[SU CAPITAL N° 26] Guerra social y contrarrevolución en el Kurdistán II

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Lucha proletaria contra el horror del capitalismo islámico, guerrillerismo y miseria de la gestión del capitalismo pintado de rojo, verde y morado

 En esta segunda parte cortaremos los últimos flecos o, si se prefiere decir así, profundizaremos en algunos aspectos fundamentales para la crítica revolucionaria sobre, el ya pasado de moda, fenómeno rojavista- kurdistanista- estalinista.

Seguimos insistiendo que en términos históricos el proletariado kurdo es un referente, a pesar del nacionalismo, el tribalismo, las jefaturas y la separación de las comunidades por religión o etnia. Además de ser un ejemplo que se puede extrapolar a otras épocas y regiones, es el referente de tentativa insurreccional proletaria más claro del siglo XXI. Claro está como en toda tentativa revolucionaria tenemos que hablar de lo que la convierte en tentativa, la contrarrevolución. Que en este caso es cualitativamente más interesante de analizar que los meros mecanismos de bombardeo masivo, cierre de filas burgués y apagón mediático. Así que seguimos pensando que esta segunda parte y la primera anterior sobre la guerra social en el Kurdistán es una labor que alguien tiene que hacer.

 Sin ningún lugar a la duda debemos reconocer la ardua, dolorosa y agotadora lucha contra las fuerzas burguesas más sanguinarias del islam que por razones históricas ha recaído cuantitativamente más sobre el proletariado kurdo, más que nada porque otras comunidades han sido numéricamente diezmadas por siglos de represión. Del lodazal del sicariato más pobre del Estado Islámico más sanguinario los kurdos se han elevado moralmente, de forma literal por la lucha contra el estado y la burguesía islámica. Al principio por proteger sus costumbres y sus jefaturas tribales. Pero dando paso a una lucha social que está a la vanguardia del proletariado en la región y es un ejemplo inspirador para otros rebeldes.

Eso no quita que el guerrillerismo leninista allá hecho presa fuertemente en las mentes y los corazones del proletariado. El tan sano odio al Estado y en particular Estado turco compartido por todos los pueblos de la región, de alguna manera como ha sucedido en otras regiones, ha hecho ocultar él porque o mejor dicho el para qué de la lucha. El guerrillerismo se centra en lo inmediato, en la necesidad perentoria del proletariado de vengarse, de vengar su propia muerte, de calmar su dolor, pero oculta el porqué de la forma de actuar de la burguesía. Sigue leyendo

¡De Gaza a Irán y al resto del mundo… abajo los explotadores!

BOLETÍN: Guerra de Clases #6

La historia de todas las sociedades que han existido hasta nuestros días es la historia de las luchas de clases.[1]

Desde la supresión y cooptación del último intento revolucionario global en los años 60 y 70 del siglo pasado, el dominio ideológico de la burguesía es casi total en la mayor parte del mundo: el nivel de la actividad organizada de clase es muy bajo y su expresión diaria se limita a actos de subversión individual o, en el mejor de los casos, huelgas y disturbios locales. En este texto queremos poner de relieve los acontecimientos que han sacudido a Irán en las últimas semanas, acontecimientos que van mucho más allá, del contexto de una región que constantemente y durante mucho tiempo ha estado a la vanguardia de la lucha de clases mundial, a pesar (y en contra) de la enorme concentración de capacidad asesina capitalista que se ha desatado allí. ¡Queremos subrayar la naturaleza de clase de estas luchas y la importancia de las rupturas con el orden capitalista que expresan nuestros camaradas en Irán!

Mientras que el gran conflicto imperialista, que las superpotencias globales y regionales libran desde hace varios años en Irak y Siria[2] a través de sus representantes locales, al mismo tiempo están entrando en un estado de limbo temporal, mientras las facciones burguesas, los ejércitos y las milicias que sirven a sus intereses también se están lamiendo las heridas, armándose y preparándose para la próxima ronda de carnicería, de carne de cañón del proletariado… y sus políticos y medios de comunicación están ocupados reinterpretándola como una imagen de victoria, para vendérsela a “sus ciudadanos”, reforzando y amarrando las correas que atan a nuestra clase al espectáculo democrático… el proletariado en la región está empezando a levantar la cabeza de nuevo.

En diciembre, miles de proletarios furiosos salieron a las calles en todo el Kurdistán iraquí y se enfrentaron con policías y unidades de Peshmerga. En la provincia de Sulaymaniyah los manifestantes se quemaron hasta los cimientos de la sede Peshmerga, así como la de los principales partidos políticos (los del lado del gobierno y la oposición).[3] Las oficinas de los partidos oficiales fueron quemadas también en el pueblo de Koye en la provincia de Erbil. Las razones inmediatas de su rabia fueron el terrible estado de los servicios básicos, el suministro interrumpido o inadecuado de agua potable y electricidad y varios meses de salarios no pagados, especialmente en el sector público. Durante los disturbios, al menos cinco de los manifestantes fueron asesinados por las fuerzas represivas del Estado y cientos resultaron heridos o detenidos.[4]

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