[Panfleto] Algunas reflexiones en torno al 8M 2018

Este 8 de marzo parece ser distinto a los de algunos años atrás: se reivindican algunas recientes conquistas consideradas fundamentales y se prometen otras tantas, nuevas y briosas. Es cierto que hace menos de una década la sociedad se hallaba rememorando esta efeméride como una celebración de la femineidad tradicional, alentando al consumo y a la reafirmación del estereotipo de la mujer cosificada y sumisa mediante regalos frívolos y demás artilugios mercantilistas. En aquel entonces nos hallábamos muy lejos de un llamado al cese de actividades productivas, como impulsa la consigna de este año, pero ¿realmente queremos que este sistema siga, ya sea con o sin nosotras? Nos parece muy necesario, dada la importancia del movimiento social que se generó para cambiar las condiciones de vida de las mujeres, repensar y criticar el contenido de estas luchas. No por el gusto de la crítica en sí, sino para que el movimiento tome fuerza y se profundice, para no caer en las viejas canalizaciones de la ideología dominante, en las reformas que cambian algo para que todo siga igual. Nos queremos enfocar entonces en el contenido que está en el fondo de la movilización y el paro internacional de mujeres.

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La formación de la individualidad capitalista

Traducimos el siguiente epígrafe del libro La préhistoire du capital de Alain Bihr por su valor de síntesis en lo que respecta a la formación del individuo capitalista, los rasgos propios de su subjetividad y las prácticas que la provocan y reproducen. Nos parece interesante dentro de una reflexión más amplia, que da cuenta de cómo el capitalismo tiene en su lógica la completa disgregación de la comunidad a partir de la categoría histórica del individuo, cómo la afirmación de éste como algo antagónico a la comunidad es la afirmación de la lógica capitalista, cómo la definición misma de esta categoría es la «personificación del capital». El comunismo anárquico superará esta oposición destruyendo al individuo —corazón de la democracia— para afirmar nuestras individualidades en común. [Colectivo Barbaria]

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El desarrollo precedente permite ver con toda claridad que las diferentes formas del capital mercantil medieval se distinguían muy poco las unas de las otras —lo cual es sin duda un signo de su carácter juvenil. En efecto, a menudo son los mismos (individuos, familias, compañías) los que, a partir de la acumulación monetaria conseguida gracias al comercio mayorista, practican la usura, se asocian a las operaciones bancarias de crédito público o privado, arriendan impuestos, cierran contratos de seguros y se lanzan (¡ya!) a especular sobre los títulos privados o públicos, a lo cual incluso se añade a veces el desarrollo de actividades protoindustriales bajo la forma de manufacturas, ya sean fragmentadas o concentradas. Para ellos se creó el término comerciante-banquero y Jean Favier no dudó en hablar de «hombres de negocios» [1]. La expresión podría parecer anacrónica si no señalara un fenómeno sociológico indudable y de una gran importancia: la formación de la individualidad capitalista. Se trata de un tipo nuevo de individuo que es «la personificación del capital» (en aquel momento mercantil), para retomar los términos con que Marx lo define, es decir, un individuo que se dedica en cuerpo y alma a la valorización y a la acumulación del capital, entregándole a este último la voluntad, la imaginación y la inteligencia sin las cuales esta valorización y esta acumulación serían imposibles. Un individuo cuya subjetividad, lejos de reducirse meramente al auri sacra fames (la maldita sed de oro) en busca del beneficio y del lucro, se muestra compleja y presenta diferentes facetas contrarias o incluso contradictorias.

En primer lugar, esta subjetividad contiene el espíritu de aventura. Ya hemos visto que los vikingos supieron mostrar tanta audacia en sus empresas comerciales como en sus conquistas guerreras, tanta tenacidad en el comercio como en el saqueo. Sin duda los primeros comerciantes terrestres fueron también, al menos en parte, aventureros, siervos que escapaban del mando de su señor feudal, vagabundos desarraigados, personas errantes, que no dudaban en hacerse en un momento dado ladrones o saqueadores, como el Godric de Finchale cuya epopeya es narrada por Herni Pirenne [2], que pasa de vagabundo a vendedor ambulante, después a ser un rico comerciante primero terrestre y luego marítimo, y a hacerse finalmente un eremita que será santificado tras su muerte. Este espíritu de aventura continúa mucho después de aquellos tiempos heroicos en que los comerciantes, seguramente no sin cierta vacilación, se lanzaban una y otra vez a nuevas empresas donde a menudo arriesgaban su fortuna personal e incluso su vida —cómo no recordar aquí la figura legendaria del veneciano Marco Polo. Volveremos a encontrar este espíritu en los «grandes descubrimientos» del final del siglo XV, que serán obra también de navegantes comerciantes o de navegantes impulsados por la perspectiva de abrir nuevas vías comerciales. Sigue leyendo

La miseria del tiempo capitalista

Apuntes críticos sobre el tiempo-mercancía [1]

El proyecto revolucionario de una sociedad sin clases, de una vida histórica generalizada, es el proyecto de la descomposición de la medida social del tiempo en beneficio de un modelo lúdico de tiempo irreversible de los individuos y de los grupos (…). Es el programa de una realización total en el entorno del tiempo del comunismo que suprime “todo lo que existe independientemente de los individuos”. G. Debord

El tiempo es de aquellos conceptos que todos experimentamos pero que nadie puede definir certeramente. En nuestra época, podemos decir que por sentido común lo único que podríamos decir sobre el tiempo es que éste posee un carácter lineal, o sea que avanza hacia algún lado, y aunque no sepamos muy bien hacia donde, solo sabemos que transcurre y nosotros con él. Si investigamos, evidenciamos que este carácter lineal o progresivo del tiempo proviene de un origen profundamente teológico. La concepción del tiempo progresivo que poseemos actualmente, deviene fundamentalmente de la concepción que el Judaísmo, y posteriormente el Cristianismo le imprimió al tiempo a través de la instauración de los conceptos de origen y fin de los tiempos. Si bien podemos decir que el cristianismo y las demás creencias han ido en franca retirada del mapa religioso/ideológico, con el pasar de los siglos la noción de tiempo lineal es uno de los conceptos más fuertemente secularizados en la cultura moderna. La noción de tiempo que conocemos hoy deviene principalmente de los relatos bíblicos, donde la humanidad transitaba desde la tierra prometida hacia la vida eterna. Esta noción teológica del tiempo influyó en la concepción de una historia lineal que deviene siempre en un progreso hacia algo mejor, separando la unidad cíclica del tiempo cósmico, en las categorías de pasado, presente y futuro. Sigue leyendo

Anábasis Radio QK #119: Crítica de las teorías de la conspiración

Centésima décima novena emisión de Anábasis, programa de Radio QK (Uviéu, 107.3 FM | radioqk.org), 12 de junio de 2017. Historia, memoria, conflicto. Edición dedicada a comentar el artículo “The rise of conspiracy theories” aparecido en el último número de la revista Aufheben (Brighton, 2017): el auge de las teorías de la conspiración, algunos hitos históricos en su génesis, relación con algunas corrientes políticas, explicaciones a su popularidad, la relación entre el declive del movimiento contra la Guerra de Iraq y el auge de las teorías conspirativas sobre el 11S, etc.

Link: Anábasis Radio QK…

Revista Germinal N°1 – Contra la democracia

Desde la región ibérica, recibimos, publicamos y alentamos la difusión:

-Coyuntura. -Podemos: manual de instrucciones. -Los muros de la democracia. -Oriente Medio: ISIS, democracia y otras formas de barbarie. -Principios. – Contra la democracia. -El partido como Estado. -El partido como clase. -Hilo Histórico. -¿Antifascismo?. -Recensión. -«Portugal: ¿una revolución imposible?» -La Velvet: 50 años de individualismo. -Comunidad de lucha. -GCI: «Notas sobre la democracia».

PDF: “Revista Germinal N°1”