Apuntes críticos sobre la coyuntura actual en Ecuador un mes después del Paro Nacional, desde los dos bandos de la lucha de clases

Terrorismo de Estado: eso es el Capitalismo organizado.

Desde el bando del Gobierno o del Estado burgués: 

1. Existe represión selectiva, tanto legal como policial y mediática, contra dirigentes indígenas, sindicales y estudiantes, brigadistas médicos incluidos, que participaron en el Paro, a modo de venganza y “castigo ejemplar”.

2.  Las FF.AA. de este país se están preparando para la Contrainsurgencia: se trata de una declaración de guerra del Estado contra los luchadores sociales arriba mencionados y, en especial, contra los supuestos “19 grupos violentos” y “células anarquistas” (inexistentes), a las cuales están rastreando y van a erradicar, dicen. Al igual que ha pasado en otros países, el Estado ecuatoriano se está inventando un nuevo enemigo interno para justificar su brutal e hipócrita terrorismo y para atemorizar a la población, porque en el fondo tiene miedo de las masas proletarias después del Paro, de lo que son capaces de hacer y de que vayan a hacerlo de nuevo. Para lo cual, pide que se cambien algunas leyes y que les den más dinero y equipamiento. Para colmo, Presidencia le rinde homenaje a policías y militares en el Palacio de Carondelet por su “excesiva generosidad” en el “uso progresivo de la fuerza” durante el Paro; Palacio que, por cierto, sigue rodeado con rejas y alambres de púas. Además, les está dando “terapia” a los policías que se quedaron “traumados” por haber sido “secuestrados” durante el Paro… sí claro, pobrecitos. Lo dicho: brutal e hipócrita terrorismo de Estado.

3.  Económicamente hablando, la semana anterior se ratificaron las reformas laborales en clave precarizadora de la clase patronal y el gobierno contra la clase trabajadora urbana y rural de este país, con la complicidad de los sindicatos: recortes o despidos de personal; reducción de sueldos, vacaciones y pensiones jubilares; modificación de la jornada de 40 horas semanales; contratos flexibles, etc.

4. Se va a reducir el presupuesto estatal para la Universidad pública, lo cual significa empeorar las condiciones de estudio de las y los estudiantes, así como también las condiciones de trabajo de las y los docentes y del personal administrativo.

5. El gobierno acaba de plantear una «ley de crecimiento económico» que consiste principalmente en la eliminación de impuestos y aranceles para beneficiar directa y exclusivamente a la burguesía importadora, exportadora, agroindustrial y de la construcción. Tratando de compensar esto con la eliminación y la reducción de otros impuestos menores a ciertos artículos de consumo que beneficiarían a la «clase media».

6. También acaba de plantear algunas medidas para «reactivar el agro» que, en realidad, son un pretexto para «focalizar» la eliminación de los subsidios a los combustibles y la administración de los créditos en ese sector. Tratando de compensar esto con migajas insostenibles y demagógicas tales como nuevas escuelas rurales, ingreso de bachilleres a la universidad pública, entre otros. Sin duda, se trata de un intento desesperado, vergonzoso y en vano para engañar, dividir, comprar y apaciguar al movimiento indígena y campesino.

7. Sigue avanzando silenciosamente el proceso de privatizaciones de algunas empresas públicas: Corporación Nacional de Telecomunicaciones-CNT, hidroeléctricas, banco del Pacífico, refinería de petróleo de Esmeraldas, empresas de distribución de electricidad, cementera nacional, etc. Para los burgueses, estas privatizaciones representarán grandes negocios y ganancias; pero, para la mayoría de la población, para el proletariado, las mismas se traducirán en un aumento del costo de la vida o, lo que es lo mismo, en un mayor empobrecimiento.

8. Los medios de comunicación oficiales (uno de los cuales, Teleamazonas, pertenece a uno de los mayores bancos de este país, Banco Pichincha) siguen desinformando y mintiendo todos los días, obviamente a favor del gobierno burgués y asesino de Moreno y en contra de las protestas de lxs de abajo, quejándose todavía de «las pérdidas que generaron al país» (es decir, a las empresas), y a quienes siguen tachando de «vagos, vándalos, insurgentes, terroristas».

9. Frente a todas estas acciones de ofensiva por parte del gobierno, es posible que pronto se reactive la movilización social en Ecuador. A las calles nuevamente.

Desde el bando de los movimientos sociales o del proletariado en lucha: 

1. Se está luchando por los 1192 detenidos (incluidos menores de edad), los 1340 heridos y los 11 muertos del Paro. Se exige libertad, solidaridad, justicia y reparación concretas para todos estos compañeros, y que este gobierno asesino de Moreno no quede en la impunidad, sobre todo sus ministros Jarrín y Romo.

2. No cabe duda de que el movimiento indígena encabezó el Paro Nacional (no fue el único ni el primero en salir y tomarse las calles, pero luego de unos días sí fue el actor principal). Sin embargo, en las tres últimas semanas, el movimiento indígena y el movimiento sindical han oscilado entre el diálogo con el gobierno y el anuncio de nuevas medidas de hecho o movilizaciones. Por lo cual, es necesario hacer su respectiva crítica desde un punto de vista autónomo y radical de base.

3. Crítica a la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador-CONAIE: al onceavo día del Paro se sentó a dialogar y negociar con el Gobierno, formalizó la derogación temporal del Decreto Ejecutivo 883 lograda gracias a la lucha callejera, pero al mismo tiempo desmovilizó el Paro Nacional. Luego están las acciones y declaraciones ambiguas y oportunistas de su presidente Jaime Vargas (llama a tomar medidas de hecho luego al diálogo con el gobierno y luego otra vez a las medidas de hecho, le dice patojo de mierda al patojo de mierda de Moreno y luego le pide disculpas, habla de formar un “ejército indígena” y luego de colaborar con la fuerza pública, cuando habla en ruedas de prensa fantasea electoral y presidencialmente, pues ya está hablando de gobierno, ministerios, etc.). Hace dos semanas, la Conaie convocó a las organizaciones sociales a conformar un “Parlamento de los Pueblos” (en la práctica: Conaie-Fut-Frente Popular [ésta última es una organización estalinista, electoralista y oportunista] más otras organizaciones menores) para construir una propuesta de “nuevo modelo económico” y entregársela al gobierno a fin de «evitar un nuevo paquetazo». El problema con esto es que lo primero es una forma política capitalista, democrática-burguesa y representativa que imita al Parlamento, Congreso o Asamblea Nacional del Estado de los ricos y poderosos; y lo segundo, es el típico programa reformista reciclado por enésima vez, es decir: un programa estatista (plantea que el Estado sea el principal actor y rector económico), redistribucionista (ya que pone especial énfasis en la redistribución de los impuestos y los salarios), asistencialista (tanto con el sector rural como urbano de la economía y la sociedad), neodesarrollista (habla de un «nuevo y verdadero desarrollo de nuestro país») y plurinacionalista (recordemos que el programa de la Conaie se reduce al “Estado Plurinacional”). La crítica radical, en este caso, es que no se trata de cambiar de modelo económico (y mucho menos por la vía electoral, como de seguro lo hará en el 2021) sino de cambiar de sistema social en su totalidad y de raíz, porque el problema de fondo no es el “neoliberalismo” ni el FMI sino el capitalismo; el cual, hoy en día se encuentra en una situación de crisis y catástrofe tal que amenaza con extinguir nuestra especie y devastar aún más nuestro planeta. Sí: así de grave está la cosa. Además, en las últimas tres décadas todos los modelos y gobiernos tanto de derecha como de izquierda en todo el mundo no han hecho más que administrar la crisis y evidentemente han fracasado, no por tal o cual error de política económica ni por culpa de tal o cual dirigente en el poder, sino porque el capitalismo y su crisis son ingobernables, y actualmente están al borde del colapso. Así pues, el llamado “realismo político” y económico de la socialdemocracia es una utopía reaccionaria, porque no pretende destruir y superar al sistema capitalista, y porque le exige a éste algo que ya no puede hacer. Por lo tanto, la única salida o alternativa real y radical frente a la crisis y la catástrofe capitalista es la revolución social mundial, el comunismo y la anarquía; es decir, la abolición y la superación de la propiedad privada, el trabajo asalariado, el valor, el mercado, las clases sociales, los Estados, las patrias, las razas y toda otra forma de opresión. Y esto, por supuesto, no se hace desde el Estado burgués y sus elecciones, sino sólo mediante la lucha autónoma y antagonista de lxs explotadxs y oprimidxs de la ciudad y del campo por nuestras necesidades, intereses y demandas de clase, precisamente en contra del capitalismo y su Estado hasta abolirlos y superarlos de una vez por todas, sustituyéndolos por la comunidad humana mundial.

4. Crítica al Frente Unitario de Trabajadores-FUT: después del Paro anuncia nuevas movilizaciones para el 30 de octubre contra las últimas reformas laborales pero, como el gobierno no le da permiso, depone tal medida de hecho y acto seguido se va a negociar con los empresarios y el gobierno, y termina ratificando esas mismas reformas o el paquetazo laboral contra la clase trabajadora de este país, mencionado anteriormente (ver arriba el punto nro. 3 de la 1ra parte de estos apuntes). Nada nuevo o sorprendente, al fin y al cabo: se trata de los sindicatos cumpliendo su sempiterno rol de negociadores de la explotación de la clase proletaria y de colaboracionistas con la clase dominante. Vendidos y arribistas. Órganos del Capital-Estado en el seno de la clase trabajadora, órganos de la contrarevuelta y la contrarrevolución. Lxs trabajadorxs (formales e informales; empleadxs, desempleadxs y subempleadxs) debemos organizarnos y luchar por nuestras necesidades materiales e intereses inmediatos de clase, sí, pero afuera y en contra de los sindicatos. Existen otras formas de organización y, sobre todo, otros contenidos de la lucha proletaria contra el Capital.

5. Existen diferencias, tensiones, conflictos y desbordamientos entre bases y dirigentes, en la Conaie y en otras organizaciones, antes, durante y después del Paro. Este no es un hecho menor. Al contrario. El desbordamiento de las dirigencias por parte de las bases es clave para la radicalización de la lucha social.

6. Existen nuevas organizaciones y procesos tales como asambleas de bases autoconvocadas en Quito (por ejemplo, la Asamblea Anticapitalista de Quito en la cual participamos actualmente), Cuenca, Loja, Cotopaxi, Chimborazo, que a su vez proponen formar, fortalecer, articular y empoderar asambleas territoriales en todas partes (barrios populares, universidades públicas, comunas indígenas, lugares de trabajo, etc.), las cuales discutan y tomen decisiones sobre todas las necesidades de la lucha y de la vida colectivas. Sí: ¡Todo el Poder a las Asambleas! Aunque también hay que decir que este sector asambleario del movimiento social local es minoritario y débil, inclusive marginal entre las masas y entre las mismas minorías proletarias activas. Sin embargo, esto no es poca cosa, porque antes del Paro algunas de estas minorías no existían y ahora ya existen, están sacando las lecciones de las jornadas de octubre y preparándose para nuevas batallas. La mejor escuela de formación es la lucha y nuestra clase aprende para seguir luchando cada vez mejor por su autoemancipación.

7. La prensa digital contrahegemónica o los medios de contrainformación siguen haciendo lo suyo todos los días en redes sociales. Recomendamos seguirlos (en la última página del fanzine “Somos Pueblo” N° 1 consta una lista de estos medios).

8. A modo de conclusión: el Paro terminó pero la lucha social sigue y debe seguir hasta las últimas consecuencias. La clave para ello está en agitar y fortalecer la autoorganización, la movilización y la radicalización de las bases proletarias de la ciudad y del campo, las bases indígenas y mestizas, afuera y en contra de instituciones estatales, sindicatos, partidos, representaciones, negociaciones y elecciones. La lucha por nuestras necesidades vitales es directa, autónoma y radical o no es. Y tiene por base la solidaridad y la combatividad de clase, el apoyo mutuo y la acción directa, o no es. Decir que la lucha sigue y debe seguir hasta las últimas consecuencias, significa que la lucha es por tomarlo y cambiarlo todo, por la revolución social total e internacional y no por reformas estatistas, populistas y “pluri”nacionalistas. Y mientras tanto, a luchar con cabeza y mano propias por mejorar nuestras condiciones de vida e ir más allá. El anticapitalismo, el antiestatismo, el internacionalismo y la autonomía proletaria no son «principios abstractos, extremistas e infantiles», como suelen decir los reformistas. Son una necesidad concreta para mantener y hacer avanzar la lucha concreta de nuestra clase por su reivindicación y emancipación, aquí y en todas partes. Los últimos acontecimientos en Ecuador, Chile y algunos otros países de todo el mundo han demostrado que la revuelta proletaria está a la orden del día y que la revolución social es posible. Obviamente falta mucho para ello, pero algo se empieza. Luchemos por hacerla realidad o, al menos, demos los primeros pasos y semillas, porque esto recién ha empezado como tal. Por lo pronto, a pesar de la vuelta a la normalidad, algunas minorías anticapitalistas seguimos activas y esperamos atentas a que hayan nuevas movilizaciones de masas (independientemente de quienes las convoquen) para salir a las calles a luchar junto a ellas, como parte de ellas, para así poder contribuir a desarrollar su autonomía y su radicalización; a generar agitación, tensión, desbordamiento, ruptura y salto cualitativo o elevar su nivel de lucha, organización y consciencia; en fin, para poder contribuir a construir una fuerza social realmente revolucionaria, lo cual implica construir previamente una “corriente” realmente revolucionaria al interior del proletariado que lucha, así sea de forma minoritaria en un inicio, pero es necesario hacerlo. Hablando más concretamente, esto aplica para todas las luchas actuales y futuras por reivindicaciones específicas de diversos sectores explotados y oprimidos (reivindicaciones económicas, antirrepresivas, educativas, culturales, sexuales, etc.), porque estas no se mendigan a los ricos y poderosos que nos matan de hambre, depresión y a bala, sino que se arrancan de sus manos, se generalizan, se unen y se radicalizan hasta devenir revolución social. La insurrección también exige la unificación y centralización de todas estas fuerzas para poder golpear y derrotar realmente al enemigo común: el Estado capitalista, mediante un autogobierno asambleario, antiestatal, antimercantil e internacionalista de las masas proletarias. Lo cual obviamente no ocurre de la noche a la mañana, es un proceso histórico e internacional, pero sin etapismos, representaciones, negociaciones ni males menores o migajas. De lo contrario, la lucha social es cooptada y anulada por nuestro enemigo de clase a través de quienes dicen representarnos pero que en realidad la trafican y la traicionan. Por esta razón, el reformismo de la izquierda es tan o más peligroso y nefasto que la represión estatal. Aquí y ahora, pues, es necesario separar aguas, enfrentar y superar el reformismo al interior de las propias filas de las organizaciones de la clase trabajadora urbana y rural, en la práctica y en la teoría (y también en el discurso), al calor de la misma lucha de clases real o desde «donde las papas queman». Autoorganización, movilización y radicalización de las bases proletarias para tomarlo y cambiarlo todo, debe ser nuestra consigna en este momento. Lxs explotadxs y oprimidxs de este país no nos lanzamos a las calles ni nos jugamos el pellejo en el Paro Nacional para luego conformarnos con las mismas migajas de siempre. Estamos hartxs de todo este sistema de mierda que sufrimos a diario. Somos lxs nadies y lo queremos todo. Vamos hacia la vida y no negociaremos con la sangre de nuestros muertos. La lucha sigue y debe seguir hasta las últimas consecuencias, es decir hasta hacer la revolución social y no una reforma económica y política.

9. Queremos finalizar estos apuntes con un hermoso mensaje que fue escrito con marcador en un bus de esta ciudad el día 3 de noviembre, que dice: “¡Feliz Cumplemes del Paro! Volveremos cuando así lo decidamos.”

Un@s proletari@s cabread@s de la región ecuatoriana por la revolución comunista anárquica mundial
Quito, 8 de noviembre del 2019