¡Qué reviente la economía!

Apuntes críticos contra la dictadura de la economía y por una práctica para librarnos de ella.

La economía, se nos dice, es la categoría de la vida social referida al área de administración y gestión del producto de la actividad humana, resultado natural de la actividad social. La economía así entendida poseería un carácter neutral y sólo sería una categoría de la vida social referida a la gestión, por lo general cuantitativa, de este resultado de la actividad humana. Pero esta perspectiva neutral de la economía como la mera cuantificación y gestión del producto de la actividad humana oculta el hecho de que lo que caracteriza actualmente a esta esfera de lo social es en realidad la esfera referida a la administración y gestión de la producción de un sistema en particular: el sistema productor de mercancías, el capitalismo.

La realidad capitalista, el mismo movimiento que enajena al humano de su actividad y del mundo en el que habita, fragmenta esta realidad en esferas separadas y aparentemente autónomas. Pero cuando una conciencia crítica lo suficientemente incisiva descubre que en la lógica del Capital la esfera de la economía no es sólo lo más importante sino que la única importante, revela a su vez que es ésta la que determina todas las demás, su autonomía es sólo aparente, porque en realidad están determinadas por las necesidades de la economía en expansión.

En su expansión, esta economía transforma el mundo, pero lo transforma únicamente en mundo de la economía (Debord). No hay esferas que puedan existir independientemente de las relaciones sociales en las que se producen, y nuestras relaciones sociales en particular están determinadas por la imposición de la economía. Sigue leyendo

La miseria del tiempo capitalista

Apuntes críticos sobre el tiempo-mercancía [1]

El proyecto revolucionario de una sociedad sin clases, de una vida histórica generalizada, es el proyecto de la descomposición de la medida social del tiempo en beneficio de un modelo lúdico de tiempo irreversible de los individuos y de los grupos (…). Es el programa de una realización total en el entorno del tiempo del comunismo que suprime “todo lo que existe independientemente de los individuos”. G. Debord

El tiempo es de aquellos conceptos que todos experimentamos pero que nadie puede definir certeramente. En nuestra época, podemos decir que por sentido común lo único que podríamos decir sobre el tiempo es que éste posee un carácter lineal, o sea que avanza hacia algún lado, y aunque no sepamos muy bien hacia donde, solo sabemos que transcurre y nosotros con él. Si investigamos, evidenciamos que este carácter lineal o progresivo del tiempo proviene de un origen profundamente teológico. La concepción del tiempo progresivo que poseemos actualmente, deviene fundamentalmente de la concepción que el Judaísmo, y posteriormente el Cristianismo le imprimió al tiempo a través de la instauración de los conceptos de origen y fin de los tiempos. Si bien podemos decir que el cristianismo y las demás creencias han ido en franca retirada del mapa religioso/ideológico, con el pasar de los siglos la noción de tiempo lineal es uno de los conceptos más fuertemente secularizados en la cultura moderna. La noción de tiempo que conocemos hoy deviene principalmente de los relatos bíblicos, donde la humanidad transitaba desde la tierra prometida hacia la vida eterna. Esta noción teológica del tiempo influyó en la concepción de una historia lineal que deviene siempre en un progreso hacia algo mejor, separando la unidad cíclica del tiempo cósmico, en las categorías de pasado, presente y futuro. Sigue leyendo