E.U. : Solidaridad con los/as rebeldes de las cárceles. Por un mundo sin prisiones ni policía

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(Extraído de alasbarricadas.org)

En Estados Unidos, la huelga contra la explotación laboral de los presos no ha hecho más que comenzar; para darla a conocer se ha puesto recientemente en internet este folleto para leer y difundir, y aquí se traduce su texto para Alasbarricadas.

“La lucha contra las cárceles necesita tomar muchas formas. Ha de ser lenta y concienzuda, pero también rápida e impredecible. El apoyo a los camaradas encarcelados requiere dedicación, paciencia y tiempo para crear relaciones reales. Nuestros camaradas presos perseveran en la lucha, y nosotros continuamos apoyándolos y siendo sus cómplices de todas las maneras a nuestro alcance. Pero también buscamos atacar implacablemente la infraestructura y la lógica de las prisiones, para volvernos cómplices de la lucha dentro de la prisión y de la lucha contra la prisión.

El 9 de septiembre, aniversario de la rebelión en la prisión de Attica, presos a lo largo de todos los Estados Unidos llevaron a cabo acciones para dejar inoperantes las cárceles en todo el país. En su llamada a la acción se puede leer: “La esclavitud vive y goza de buena salud en el sistema carcelario, pero cuando el año terminé esto ya no será así nunca más. Estamos llamando a poner punto final a la esclavitud en América. Dirigimos la palabra a los propios esclavos. No hacemos peticiones o solicitudes a quienes nos mantienen en cautividad, nos pedimos actuar a nosotros mismos. Al que está preso en cualquier estado o en cualquier institución federal de nuestras fronteras, te llamamos a dejar de ser un esclavo, a dejar que se pudran los frutos de la plantación, a ir a la huelga y dejar de reproducir las instituciones en las que estás encerrado. – Esta es una llamada de escala nacional a que los presos no trabajen en sus talleres para poner fin a la esclavitud en las cárceles, empezando el 9 de septiembre de 2016. Estas instalaciones no pueden funcionar sin nosotros”.

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La huelga toma fuerza de una sucesión de revueltas, de huelgas de hambre y de otros actos de rebelión colectiva en las prisiones estadounidenses, desde Texas a Wisconsin, a Alabama, a Ohio, a Michigan y más allá. Tiene lugar en un contexto de rebelión más amplia contra la policía y la supremacía blanca que comenzó cuando el movimiento Black Lives Matter (“Las vidas negras importan”) ocupó la posición central siguiendo el levantamiento de Ferguson de hace dos años. Una combativa, emprendida por negros, frecuentemente multirracial rebelión contra la violencia racista de Estado se extiende por todas partes, con levantamientos relevantes en Baltimore, New York, Minneapolis, Oakland, Chicago, Milwaukee y otras ciudades de todo el país, así como menores pero no menos sustantivas en un número incontable de localidades.

Estamos respondiendo con lucha en todos los frentes. La resistencia indígena contra una ocupación genocida continua fortaleciéndonos a todos. Maricas, transexuales, mujeres de color siguen revolviéndose contra el abuso y la violación y el asesinato. Las madres se rebelan contra las situaciones de tortura cuando buscan asilos, cuando dan a luz esposadas, cuando superan la esterilización forzada.  Los niños que son separados de sus padres y encerrados en soledad luchan por mantenerse vivos lo suficiente para llegar a ver que ponemos fin a esta situación.

Cada vez más, muchas personas están actuando para la definitiva desaparición del control y de las prisiones. Si empezamos por admitir que estamos viviendo sobre tierra indígena ocupada, es innegable que estas instituciones estatales son ilegitimas hasta la raíz. Ante el reciente anuncio de que el gobierno federal cesará, en supuestos limitados, de hacer uso de las prisiones privadas, queremos afirmar que no nos interesa tanto modificar los medios con los que el Estado nos controla como terminar con el propio control del Estado.

Reconocemos que la cárcel no termina en sus muros, sino que penetra en nuestras vidas a través de una densa red de controles estatales. La policía, la libertad provisional “bajo palabra”, los puestos de control de estupefacientes, las cámaras de control en las calles, las escuelas racistas, los controles en las frontera, la reeducación de clases disfrazada de programas lúdicos, las violaciones y abusos cometidos por la policía, los guardianes de las cárceles, los agentes de frontera y los demás que tienen acceso a esta clase de violencia autoritaria – todas estas cosas hacen funcionar a la sociedad carcelaria y todas ellas han llegado a ser normales con el paso del tiempo. Esta es la clave. Pero también quiere decir que la lucha contra las cárceles puede tener lugar en cualquier sitio en el que estemos. La necesidad de defendernos y la ocasión para el ataque están en todas partes, en cualquier instante de nuestras vidas.

Ahora, la rebelión contra la supremacía blanca y el Estado mantiene el pulso tomando formas nuevas, excitantes, creativas y carentes de complejos. La aparición de una lucha a gran escala, coordinada y dirigida por presos, que coincide con acciones del exterior contra la policía y contra el control, trae la posibilidad de llevar la lucha contra la prisión y la supremacía blanca a terrenos más amplios. Queremos que la huelga se extienda.

Esperamos mostrar a los rebeldes entre rejas que les seguimos, que nos inspiran y que no les dejaremos caer. Queremos dejar claro a las instituciones penitenciarias que las represalias contra nuestros compañeros de dentro no tendrán lugar sin consecuencias materiales en el exterior.   Ahora mismo, algunos organizadores del interior se ven sometidos al aislamiento por su contribución a la huelga nacional. Responderemos al aislamiento y la muerte con la solidaridad y la vida.

Por la lucha combativa contra lo que busca destruirnos. Por la alegría de hacer esto juntos. Por la liberación total. Por nosotros y por quien nacerá después de nosotros. Las cárceles sirven para arder.

Resistir no sólo es algo justificado y crucial, es posible. No sólo es deseable que encontremos caminos para afrontar la violencia, el conflicto y el daño sin policía ni prisiones, es posible. Merece la pena luchar para liberarnos de las estructuras opresivas que nos rodean -supremacia blanca, colonialismo, patriarcado, capitalismo, gobiernos- y es posible.

Más información:

http://alasbarricadas.org/noticias/node/36997

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