Texto extraído de la publicación internacionalista «La Oveja Negra», Boletín de la Biblioteca Archivo Histórico-Social «Alberto Ghiraldo», una vez más con una pequeña aportación al tema sobre la izquierda burguesa en Grecia y España… (Materiales)
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A comienzos de este año, en Grecia, un partido de izquierdas ganó las elecciones generales. Desde aquí, el gobierno nacional felicita a los nuevos dirigentes y remarca que «será una oportunidad para profundizar las históricas y excelentes relaciones entre ambos países y sus pueblos». Por todas partes diversos progresistas vuelven a tener esperanzas y a esperar de sus gobernantes.
La indignación generalizada gestada por la crisis en diversos Estados europeos fue canalizada a través de partidos socialdemócratas que no hicieron más que intensificar y formalizar reivindicaciones que, si bien desde un principio no se salieron del ciudadanismo, fueron recuperadas y encauzadas hacia un discurso basado en la defensa de la democracia y la economía. En este contexto donde la represión y los anteriores gobiernos pierden efectividad frente a la movilización social, el Capital vuelve a reacomodarse con una nueva/vieja fórmula. Es bajo la ideología de la nación, del trabajo y de la “buena” administración capitalista que se han erigido y fortificado estos partidos de izquierda.

En España, Podemos se funda en el 2014 con sus bases en el movimiento ciudadano denominado 15M. A partir del 2008, la crisis empieza a sentirse y se producen varias movilizaciones, huelgas y protestas, pero es el 14 de mayo del 2011 cuando éstas se articulan en grandes manifestaciones, siendo la principal en la Puerta del Sol. Esta iniciativa fue arengada desde diversos sectores, que ya venían nucleando los diferentes reclamos (precariedad laboral, parados, recortes sociales, etc) y pregonando que la miseria y la precariedad eran fruto de una mala administración política y económica que favorecía sólo a una pequeña parte de la sociedad y a las multinacionales. Esta va a ser la naturaleza del movimiento ciudadanista, que aunque en su mayoría se manifestó por fuera de partidos y sindicatos, no llegó a romper con estas estructuras. Sumado a una falta de memoria histórica de clase se termina donde siempre: en la lucha política y contrarrevolucionaria por reformas, pilares de la ideología socialdemócrata.A las manifestaciones le sucedieron acampes, asambleas, cooperativas, plataformas y organizaciones por luchas específicas. A partir de esta experiencia, Podemos elaboró su manifiesto Mover fichas: Convertir la indignación en cambio político, donde plantearon la necesidad de un partido en las elecciones europeas que pudiera oponerse a las políticas de la Unión Europea sobre la crisis. Así, en las elecciones del 2014 obtuvieron cinco escaños en el parlamento europeo. El discurso de Podemos ya podía escucharse entre muchos participantes del 15M, sólo que los primeros lo institucionalizaron llevándolo a las urnas, queriendo mostrar como única opción la vía democrática.
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