PANFLETO POR RAFAEL NAHUEL


 *Repartido el domingo 26 de noviembre en Rosario
 

Ayer los perros guardianes del Estado hicieron bien su trabajo: mantener a fuego y sangre los privilegios de quienes todos los días nos aplastan las cabezas.

Ayer, mientras familiares, amigos y compañeras velaban a Santiago Maldonado, la Prefectura asesinaba en las proximidades de Villa Mascardi al compañero mapuche Rafael Nahuel, que junto a otros weichafes había estado refugiándose en los cerros, luego de la brutal represión y desalojo del jueves pasado a la Lof Lafken Winkul Mapu.

Ayer le toco a él, hace casi cuatro meses a Santiago y si retrocedemos en el tiempo podemos nombrar miles de rebeldes que se opusieron a esta vida mercantilizada, donde el Estado no dudo un segundo en cortar el latido de sus corazones. Poniéndoles un tiro, tirándolos al río, encarcelándolos, torturándolos… Así nació esta nación, así se consolidó la Argentina, a fuego y sangre desde hace dos siglos.

Quienes nos oponemos de raíz a esta realidad social sabemos que no es una medida extrema del gobierno actual, sino que es la continuidad de un proyecto donde la propiedad se reafirma sobre la vida. Un proyecto que tiene siglos y que arrasa todo el planeta, progreso lo llaman algunos…

Amamos este territorio, mas no este país. Somos enemigos de quienes dicen amar estas tierras y las envenenan con glifosato en los campos, cianuros en los ríos y deforestan miles de hectáreas en pos de la avaricia ganadera. No son “nuestras tierras”, no solo porque son propiedad de unos pocos y tenemos que pagarlas hasta después de muertos, sino porque no queremos que nuestra forma de vida este basada en la posesión. ¡Son tierras con las cuales queremos convivir!

El Estado y sus reformistas hablan de derechos, nosotros de necesidades. Necesidad de alimentarnos, vestirnos y poder pisar un suelo sano para subsistir.

¡RAFAEL NAHUEL, PRESENTE!

¡SANTIAGO MALDONADO, PRESENTE!

¡LIBERTAD A FACUNDO JONES HUALA!

¡POR LA TIERRA Y CONTRA EL CAPITAL!

¡AQUÍ Y AHORA LA LUCHA CONTINÚA! ¡SANTIAGO MALDONADO PRESENTE!

El martes 17 de octubre un cuerpo sin calor ni pulso es plantado en el río Chubut, en un lugar que es visitado a diario por los compañeros de la comunidad de Cushamen para buscar agua. Después de 78 días y 78 noches de la desaparición de Santiago esto no puede significar otra cosa por parte del Estado que la actitud mafiosa de tirarles el cuerpo en el patio.

Hacemos cuenta mental de los asesinados en manos del Estado, los vamos pasando… Luciano Arruga también apareció “el día de la lealtad”. La tarea se dificulta, la angustia se esparce y nos deja fríos. El Estado mata, siempre. Mataron a un compañero, ahora.

La movilización por la aparición con vida de Santiago Maldonado se vuelve masiva en un contexto de desmovilización general. Al igual que las demostraciones vinculadas al “Ni una menos” o a reclamos socioambientales en ciertas localidades, un tejido solidario y de lucha está siendo reconstruido. Asimismo, sus limitaciones e incapacidades van quedando al descubierto.

Cada vez que una lucha o un reclamo se hacen masivos, sorprende la facilidad con la que son encuadrados por el reformismo y el progresismo. Esta vez es una de las peores en los últimos tiempos. Estamos acostumbrados a las condenas a la violencia y el extremismo, a las acusaciones de infiltrados hacia todos aquellos que cuestionen el orden. Pero duele más aún cuando el propio compañero que está en boca de todos formaba parte activa de ese extremismo que tanto condenan. Mes a mes se suceden movilizaciones masivas, pero vacías de contenido combativo, donde la oposición busca hacer campaña con el terrorismo de Estado.

Cuando aparece Santiago los días previos a las elecciones, a fines de evitar la movilización social, grandes sectores de la oposición llegan a decir que las marchas son promovidas por el gobierno para declarar Estado de sitio y suspender los comicios. Otros sectores se amparan en un supuesto respeto a la familia para contribuir a la pacificación. Sea como sea, el partido del orden da un buen golpe. Logra su objetivo sin demasiado esfuerzo, el ciudadanismo en Argentina es aplastante…