[Libro] El MIL: Una historia política – Sergi Rosés Cordovilla

El proyecto editorial Revolución Mundial se propone esta vez publicar el libro El MIL: una historia política de Sergi Rosés Cordovilla. El libro de Rosés nos parece sin duda uno de los mejores materiales en cuanto a reapropiación programática del Movimiento Ibérico de Liberación; pues se remonta a explicar sus orígenes a finales de la década de los 60s, así como su vinculación con las luchas proletarias autónomas de principios de la década de los 70s en Barcelona, pasando por la composición de su estructura organizativa y principalmente su andamiaje teórico (aspecto cualitativo que muchas veces resulta opacado por la mitología del anti-franquismo que envuelve al MIL). Esta edición cuenta con un prefacio realizado por el ex militante del MIL, Txus de la Arena.

Para adquirir una copia impresa del libro, o bien, el mismo en versión PDF, escribir a:

revolucionmundial [ a ] riseup.net

Lucha de clases

[Extraído de la publicación Contra la Contra N°2]

¿Proletario yo?

La burguesía ha divulgado ampliamente que tras dejar de ser predominante en la producción la figura del obrero industrial, automáticamente “el proletariado ha desaparecido”.  Pero resulta que el proletariado es  y siempre fue desde su nacimiento una condición material e histórica y por consiguiente esa clase social no puede reducirse a un oficio u ocupación laboral en específico. Al prevalecer el capital prevalece la producción de mercancías, y por consiguiente también la clase que encarna la explotación de esa fuerza y tiempo de trabajo que es requerida para generar el valor de esas mercancías.

El proletariado está marcado por la desposesión perpetua de sus medios de vida y por consiguiente debe que trabajar por un sueldo;  el denominado “estilo de vida moderno consumista” que muchos asalariados pretenden llevar a cabo, dista mucho de ser el reflejo de la supuesta estabilidad y superación que se puede alcanzar bajo el capitalismo. Comprar un automóvil o costearse unas vacaciones en la playa, tener unos zapatos deportivos de marca, un plato de comida en la mesa, ir a beber cerveza los fines de semana o tener agua caliente en la ducha, pagar alquiler por una vivienda o un teléfono móvil; son “comodidades” que en cualquier país, solo pueden solventarse sin sacrificios un reducidísimo número de personas. Si hoy existe mayor circulación de mercancías que se creían inaccesibles para la mayoría de la población hace setenta años, no se debe a las bonanzas de este sistema, sino a la necesidad de crear movilidad para las exigencias del mercado mediante créditos que otorgan los bancos y nos descuentan de la nómina (con alto interés), facilitándonos dinero invisible el cual en la vida real pagamos con más trabajo.  No importa si nos ganamos “la vida” inhalando metales pesados bajo una mina, colocando vigas en una obra, en una oficina tras el computador, en un laboratorio clínico, como jornaleros pizcando cultivos para los agroindustriales, como camareras en un hotel o como mesero de un restaurante; seguimos siendo esclavos del salario, de las deudas y del incremento de trabajo que debemos realizar para pagar por un bienestar que nunca llega. Sigue leyendo