[Publicación] Ya no hay vuelta atrás Nº 6: Crisis y reestructuración capitalista en la región chilena

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Transcurrido ya casi medio año desde el cambio de mando, son pocas las cosas que pueden sorprendernos acerca de la gestión del gobierno de Boric, que no difiere de la más clásica contrarrevolución, salvo quizás el poco tiempo que le tomó develarse como tal (aunque ya vamos acostumbrándonos al ritmo vertiginoso de estas constataciones). Lo que se esbozaba en época de campaña es ya hoy ideología de Estado, y es la seguridad interior, la salvaguarda del estado de derecho (que nunca ha sido otra cosa que el control represivo y aislamiento de la disidencia), la tarea que vertebra las políticas del bloque gobernante, en función siempre de las necesidades del capital.

Entregada la propuesta de nueva constitución tras un publicitado y televisado evento, con un costo de la vida bordeando lo insoportable, y la misma nula representatividad política real pre-revuelta, el actual gobierno de los tres ex-rostros de la burocracia estudiantil desmovilizadora del 2011 se parapeta y pretende encarar con espíritu juvenil estos momentos críticos, a la espera de un plebiscito poco alentador y jugándose, más que cualquier otra cosa, su imagen, intentando dar muestras de capacidad de poner mano dura y orden tanto en lo público como dentro de su propia tienda política.

En un contexto de crisis del capital generalizada, Boric, a quien le cuesta mucho disimular su ego, quiere imprimir su propio estilo para salvaguardar la situación, pero la realidad es peor que la ficción y esta vez su oportunismo político, que lo llevó en pocos años a la presidencia del país, muy posiblemente no sea suficiente. En las siguientes líneas problematizamos sobre las principales “grietas” que aparecen en el escenario actual, que determinan las políticas del gobierno mismo, y que —y esto es lo que más nos importa— precipitan las condiciones para nuevas formas de enfrentamiento social, proceso que o bien se inscribe en la marcha destructiva del actual modo de producción capitalista, o profundiza las rupturas con ésta y comienza a afirmar una nueva forma de comunidad humana.

Comentario crítico sobre la orientación política del texto de “Colectivo contra el Capital – Movimiento Comunista” – Kolektivně proti Kapitálu – Mouvement Communiste

Ninguna guerra excepto la de clases!

El artículo escrito y enviado por los compañeros del proyecto Proletarchiv responde críticamente al texto del colectivo: “Colectivo contra el Capital – Movimiento Comunista” – Kolektivně proti Kapitálu – Mouvement Communiste (KPK/MC). Como su título indica, cuestiona no sólo las posiciones adoptadas por el KPK/MC, sino también por otros grupos y organizaciones en relación con la guerra en Ucrania.

De ello se desprende que al publicar este artículo crítico no estamos participando en una guerra privada contra el KPK/MC. Por el contrario, con ello queremos subrayar en términos generales la crítica comunista a la guerra burguesa contra todo «apoyo crítico», » legítima defensa contra el ataque imperialista», etc., que (voluntaria o involuntariamente) arrastran al proletariado a la guerra burguesa, lo sacrifican en el altar de la patria y la nación y lo convierten en carne de cañón.

Por lo tanto, contra el intento del KPK/MC de subordinar la defensa del proletariado al régimen democrático como supuestamente más favorable a la lucha de clases, contra su definición del derrotismo revolucionario como «apoyo crítico a la resistencia», el texto publicado a continuación plantea la única posición posible de los comunistas contra la guerra: la lucha del proletariado contra su «propia» burguesía y su «propio» Estado-nación. El derrotismo revolucionario, que no puede significar otra cosa que el proletariado debe luchar contra el enemigo que está en su «propio» país para lograr su derrota y contribuir así a la unificación del proletariado mundial sobre una base revolucionaria. Citando directamente el texto, «El objetivo de la resistencia de los proletarios, sin embargo, debe ser a la burguesía y al capital y no, según el KPK/MC, una de las partes en conflicto. Si han de derramar sangre, es sólo por sus propios intereses. [Es decir, durante la lucha revolucionaria, para que no haya que derramar más sangre. Nota de TV] La paz no como utopía burguesa, sino como consigna movilizadora, y como meta en el futuro tras la superación del capitalismo mediante la guerra de clases.»

Otro punto fuerte del texto es cómo define al Estado, es decir, como «violencia organizada de una clase contra otra». Esta definición se opone claramente a la definición socialdemócrata del Estado (sea cual sea la familia ideológica que la utilice, «anarquistas», leninistas, sindicalistas…) que lo identifica con un «gobierno» que, según esta lógica, debe ser derrocado, apoyado (como sugiere ahora el KPK/MC en el caso de Ucrania) o tomado sin que se produzca un verdadero cambio social.

Contra el apoyo al «movimiento democrático» que recomienda el KPK-MC, explicando que «la dictadura abierta es un terreno menos favorable para la lucha de clases que la democracia liberal», el texto declara claramente que el interés del proletariado no es defender una forma contra otra, sino organizarse como clase en defensa de sus propios intereses: «Los comunistas no son demócratas que persiguen una política democrática enriquecida por una crítica del capitalismo, ni son los que esperan un terreno democrático adecuado para su lucha de clases, ni instan a los proletarios a luchar por procedimientos democráticos. « Sigue leyendo

¿INTERSECCIONANDO EL CAPITALISMO?

Por Barbaria

Introducción

No es la primera vez que escribimos acerca de la postmodernidad[1] y, sin embargo, volvemos a ello. ¿Por qué? Por una parte, queremos afinar mejor algunas consideraciones teóricas y de método en la crítica a la postmodernidad y, por otro lado, nos sigue pareciendo una de las ideologías que más influencian hoy en día a quienes buscan clarificarse y radicalizarse frente a las miserias de este mundo. Se trata además, para nosotros, de una cuestión de método. No solo es importante qué pensamos de la realidad social, sino con qué método nos acercamos a ella. El método postmoderno, como explicaremos más adelante, reproduce inevitablemente las categorías del capital y nos impide hacer una crítica que vaya hasta la raíz de este sistema, cuestión indispensable para quienes apostamos por otro mundo distinto. Entender en qué consiste ese método postmoderno y qué consecuencias tiene es útil, en ese sentido, para asumir un método que parta del comunismo y la apuesta decidida por la revolución. Por todo ello, nos parece importante volver sobre estos temas de un modo, creemos, no repetitivo sino profundizando las razones de la crítica, las falsas dicotomías que enfrentan muchas veces a los defensores de la postmodernidad con sus críticos ficticios. Para entender de dónde surge la postmodernidad, cuáles son las razones de su fuerza y hegemonía, ya que sabemos que lo falso es siempre un momento de lo verdadero, o, dicho de otro modo, que toda ideología es una expresión que nace del suelo de esta sociedad. No basta simplemente denunciarla como algo falaz o negativo, sino entenderla como una expresión distorsionada, fetichista, de la producción y reproducción material del mundo, en este caso del capitalismo. Sabemos con Marx, y otros compañeros de nuestro partido histórico, que la ideología no es sino una muestra más de las metamorfosis del valor como relación social. Una expresión de su forma social objetiva en el plano del pensamiento, del espíritu. Un mundo dividido y escindido, como el capitalismo en el que vivimos, reproduce ideologías y teorías que hacen de la división y la separación la base de su concepción del mundo. Además, en este momento de desarrollo capitalista, cuando su crisis es cada vez más aguda, las separaciones tienden a agudizarse. El dinero aparece, en su virtualidad, como riqueza auténtica, validada por sí misma. Vivimos en los tiempos en que se multiplica geométricamente el capital ficticio, sin apenas relación con la producción real de valor. Cuando las separaciones se acentúan, se hace posible una teoría enamorada de los simulacros puros del lenguaje, sin importar su relación con la realidad. De todo ello queremos hablar y profundizar en las páginas que siguen. Sigue leyendo

Robin Hood en el bosque del capital

Por Barbaria

Publicamos el siguiente texto, escrito en agosto de 2019 para la revista Salamandra nº 23-24 en el contexto de un debate sobre si es posible o deseable escapar al capitalismo, vivir en su exterioridad, como propuesta radical de vida y lucha.

I

Mientras se escriben estas líneas, el Amazonas está ardiendo.

En verdad no ha dejado de arder.

En verdad, la serie de incendios que ha dado la voz de alarma este agosto de 2019 no es más que un gran incendio que viene perpetuándose desde hace décadas, arrasando uno tras otro los recovecos ―geográficos o no― que podían creerse a salvo del capital.

Robin Hood se está quedando sin bosques donde esconderse.

II

Desde el propio nacimiento del capitalismo vemos emerger una resistencia en contra de este sistema. A veces, estas resistencias se expresan en una lucha frontal, otras en tentativas de escape. Otras veces, un movimiento de lucha deja formas de asociación que funcionan al mismo tiempo como refugio y como preparación de los combates por venir. Todo ello hace parte de un mismo movimiento secular que nace espontáneamente del suelo de esta sociedad y en el cual la comunidad humana se rebela contra la mercancía. Sigue leyendo