todas las fuerzas de la clase enemiga coaligadas para imponerle el respeto al Estado burgués, su legalidad y sus instituciones. Cuanto más se habla de democracia, cuando más intensos son los llamados a la participación electoral, más necesita la burguesía que el proletariado se olvide de sus verdaderas necesidades, que sólo pueden ser satisfechas mediante la lucha de clase, para dar su apoyo, en forma de defensa de un candidato u otro, al orden capitalista. Así sucedió en 1978, cuando la crisis económica mundial forzó a la burguesía parapetada durante varias décadas detrás de Franco, a establecer un régimen parlamentario que pudiese facilitar la colaboración entre clases. Y así sucede hoy, cuando una crisis aún más fuerte, ha barrido el orden de entonces.

Para los proletarios de hoy y de mañana sólo hay un dilema: o se acepta el juego democrático y se fortalece con ello el dominio de la clase burguesa, o se lucha sobre el terreno de clase.

¡Por el retorno de la clase proletaria al terreno de la lucha de clase, antidemocrática, antiparlamentaria y antielectoral!

¡Por la reconstitución del partido comunista internacional e internacionalista!

Partido Comunista Internacional (El Proletario) – 20 de abril de 2019

POR LA REANUDACIÓN DE LA LUCHA DE CLASE

Fascismo y antifascismo

Susanita y la tele han aupado a la extrema derecha al escenario parlamentario. No es casualidad. El pueblo vota y opina siempre lo que le dicen que ha de votar y opinar. El surgimiento de Podemos también fue fruto de los medios de comunicación, para controlar una situación social que se desbordaba.  Lo mismo sucede con el actual auge de Vox.  Los medios son la voz de su amo y del gran capital que les financia. Los  desacreditados, falsarios y  corruptos  socialistas necesitan desesperadamente el espantajo fascista para mantenerse en el  escenario político.

El auge de Vox y de la extrema derecha, acompañado por la deriva fascista del PP y  falangista de Ciudadanos, no debería sorprendernos. Es lo que toca en situaciones de crisis política, económica y social. El fascismo defiende al Estado democrático contra un proletariado que, para sobrevivir, no tiene otro camino que amotinarse contra el ataque  generalizado a sus condiciones de vida y de trabajo. Ahí está el combate de los chalecos  amarillos en Francia. Sigue leyendo

[Videopanfleto] Vamos a Iluminar la Oscuridad (2009)

A casi diez años del asesinato de Alexandros Grigorópulos a manos de la policía griega, resubimos este material realizado en el calor del momento por el grupo Anarquistas Rosario, un fiel resumen de lo sucedido aquel 6 de diciembre de 2008, y de las posteriores revueltas que se desataron durante todo el resto del mes. ¡Alexandros presente! [Temperamento Radio]

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Panfleto repartido durante las proyecciones del vídeo: VAMOS A ILUMINAR LA OSCURIDAD. Sobre las revueltas proletarias en Grecia 2008/2009. El sábado 6 de diciembre en medio de las incipientes protestas en Grecia, un policía ha asesinado de un certero disparo en el corazón a Alex, manifestante de 15 años… El policía “solo” fue el que apretó el gatillo, ya que la vida se la han arrebatado los gobernantes nucleados en el Estado con su policía, y los capitalistas con esta infamia de mundo que han creado. Esto muy bien lo han comprendido los revoltosos en Grecia, que han sentido profundamente el dolor por la muerte de ese joven proletario. Pero también han sentido el dolor causado por esta vida que se nos presenta como una imagen que no puede ser modificada, una humillante travesía por un laberinto de espejos con un muro de ladrillos como puerta de salida. Sin embargo, aún cabe preguntarse… ¿Por qué reaccionar frente estos hechos, algo que está sucediendo a tantos kilómetros de donde intentamos vivir? Porque los explotados y oprimidos no tenemos patria: el patriotismo sirve a la clase dominante para ocultar el antagonismo social en el que vivimos, es la excusa para separarnos como dominados, para que no logremos una identidad de clase. Porque nosotros fuimos, somos y seremos quienes atentan contra esta forma de no-vida. Por esto, nos solidarizamos con las personas que llevan adelante las revueltas en Grecia afirmando la vida, destruyendo lo que les destruye (y lo que nos destruye). Recuperando los alimentos hechos por nuestros hermanos, tomando las universidades para reunirse, enfrentándose a la policía, recuperando las calles, actuando fuera y contra partidos o sindicatos, mostrándonos que la verdadera organización es desde abajo. “Trabajadores, desocupados, estudiantes, encapuchados” categorizan los medios de información burgueses, para aislar y dividir: ¡¡Proletarios todos!! Decimos nosotros. En consecuencia, luchemos y organicémonos contra “nuestra” propia burguesía en “nuestra” propia región, reconociéndonos como la clase de los explotados y dominados, con la rabiosa intención de dejar de serlo. Alexandros Grigoropoulos y todos los caídos rebeldes siguen vivos en la lucha social. Salud a todos quienes se rebelan en Grecia y en todas partes del mundo.

Anarquistas Rosario. Enero 2009.

Recomendamos también los siguientes materiales

Ob Skené – La lucha de clases en Grecia – Ta Paida Tis Galarias (traducido y publicado por Klinamen)Así como también el Número 59 de la revista Comunismo, en el apartado de GRECIA: Catástrofe capitalista y luchas proletarias.

[Video] Agitación y propaganda por los presos y contra la recuperación del Estado-Capital

Colgamos el siguiente video sobre una reciente acción en solidaridad con Miguel Peralta, quien tras cuatro años en condición de preso [por luchar contra el Estado y el Capital]; hace unas semanas recibió una sentencia de 50 años en un juzgado.  El acto de irrupción que aparece en el video fue llevado a cabo en un recito oficial del Estado, el cual funge como museo de la [contra] revolución de principios de siglo XX en méxico; lugar en el que paralelamente, hace unos meses, algunos ciudadanistas-altruistas-burgueses montaron una exposición sobre anarquistas (sic!)… exposición de mero espectáculo, ideología y esnobismo bohemio-hipster. La exposición aún prevalece y en consecuencia se torna preciso denunciarla como excremento academicista y cuyo objetivo es docilizar y sepultar la memoria revolucionaria de los compañeros de antaño.

Lucha de clases

[Extraído de la publicación Contra la Contra N°2]

¿Proletario yo?

La burguesía ha divulgado ampliamente que tras dejar de ser predominante en la producción la figura del obrero industrial, automáticamente “el proletariado ha desaparecido”.  Pero resulta que el proletariado es  y siempre fue desde su nacimiento una condición material e histórica y por consiguiente esa clase social no puede reducirse a un oficio u ocupación laboral en específico. Al prevalecer el capital prevalece la producción de mercancías, y por consiguiente también la clase que encarna la explotación de esa fuerza y tiempo de trabajo que es requerida para generar el valor de esas mercancías.

El proletariado está marcado por la desposesión perpetua de sus medios de vida y por consiguiente debe que trabajar por un sueldo;  el denominado “estilo de vida moderno consumista” que muchos asalariados pretenden llevar a cabo, dista mucho de ser el reflejo de la supuesta estabilidad y superación que se puede alcanzar bajo el capitalismo. Comprar un automóvil o costearse unas vacaciones en la playa, tener unos zapatos deportivos de marca, un plato de comida en la mesa, ir a beber cerveza los fines de semana o tener agua caliente en la ducha, pagar alquiler por una vivienda o un teléfono móvil; son “comodidades” que en cualquier país, solo pueden solventarse sin sacrificios un reducidísimo número de personas. Si hoy existe mayor circulación de mercancías que se creían inaccesibles para la mayoría de la población hace setenta años, no se debe a las bonanzas de este sistema, sino a la necesidad de crear movilidad para las exigencias del mercado mediante créditos que otorgan los bancos y nos descuentan de la nómina (con alto interés), facilitándonos dinero invisible el cual en la vida real pagamos con más trabajo.  No importa si nos ganamos “la vida” inhalando metales pesados bajo una mina, colocando vigas en una obra, en una oficina tras el computador, en un laboratorio clínico, como jornaleros pizcando cultivos para los agroindustriales, como camareras en un hotel o como mesero de un restaurante; seguimos siendo esclavos del salario, de las deudas y del incremento de trabajo que debemos realizar para pagar por un bienestar que nunca llega. Sigue leyendo