La rebelión de los camioneros en la encrucijada

Envuelta en la mayor rebelión desde 2013, la clase trabajadora brasileña reaparece hoy en el escenario histórico. Las revueltas y protestas en el Carnaval, así como la oleada de manifestaciones tras la muerte de Maríelle Franco, eran señales que ya estaban anunciando la actual rebelión social. Las luchas que estamos viviendo hoy estaban siendo frenadas por la manipulación/polarización electoral, por el golpe de 2016, por las demagogias espectaculares de periodistas y jueces, que intentaban salvar el sistema con su falso discurso de “moralización de la política” —una tentativa de usar a la clase trabajadora como carne de cañón en la disputa entre burgueses, de la parte del Estado y de la sede del gobierno que hoy es el Supremo Tribunal Federal— y por el deterioro aún mayor de sus condiciones de supervivencia. Todo esto, sin embargo, tras varias luchas en los últimos años contra la Copa y las Olimpiadas, contra las privatizaciones, contra la represión, contra la militarización, contra la precarización del funcionariado, contra los vertidos, contra las reformas de la educación y después de las huelgas/revueltas de marzo-junio de 2017. Por un lado las debilidades y, por otro, los flagrantes sabotajes de tales luchas por parte de los dos brazos del Estado (“derecha” e “izquierda”), vuelven a amenazar ahora la rebelión ejemplar de los camioneros, que paralizó la economía del país y que a pesar de la perseverancia y de la determinación con que está siendo conducida, necesita identificar los obstáculos y los enemigos para poder triunfar. ¡Todo el apoyo a los trabajadores en lucha! ¡Por la construcción de la huelga general insurgente! Sigue leyendo

[Libro] El trabajo es un crimen / El grupo De Moker

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El trabajo es un crimen – Herman J. Schuurman, seguido de El grupo De Moker. La juventud rebelde en el movimiento libertario holandés de los locos años 20 – Els Van Daele

De Moker, ppruiend blad voor jonge arbeiders (El Mazo, periódico de agitación para jóvenes trabajadores) fue publicado entre 1923 y1928 desde Holanda. Uno de sus fundadores redactó El trabajo es un crimen. Mientras participaban en todas las luchas contra el capitalismo vigente y el militarismo, dirigieron su crítica hacia los partidos y sindicatos, a los cuales veían más como un freno que un estímulo.

«He ahí el porqué nosotros vamos a sabotear conscientemente cada empresa capitalista. Cada patrón sufrirá pérdidas a causa de nosotros. Allí, donde nosotros, jóvenes rebeldes, seamos obligados a trabajar, las materias primas, las máquinas y los productos serán obligatoriamente puestos fuera de funcionamiento. Saltarán a cada instante los dientes del engranaje, los cuchillos y las tijeras volarán en pedazos, las herramientas más indispensables desaparecerán de la vista —nos enseñaremos los unos a los otros las formas y maneras de hacerlo—. No queremos ser destruidos por el capitalismo: por eso el capitalismo debe ser destruido por nosotros.»