El espíritu posmoderno del capitalismo

Publicamos la transcripción de la charla que dimos en la ciudad de Valparaíso (Chile) en agosto de 2020 sobre la crítica a la posmodernidad, como una ideología que expresa y radicaliza las categorías propias de la sociedad capitalista. [Barbaria]

Muchas gracias a vosotras y vosotros por la invitación y por poder estar aquí. Nosotros somos un grupo de compañeros y compañeras que venimos de Madrid y París. Estamos en esta región del mundo, en Argentina y en el Estado chileno, y hemos aprovechado sobre todo para poder conocer a toda una serie de compañeros y compañeras con las que estamos en contacto y con los que tenemos bastantes afinidades desde el punto de vista de las posiciones. Y al mismo tiempo para poder hacer presentaciones sobre algunos temas (lo comentábamos antes de manera informal) en relación a la lucha de los chalecos amarillos que está ocurriendo en Francia, y también acerca de nuestro cuaderno para una crítica a la posmodernidad.

Entonces, el sentido de esta discusión para nosotros es el de una crítica que no es académica, que no es universitaria, sino al contrario, que entiende que hoy en día hay un gran problema en los medios más radicales, anarquistas, revolucionarios, que tiene que ver con el peso que la universidad tiene en las elaboraciones de un pensamiento de crítica social. Es desde este tipo de perspectiva donde cobra su sentido el cuaderno que hemos editado y que tiene un aspecto queridamente polémico, porque creemos que puede ayudar también a discutir de una determinada manera.

Así, hay un primer aspecto que consiste en el mismo origen del término posmodernidad. La primera vez que aparece el término de posmodernidad tiene que ver con un libro de Lyotard que se llama La condición posmoderna y que se publica en el año 1979. Lyotard era un profesor universitario, un académico francés que produce este libro que va a ser un auténtico best-seller desde un punto de vista académico. Pero Lyotard no era solamente un profesor universitario. O sea, era un profesor universitario en ese momento, pero originariamente en realidad había sido miembro de una organización de la región francesa muy interesante que era Socialismo o Barbarie. Junto a él había otros compañeros bastante conocidos como Claude Lefort o como Castoriadis, que habían desarrollado ese tipo de perspectiva, que es una de las más interesantes, para nosotros, de lo que sería la ultraizquierda francesa.

Ese tipo de extrema izquierda antiestalinista y antileninista se va a desarrollar en los años 50 y en los años 60. En muchas cosas tienen aspectos parecidos a los nuestros o que rescatamos, como la misma crítica por ejemplo a la dicotomía izquierda-derecha o la crítica a la Unión Soviética, en su caso como una forma de colectivismo burocrático, o la reivindicación de la autonomía de las luchas obreras. Un montón de aspectos que nos parecen muy interesantes. Cuando Socialismo o Barbarie se disuelve, además, Lyotard lo que hace es desarrollar otra organización con otros compañeros y compañeras: Poder Obrero. Para que nos hagamos una idea, en torno a ese tipo de organización va a haber autores y compañeros que siguen siendo muy interesantes a día de hoy como Gilles Dauvé.

Entonces, ¿por qué creemos que es interesante esta anécdota? Porque en cierto modo lo que Lyotard hace desde un punto de vista teórico y autobiográfico tiene que ver con una dimensión mucho más colectiva, de época. Lo que se desarrolla en realidad en los años 70 y 80 es una derrota histórica de las luchas que para nosotros son luchas de clase, luchas proletarias, y que se van a dar en los años 60 y 70 a lo largo de todo el mundo. De la misma manera que del 17 al 23 había habido en el mundo una primera oleada de luchas, en los años 70 hay una segunda oleada de luchas, que además en algunos casos van a implicar reivindicaciones nuevas o mucho más radicales por parte de esos movimientos que se van a desarrollar internacionalmente. Sigue leyendo

[Audio] POSMODERNIDAD O LA IMPOSTURA DE UNA FALSA RADICALIDAD

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Abordaremos algunos de los lugares comunes ideológicos de nuestra época, lugares comunes que por comodidad llamamos post-modernos. De manera general, se pueden reconocer por la idea de que cualquier intento de buscar una emancipación radical sería un metarrelato, que buscar algún criterio de verdad u objetividad sería prueba de prepotencia y voluntad de dominio. Así, no existirían criterios generales y universales por los que definir la realidad del mundo y por tanto tampoco una búsqueda de una liberación general: todo es subjetivo, la única lucha posible es la que se da desde lo cotidiano, en la microfísica de poderes, sin el riesgo de caer en esencialismos y definiciones seguras siempre peligrosas.

Esta reflexión surge desde una práctica revolucionaria y la crítica la hacemos desde la influencia que este tipo de planteamientos y autores tienen dentro de los activistas radicales que tratan de luchar contra este mundo.

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Posmodernidad o la impostura de una falsa radicalidad

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[Recibimos y publicamos de Barbaria]

Introducción

En este texto pretendemos realizar una crítica somera a algunos de los lugares comunes ideológicos de nuestra época, lugares comunes que por comodidad llamamos postmodernos. De manera general, se pueden reconocer por la idea de que cualquier intento de buscar una emancipación radical sería un meta-relato, que buscar algún criterio de verdad u objetividad sería prueba de prepotencia y voluntad de dominio. Que no existen criterios generales y universales por los que definir la realidad del mundo y por ende no existe una búsqueda de una liberación general. Que todo es subjetivo, que la única lucha posible es la que se da desde lo cotidiano, en la microfísica de poderes, sin el riesgo de caer en esencialismos y definiciones seguras siempre peligrosas, etc.

Este texto lo escribimos desde una práctica revolucionaria y la crítica la realizamos desde la influencia que este tipo de planteamientos y autores tienen dentro de los activistas radicales que tratan de luchar contra este mundo. Por eso nos parece importante poder discutir acerca de las imposturas que se desprenden de este tipo de autores. La corriente que más ha introducido este tipo de perspectiva en “los movimientos sociales” es una versión light y reformista del movimiento autónomo histórico que tiene en Toni Negri uno de sus principales referencias y que ha hecho de las obras de Deleuze, Foucault, Guattari… presuntos manuales de radicalidad por la que tendrían que pasar los activistas “instruidos”. El reciente libro de Marina Garcés, una profesora de filosofía de la universidad y representante de este tipo de corrientes e ideas, expresa perfectamente aquello que queremos criticar. Una radicalidad aparente en formas y en los discursos que dicen querer deconstruirlo todo y una impotencia que nace desde las premisas como ella misma reconoce en el inicio del prólogo de su libro, Ciudad Princesa (pág. 11): Sigue leyendo